LA FUERZA DE LA RAZÓN O LA RAZÓN A LA FUERZA
Escrito por Rosa el 19 Julio 2010
¨Hay que tener mucho valor para decir eso” (que convoque elecciones, le había pedido yo) “usted que sólo representa un escaño”. Esa es una de las frases que Zapatero pronunció en respuesta a mi intervención y que ha dado bastante que hablar.
Más allá de esa curiosa percepción del Presidente del Gobierno de que yo represento un escaño en vez de sentarme en él, merece la pena que nos detengamos en el fondo de la cuestión. El Presidente quiso que quedara claro (que me quedara claro) que no merezco el mismo respeto que otros diputados que pertenecen a otros partidos políticos, porque sólo a mí se le ocurre tratar de descalificarme políticamente con tal “argumento”.
La cosa resultó doblemente llamativa porque me soltó la “frasecita” tras haberme recriminado mi insensibilidad hacia “los catalanes”, que es la forma en la que los socialistas de ahora llaman a los nacionalistas catalanes. Como yo le había dicho que tenía la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes y que sin ley constitucional no hay democracia, empezó a explicarme lo de la sensibilidad catalana y eso de la nación jurídica diferente que la nación política. Me preguntó si yo quería ignorar lo que piensan “muchos catalanes que viven en este país, que forman parte del Estado…” y me espetó: “Qué quiere usted, ¿que les tapemos la boca?”
Fíjense que antes que a mí le había contestado a Joan Ridao, portavoz de Esquerra Republicana, que fiel a su discurso había reivindicado no ya el Estatuto sino directamente la independencia. ¿Creen ustedes que recriminó alguna de sus frases? ¿Creen ustedes que le pidió –como a mí- que reflexionara sobre el alcance de sus propuestas teniendo en cuenta que no todos los catalanes pensaban como él? No, hombre no; estuvo largamente perorando sobre las bondades del Estatuto; sobre las capacidades para el autogobierno que el nuevo texto contempla; sobre lo que va a hacer para desarrollar los artículos proclamados inconstitucionales por el Tribunal Constitucional; sobre las posibilidades que tiene de desarrollar por ley orgánica lo que la sentencia ha declarado inconstitucional…
¿Saben cuantos votos tiene Esquerra Republicana? Tiene 298.139 votos.
¿Saben cuantos ciudadanos votaron a las listas de Unión Progreso y Democracia?: 306.079.
Pero eso es lo de menos; más allá de que demuestra lo injusto de la Ley Electoral (el voto de los ciudadanos que les votaron vale tres veces más que el del ciudadano que nos votó, pues Esquerra tiene tres diputados), las palabras del Presidente demuestran una enorme incultura e insensibilidad democrática. En el Congreso de los Diputados todos somos iguales, todos representamos la soberanía popular, todos los diputados representamos al conjunto de los ciudadanos. Nos eligen en una lista, pero en cuanto tenemos el Acta adquirimos la condición de Diputado Nacional y representamos a todos los españoles, a los que nos votaron y a los que no lo hicieron.
Nos trata de despreciar por pequeños, dando a entender que los “pequeños” no tienen nada que hacer frente a los “grandes”. ¡Qué forma de validar ideas, en función de grande o pequeño! Claro, que viendo como se comportan sin escuchar a nadie, siguiendo instrucciones de quien levanta el dedo, (un dedo arriba, si; dos dedos arriba, abstención; tres dedos arriba, no), no debiera de sorprendernos.
La verdad es que es penoso. Es penoso oírle decir esto de lo que estamos hablando; es penoso (y ridículo) escucharle afirmar que considera como propias todas las lenguas del mundo (sic)…; es penoso oír como afirma que él es “pro-catalán”; es penoso que se invente la nación política; es penoso que confunda catalanes con nacionalistas catalanes; vascos con nacionalistas vascos; gallegos con nacionalistas gallegos…
Ya se que me repito, pero ¡¡Qué mala suerte hemos tenido!! Viene una etapa de fuerte inestabilidad política que en el mejor de los casos coincidirá con un débil crecimiento económico y una nula creación de empleo. Y al frente del timón tenemos a un personaje decidido a aguantar como sea, “cueste lo que cueste” que nos dijo el martes pasado. No servirá de mucho (o sí, quien sabe) pero no dejaré de decirle que utilice la única competencia que le queda y nos devuelva a los españoles la autonomía para decidir cómo nos gobiernan. No pararé de recordarle que la democracia es un contrato y que él lo ha roto unilateralmente; que no representa sólo a sus votantes (aunque también) y que el programa con el que se presentó a las elecciones no tiene nada que ver con la política que está haciendo. No pararé de exigirle que respete las normas democráticas, a los tribunales y sus sentencias; que cumpla y haga cumplir las leyes; que se comporte como el gobernante de un país democrático.
No pararé de recordarle que hay millones de españoles sin complejos que, aunque aún no han salido a la calle para decírselo, no van a consentir que les ningunee sus derechos. El derecho a la igualdad ante la ley el primero de ellos.
SE BUSCA NACIÓN ALTERNATIVA
Escrito por Rosa el 17 Julio 2010
Si no fuera trágica, la cosa sería cómica. Pero es trágico que el Presidente de un Gobierno democrático no sepa, a estas alturas, que no hay más nación política que la nación jurídica. Que es la ley la que hace nación, no el sentimiento identitario, ni la lengua, ni el folklore, ni los atavismos históricos más o menos consistentes o inventados.
No Sirve para nada no vale proclamarse nación para serlo. No vale decir “somos nación porque nos sentimos nación”. Bueno, se puede hacer, a nadie se le tapa la boca para que no lo haga; pero no tiene ningún efecto jurídico. Y como no tiene ningún efecto jurídico, pues no tiene ningún valor político.
Que estas cosas haya que explicárselas (sin ningún aprovechamiento, como se ha visto) al Presidente del Gobierno resulta del todo descorazonador. Y no deja de ser una constatación del peligro que corremos mientras este hombre esté al frente del Gobierno y tenga en sus manos instrumentos para desbaratas más el Estado de Derecho.
Estábamos acostumbrados a escuchar a los nacionalistas invocaciones a la nación sentimental. Formaba parte del paisaje que alguien se levantara en las Cortes, o en cualquier parlamento autonómico, para hablar de sus sentimientos de pertenencia. Pero que el Presidente del Gobierno apele a una nación política diferente de la jurídica es algo superior a lo que cualquiera podría esperar. Como contaba ayer Santiago González en su blog, creíamos que después de aquella tontería de “la nación es un hecho discutible y discutido” ya habría aprendido algo; al menos a callarse los pensamientos bobos. Pero no: bastó un debate envuelto en su vocación de interpretar el propio orden constitucional para que insistiera en su vocación, adanista hasta para esto.
Yo no se de donde se ha sacado este hombre que la sentencia del TC admite la nación política (me dijo en su replica segunda que lo hace expresamente) sin valor jurídico. Ya se que es imposible, que tal supuesto sería tal barbaridad que situaría a España fuera de la norma común que define el Estado de Derecho. Pero le ví tan confiado en su argumento que busqué el párrafo del TC por ver si los magistrados lo habían escrito en plan “abogado” y cabía que una mente obtusa (o interesada) lo interpretara de otra manera que la única posible en una democracia moderna: que la lay hace la nación y no al contrario.
Y no, no tiene el Presidente esa disculpa: ni siquiera él puede interpretar de otra manera lo que dice la sentencia:
«De la nación puede, en efecto, hablarse como una realidad cultural, histórica, lingüística, sociológica y hasta religiosa. Pero la nación que aquí importa es única y exclusivamente la nación en sentido jurídico-constitucional. Y en ese específico sentido la Constitución no conoce otra que la Nación española».
¿Será que no lee y cita los resúmenes que le hacen? Será que cree que los demás no leemos? ¿Será que no sabe ni siquiera las cosas básicas que conforman el Estado de Derecho? ¿Será que cree que los demás no sabemos?
En todo caso, sea por lo que sea, qué triste destino el nuestro: Rajoy conminado por su jefe de estrategia a no hablar de estas cosas (vean las normas que le dicta a través del móvil) y Zapatero abrazando la nación sentimental que siempre persiguieron y quisieron imponernos los nacionalistas. Como me decía ayer un amigo: “A partir de ahora cuando se diga el Estado de la Nación habrá que especificar. ¿Estado de la Nación sentimental? Felizmente casada, gracias”.
Pues nada, a insistir: No nos interesa ninguna nación sentimental. Sólo nos interesa la nación democrática española de ciudadanos libres e iguales cuyos derechos define y ampara nuestra Constitución. Y nos interesa la unidad de la nación española para garantizar esos derechos. Por eso y para eso la vamos a seguir defendiendo con tanta fuerza como podamos. En todos los lugares de España. A la nación ya a sus símbolos.
Eso, y no otra cosa, es lo que queremos defender cuando exclamamos: ¡¡¡Viva la Constitución!!! Eso, y no otra cosa, es lo que defendemos cuando, también nosotros, exclamamos: ¡¡¡ Viva España!!!
Y TÚ, ¿QUÉ HICISTE?
Escrito por Rosa el 12 Julio 2010
¿Qué hiciste tú mientras los gobernantes vulneraban las leyes que garantizaban la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley?
¿Qué hiciste tú mientras los gobernantes promulgaban leyes para cambiar la Constitución por la puerta de atrás, sin preguntarnos a todos los españoles?
¿Qué hiciste tú mientras en las CCAA que tienen dos lenguas oficiales se impulsaban leyes para impedir a los ciudadanos que utilizaran libremente cualquiera de ambas?
¿Qué hiciste tú cuando en determinadas Comunidades Autónomas se puntuaba más para acceder a un puesto de trabajo el conocimiento de una lengua que la titulación o la experiencia profesional?
¿Qué hiciste tú cuando en determinadas Comunidades Autónomas se prohibía a los padres elegir como vehicular la lengua común en la educación de sus hijos?
¿Qué hiciste tú cuando conociste que el determinadas Comunidades Autónomas se multaba a los comerciantes por escribir sus rótulos en español?
¿Qué hiciste tú cuando el Presidente del Gobierno de España negaba reiteradamente que esos abusos contra la libertad se estuvieran produciendo en España?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que en España cada vez estamos más abajo en el ranking europeo que mide el conocimiento de nuestros jóvenes escolares?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que tanto el PP como el PSOE se niegan a que el Estado recupere la competencia de Educación para garantizar un sistema educativo de calidad?
¿Qué hiciste tú cuando Zapatero negaba la existencia de la crisis?
¿Qué hiciste tú cuando Zapatero inició un proceso de reforma del modelo de Estado pactándolo con los nacionalistas, con los que no creen en el Estado, con los que creen que cada región es una nación y por tanto un estado?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que en España hay más de un millón de hogares con todos sus miembros en paro?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que han más de un millón de parados que no reciben ya ningún tipo de subsidio o prestación por desempleo?
¿Qué hiciste tú cuando PSOE y PP pactaron la reforma del Consejo General del Poder Judicial con el único propósito y consecuencia de repartirse el número de magistrados que componen el mismo?
¿Qué hiciste tú cuando aprobaron en el Senado el uso de las lenguas co-oficiales en algunas CCAA de España y supiste lo que cuesta mantener la ficción de que esto es una “nación de naciones” para mantener contentos a los nacionalistas?
¿Qué hiciste tú cuando salió la sentencia del TC sobre el Estatuto de Cataluña y los miembros del Gobierno de España se cachondearon de ella, con símil futbolístico el Ministro de Interior, contando letras el Ministro de Justicia, echando la culpa al recurrente el Ministro de Fomento…?
¿Qué hiciste tú cuando el Presidente del Gobierno anunció que iba a releer con Montilla la sentencia del TC “por si hubiera que tomar alguna iniciativa para reforzar lo que es el esfuerzo de desarrollo del Estatut que hemos hecho”, o sea, para burlarla?
¿Qué hiciste tú cuando el partido que Gobierna Cataluña y que gobierna España convocó una marcha contra el cumplimiento de la ley constitucional?
¿Qué hiciste tú cuando escuchaste a la Vicepresidenta Primera y al Ministro de Fomento declarar su comprensión hacia esa convocatoria en contra del orden constitucional y de la unidad de la nación española?
¿Qué hiciste tú cuando en diciembre de 2008 te convocamos ante el Constitucional en defensa de los valores fundamentales que la Constitución proclama y que nuestro las instituciones ignoran?
¿Qué hiciste tú cuando, en pleno proceso de negociación entre el Gobierno y ETA te convocamos en la Plaza de la Constitución de Vitoria para proclamar que “La paz es la Constitución”?
¿Qué hiciste tú cuando te llamamos a defender el orden constitucional que es atacado y burlado por el Gobierno de la Nación y, por el partido socialista, por las instituciones de Cataluña, por los partidos políticos en los que se apoya el Gobierno socialista y en los que se quiere apoyar el Partido Popular?
¿Qué hiciste tú cuando viste cómo nos ningunearon en los medios de comunicación?
¿Qué hiciste tú cuando alertamos que se estaba rompiendo la única España que nos interesa, la España constitucional, la que garantiza la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley?
Las preguntas serían interminables. Sirvan las que anteceden como ejemplo. Ve contestándolas, una a una; y preocúpate, ciudadano español, si en más de una ocasión tu respuesta se puede encuadrar en lo que Alvaro Pombo definía como “la ira del español sentado”.
Una democracia necesita ciudadanos que la defiendan. Y nosotros no vamos a renunciar a hacerlo. No renunciaremos a salir a la calle, cada día si fuera necesario, a denunciar el atropello a la ley y a los principios democráticos. No callaremos ante los ataques a la igualdad de derechos; no callaremos frente a los que nos quieren dividir en nombre de la pluralidad para defender intereses sectarios.
No callaremos. Y cuando alguien nos pregunte dentro de unos años qué hacíamos nosotros cuando el país se iba por la fregadera podremos mirarle a los ojos y decir que nunca nos importó estar solos en la defensa de la causa justa, que no nos importó romper tabúes, que siempre dijimos la verdad, que llamamos a la gente a acompañarnos, que hicimos lo que había que hacer.
Pero las fuerzas del establishment, las que no quieren que nada cambie, las que se tapan mutuamente las vergüenzas… son muy poderosas. Y enfrentarse a ellas requiere la complicidad de todos los españoles que no estén dispuestos a renunciar a ser ciudadano. A todos os llamamos para que dejéis de formar parte del club de los españoles sentados. Menos ira y más ciudadanía.
ESTAREMOS VIGILIANTES Y SEREMOS EXIGENTES
Escrito por Rosa el 3 Julio 2010
También lo haremos en relación con las consecuencias políticas del fallo del TC sobre el Estatuto de Cataluña.
En toda nuestra acción política hemos rotos moldes y tabúes; hemos dicho lo que pensamos en todos los foros y lo hemos hecho con argumentos, calificando las políticas y sin descalificar nunca a las personas que las llevan a cabo. Hemos dicho hace nada –cuando se ha demostrado que el PSOE y el Gobierno estaban nuevamente coqueteando políticamente con ETA–, que estaremos vigilantes para evitar el atropello democrático y que Zapatero vuelva a las andadas.
Y hoy tenemos que proclamar que estaremos vigilantes y seremos exigentes para evitar que Zapatero vuelva a las andadas y pacte con los nacionalistas catalanes, con sus compañeros del PSC y con el gobierno nacionalista tripartito de Cataluña un método para vulnerar la sentencia del Tribunal Constitucional.
Porque, no nos llamemos a engaño, justamente eso es lo que el Presidente Rodríguez Zapatero anunció el jueves en solemne comparecencia en la Moncloa: que iba a pactar con Montilla la superación de la sentencia del TC. Y para evitar que Zapatero vuelva a engañar a los ciudadanos hay que analizar sus palabras, a quien iban dirigidas, a qué embate respondían y, sobre todo, los antecedentes del personaje.
Hay que recordar los antecedentes de un personaje que nos metió en este lío de desestructuración del Estado de Derecho español por su frivolidad, su ausencia de límites y su falta de rigor político.
Los antecedentes de un personaje que anunció en 2003, en un mitin Zaragoza, que si él llegaba a gobernar respetaría en su integridad el texto que se acordara en el Parlamento de Cataluña.
Los antecedentes de un personaje que, cuando ya estaba en Moncloa y sus compañeros del PSC habían renunciado a sacar adelante el Estatuto soberanista, llamó a Artur Mas y pactó con él el texto que después hemos conocido. Todo sea por capitanear esa “segunda transición” que tanto le encandiló y romper, de paso, todos los logros de la primera.
Hay que recordar los antecedentes de un personaje que ha seguido manteniendo durante estos cuatro años que no pasaba nada, que en Cataluña el Estatuto se estaba aplicando “con normalidad”, que eso demostraba que era plenamente constitucional… Como si la gente pudiera hacer otra cosa que protestar pacíficamente ante las leyes antidemocráticas (sí, antidemocráticas porque sus consecuencias son contrarias a la igualdad de derechos ante la ley de todos los catalanes) que iban aprobándose en el Parlamento catalán mientras esperábamos el fallo sobre la ley orgánica que tenía letra de estatuto pero alma de constitución.
Los antecedentes de este personaje nos hacen temer lo peor. No hay más que ver cómo ha reaccionado ante el reto al Estado lanzado por Montilla y sus cómplices: no contento con proclamar:“hemos conseguido el objetivo”, (¿Qué objetivo? ¿Romper la igualdad de derechos de todos los españoles? ¿Montar el lío padre en toda España? ¿Favorecer el victimismo en los partidos nacionalistas de Cataluña y el principio de asimilación del resto de España?), no ha dicho ni una sola palabra sobre la llamada al desacato que protagonizan las instituciones catalanas y sus compañeros del PSC.
Por eso digo que, más allá del estudio pormenorizado de la sentencia y de lo que nos queda por conocer (los fundamentos jurídicos que afectan a los 27 artículos sometidos a interpretación, declarados por tanto parcialmente inconstitucionales) lo que ya es una evidencia es que el Presidente del Gobierno de España ha decidido sumarse al desacato contra el Tribunal Constitucional y sumarse, por tanto, a la mayor de las perversiones democráticas, la ruptura del respeto a la separación de poderes del Estado.
Zapatero ha decidido vulnerar el fallo del Constitucional a través de leyes orgánicas, por la puerta de atrás. Con una actitud más cobardona (por la puerta de atrás, él también) ha proclamado en Moncloa que va a hacer justamente lo que los socialistas y los nacionalistas catalanes han anunciado: despreciar la sentencia y seguir haciendo lo que les de la gana. O sea, comportarse como un país independiente… subvencionado por España.
Bueno, pues vamos a estar en frente. Y vamos a denunciar, donde podamos y por todos los medios, que tenemos al frente del Gobierno a un señor que ni cree en la nación española como garante de derechos de ciudadanía y como instrumento para garantizar la igualdad; ni cree en la separación de poderes; ni cree en el respeto a la ley y a la justicia, puesto que no está dispuesto a cumplir y a hacer cumplir las leyes y las sentencias de los tribunales.
Desde Unión Progreso y Democracia le exigiremos al Gobierno que no vulnere la sentencia con acuerdos sectarios y oscuros (como aquellos que dieron origen a este Estatuto). Y que utilice todos los instrumentos políticos y jurídicos que la Constitución pone en sus manos para que sean derogadas todas las leyes aprobadas por el Parlamento de Cataluña que desarrollan artículos declarados inconstitucionales o están sometidos a interpretación.
Estaremos vigilantes para evitar que vuelva a las andadas. Porque demostrado está que el Presidente del Gobierno de España, Rodríguez Zapatero, es como el escorpión del chiste y nunca desaprovecha una oportunidad para partir al país por la mitad ni para coquetear y ceder ante las presiones de los nacionalistas: le puede el carácter. O sea, le puede la falta de carácter para comportarse con sentido de Estado.
Qué mala suerte hemos tenido…
ESTO PINTA MUY MAL
Escrito por Rosa el 21 Junio 2010
Me gustaría no tener que escribir sobre estas cosas; y, además, quisiera estar equivocada. Daría cualquier cosa porque ninguna de mis reflexiones de estos últimos días sobre lo que los socialistas vascos, el Gobierno Vasco y el Gobierno de la Nación (con el conocimiento/pasividad/consentimiento o lo que sea de otros) no fuera otra cosa que prejuicios, errores de apreciación o miedos infundados.
Pero hoy por hoy creo que algo muy turbio se está tramando entre el Gobierno y ETA. Algo muy desasosegante se vislumbra en todas las actuaciones que dispararon la alerta roja empezaron cuando supimos que había desaparecido el killer en Irlanda y cuando mandaron a casa a Díez Usabiaga.
La huída de la justicia del killer, de Juana Chaos, por sí sola no sería más que un error por el que alguien debe asumir responsabilidades. Pero sumado a la puesta en libertad del ideólogo de ETA (eso sostenía Garzón en su auto de prisión y nadie lo ha desmentido, ni siquiera la Audiencia Nacional al confirmar el auto de excarcelación dictado por el mismo juez) hizo que se nos encendieran las alarmas. Después, o a la vez, empezó a hablar Eguiguren. Esas declaraciones (en las que afirmaba, por ejemplo, que Batasuna nos iba a traer la paz) fueron sucedidas por tibios correctivos en boca de dirigentes socialistas y gubernamentales; y por una “aclaración” del PSE al PP que Basagoiti confesó le dejaba satisfecho. Más alarma.
Días más tarde Eguiguren dio un paso más: lo que habían sido declaraciones a una cadena de televisión se convirtió en un documento en el que recomendaba al Gobierno Vasco, al Gobierno de la Nación, al Partido Socialista de Euskadi y al Partido Popular que hicieran lo necesario para acoger a Batasuna/ETA en las instituciones .En ese documento, fiel a su conocida posición, (esa que hizo que Zapatero le nombrara el negociador en la primera legislatura) Eguiguren proclama que el Gobierno Vasco no tiene nada que hacer para el fin de ETA y que son López y Basagoiti los que tienen que actuar como interlocutores para” traer la paz” a Euskadi, que esto es un tema de vascos y que sobran los demás.
Es tremendo; pero lo peor es que no ha pasado nada. Nadie ha alzado la voz ante semejante afirmación de que ETA es un problema de los vascos y sólo a nosotros nos compete decidir qué hacemos con ellos; nadie ha rebatido la pretensión de Eguiguren de tratar a los terroristas vascos como una cuadrilla de malos chicos (pero nuestros) a los que son sus padres (al parecer, Basagoiti y López) los únicos que pueden castigar o perdonar. Los pocos que han hablado se han limitado a decir que no están de acuerdo con que desmarcarse no es suficiente, que son ellos los que tienen que cruzar el puente… Como si acabar con ETA no fuera la asignatura pendiente del Estado de Derecho, de la democracia española. Como si ETA fuera un problema de los vascos… Por cierto, es el mismo discurso que hacían los lehendakaris nacionalistas que precedieron a López: que los demás españoles acepten lo que decidan los vascos. Como si ETA no pretendiera la aniquilación total de la sociedad plural y democrática que define y ampara la Constitución Española…
Basagoiti ha dicho que si es verdad que los socialistas están en eso, que no cuenten con ellos; y se ha quedado tan ancho. Rubalcaba ha dicho que Eguiguren se equivoca en esta ocasión (parece que cuando les llevó por el mismo camino la vez anterior no se equivocaba…). Ares ha dicho que van a seguir persiguiendo a los terroristas (faltaría más, ahora que la ertzaintza le ha cogido el truquillo…). Y López dijo el viernes que la política antiterrorista del Gobierno la marca é; y al día siguiente, sábado, en el homenaje a Puellos, el policía nacional asesinado ahora hace un año, dedicó su arenga a pedir a Batasuna que se sume a los demócratas… Sí, como lo oyen: delante de las víctimas se puso a hacer un llamamiento a los victimarios para que se mezclen con los demócratas; nada de dirigirse a ellos para recordarles que les perseguirán hasta ponerles a disposición de la justicia; nada de recordar que Batasuna y ETA la misma cosa son… No, llamamiento a Batasuna/ETA para que se sumen a los buenos. ¡! Qué asco !!. Me recordó a sus antecesores en el cargo, a los lehendakaris nacionalistas que siempre hacían ese mismo discurso. Qué ocasión perdida para demostrar que, efectivamente, la política antiterrorista la marca él…; y sobre todo, qué ocasión perdida para demostrar que esa política antiterrorista no es la que preconiza Eguiguren…
Que nadie se llame a engaño: se repite la historia de la pasada legislatura. Ahora no tenemos un lehendakari como Ibarretxe recorriendo el mundo con su “plan”; pero aquí se sigue defendiendo “el plan”, “el plan de paz” en el que nos metió Zapatero en su primera legislatura. Insisto: que nadie se llame a engaño porque Eguiguren no es un outsider del socialismo español y vasco; Eguiguren es el hombre encargado por Zapatero para diseñar la política de negociación con ETA; Eguiguren es el estratega del PSE, el que manda políticamente en ese partido. Por si tienen alguna duda piensen en lo que les voy a decir: ETA sólo admite como interlocutor a quien tiene algo que darle; y lo que ETA exige sólo se lo puede dar (si le dejamos) el Gobierno de la Nación. O sea, ETA sabe bien que Eguiguren/Zapatero/López son tres hombres y un destino.
Queda por despejar el papel que juega en todo esto el PP vasco, y particularmente su presidente, Antonio Basagoiti. Resulta difícil de creer que el PSE se lance a esta negociación sin temer las consecuencias que tendría para la estabilidad del Gobierno Vasco, puesto que el PP es pieza imprescindible para que Patxi siga siendo lehendakari. ¿De verdad el PP vasco no puede hacer nada más que lo que hacen para evitar que se produzcan estos hechos?
Pero lo que es indiscutible es que el partido socialista ha aprendido la lección de la negociación fallida. Zapatero quería el final dialogado, estaba dispuesto a ofrecérselo a ETA. Y ETA lleva toda su vida asesinando para eso, para doblegar al Estado, para obligarle a reconocer que los terroristas “tenían sus razones”, como hemos escuchado alguna vez de boca de dirigentes socialistas. Recuerden que Zapatero llegó a conseguir que Garzón se sumara a su causa, desdiciéndose de forma vergonzosa del auto que él mismo dictó y con el que conseguimos que los tribunales españoles y europeos sentenciaran que Batasuna forma parte de la organización terrorista ETA.
Pero la sociedad española no siguió la estrategia diseñada por Zapatero y “su plan” falló: La estrategia del “pacificador” al que ETA convenció de que podía ser Nobel de la Paz (recuerden las adulaciones de Otegui) fracasó porque algunos nos opusimos desde el primer momento, incluso siendo miembros o estando cerca del partido que diseñó el plan de rendición; porque el PP se enfrentó y se mantuvo firme a pesar de todas las descalificaciones que le llovieron; y, de forma principal, porque las víctimas nos sacaron a la calle. Eso fue lo que imposibilitó que Zapatero y ETA pudieran culminar su plan.
En corregir esos problemas, en evitar que se vuelva a producir un foco de resistencia que haga fracasar, trabaja ahora Eguiguren. El entorno ha cambiado: hay un clima de calma y de confianza, el Consejero del Interior del Gobierno Vasco hace el discurso constitucionalista puro y duro que otrora hubiera sido tachado por él mismo como de radical y generador de tensiones; Rubalcaba parece otro y proclama que hay que ir a por ellos; el PP vasco apoya al Gobierno Vasco y el PP nacional apoya la política antiterrorista… Eguiguren es consciente de que, en estas circunstancias existen altas probabilidades de que miremos para otra parte y no queramos ver que todos esos cambios objetivos son desmentidos por estas otras cosas que están pasando simultáneamente. Eguiguren (y López, y Zapatero, y Rubalcaba, y otros desorientados o indolentes) tienen bien tomada la temperatura al conjunto de la sociedad española y confían en que mientras las fuerzas de seguridad del estado hagan su trabajo toda esta guerra sucia contra la firmeza democrática pasará desapercibida.
Lamento darles malas noticias: creo que todo lo que está ocurriendo forma parte de una nueva táctica pero que la estrategia no ha cambiado ni un ápice: el objetivo es el final dialogado con ETA. Toneladas de cloroformo se esparcen para que no nos demos cuenta de lo que se está repitiendo la jugada. Cambia el discurso: se anuncia que se cambiarán las leyes para que Batasuna no pueda entrar en las instituciones, pero nunca llegan los anteproyectos a la Cámara; se hacen homenajes a las víctimas, pero en el mismo acto se llama a ser buenos a los verdugos; se proclaman días nacionales de víctimas de terrorismo, se les acoge en las Cortes…pero se proclama que será Batasuna quien nos traiga la paz.
Y Eguiguren, cumpliendo con su estrategia de ir macerando a la sociedad, hace públicas sus reflexiones mientras sigue negociando. Y Díez Usabiaga sigue en la calle para poder hacer su trabajo de interlocutor con mayor comodidad; es una libertad a plazo, como una letra de cambio: si no cumple a tiempo, a la cárcel otra vez, como Otegui. Y no pasa nada.
La historia se repite. Se acercan las fechas de las elecciones; pero las leyes que anunciaron desde el Gobierno para evitar que ETA se cuele (como si no hubieran podido evitarlo hace tres años) nunca llegan al Congreso. Y se cumple así los designios de Eguiguren: ya dijo cuando se anunciaron en Consejo de Ministros que no hacían falta; queda claro quien manda. Y no pasa nada.
Bueno, si que pasa. Pasa que no hay sociedad que pueda estar a salvo de los efectos de tanto discurso de pedagogía antidemocrática. Y que estamos pagando las consecuencias. Que el cloroformo está haciendo efecto; que los resistentes son cada vez menos o que cada vez están más cansados y/o más mayores. Que la gente está preocupada por su hipoteca, por su trabajo, por el colegio de sus hijos… Y que nadie pone en primer plano el hecho de que estén a punto de quitarnos lo único que no es negociable, la única herencia que podemos dejar a nuestros hijos: la democracia. Si esto sigue así, si terminan pactando un final dialogado con ETA, mataremos (ahora nosotros) otra vez a todas las víctimas. Porque fueron asesinados por defender la democracia que entregarán a ETA a cambio de que nos dejen de matar. Porque la paz dialogada no es otra cosa que la derrota de la democracia ante el terror.
¿Suena duro, verdad? Es que es duro. ¿Qué estoy equivocada, que tengo un temor exagerado, que no es para tanto? Ojala. Como dije al principio, prefiero equivocarme al decir lo que pienso que equivocarme por callar. Y, francamente, lo reconozco: estoy asustada. En nombre de los nuestros, de todos los que murieron, de las madres y padres huérfanos, de los hermanos huérfanos, de los hijos huérfanos, de todos los que fueron asesinados, os pido que no bajéis la guardia. Insisto: ojala me equivoque. Pero mejor que nadie nunca nos tenga que preguntar por qué no hicimos nada más para evitarlo.
ME REAFIRMO EN LO ESCRITO AYER
Escrito por Rosa el 20 Junio 2010
He leído con suma atención la literalidad de los “desacuerdos “y “distanciamientos” que se produjeron a lo largo del viernes desde las filas del Partido Socialista respecto de la propuesta pública de Eguiguren en relación con Batasuna. También las “exigencias” de Basagoiti. Todo ello me lleva a concluir que mis miedos están más que justificados.
Hablemos claro y establezcamos algunas premisas:
1. Eguiguren no podría, de ninguna manera, hacer esto al margen de Rubalcaba. Entre otras cosas porque lo que le ofrece a ETA depende del Gobierno de la Nacvión. Y ETA no acepta como interlocutor a nadie que no pueden darle lo que exija; menos aún después del último intento fallido.
2. Eguiguren no es un outsider del PSE. Es el ideólogo de la nueva estrategia del Partido Socialista de Euskadi desde que en éste se cargaron lo que representaba la llamada línea constitucionalista, la que encabezaba orgánicamente Nicolás Redondo Terreros. Nada de lo que hace Eguiguren es ajeno a la estrategia de su partido. Es el Presidente, pero es, sobre todo, el que manda políticamente.
3. El PP vasco juega un papel preeminente en la política institucional vasca: Patxi López es Lehendakari gracias a su pacto de gobierno con el Partido Popular. Insisto: el Partido Popular tiene un pacto de Gobierno con el Partido Socialista de Euskadi. O sea que si es imposible que Eguiguren lleve adelante una estrategia con ETA al margen del Gobierno de la Nación y del PSE, es imposible también que el PSE juegue al margen de su socio de Gobierno. Porque una de dos, o no se enteran (lo cual nunca es una disculpa) o hacen como que no se enteran (lo cual es aún peor).
Amigos, esto no son juicios de valor. Esto es un análisis objetivo de lo que está ocurriendo. Las piezas hay que juntarlas para analizar el cuadro final; lo contrario sería una cobardía. Les aseguro que nada de esto ocurriría si de nosotros dependiera quien y cómo se gobierna en Euskadi.
ETA NO ES UN PROBLEMA VASCO
Aunque Eguiguren proponga una paz vasca, ETA no es un problema vasco. ETA ha nacido, se ha amparado, ha sido sostenida y ha dicho matar en nombre de los vascos. Pero ETA es enemiga mortal de la democracia; es la sociedad española plural y democrática la que quiere destruir y el Estado de Derecho español el que la tiene que derrotar.
No son Basagoiti y López los encargados de lograr la paz como dice Eguiguren. Entre otras cosas porque en España ya tenemos paz; lo que nos quita ETA es la libertad. Y nunca la tendremos mientras haya quien quiera cambiar libertad por treguas largas, indefinidas, eternas o como quieran llamarlas.
Ellos no pueden hablar en nombre de todos los españoles; y ni los nuevos mesías que nombra Eguiguren, ni nadie puede dar a ETA lo que es nuestro: la democracia. Aunque lo llamen de otra manera, de eso es de lo que están hablando con ETA: de que nosotros los buenos cedamos un poco de lo nuestro para que ellos, los malos, cedan un poco de lo suyo; vaya, para que les demos por dejarnos de matar lo que no han conseguido arrancarnos por mucho sufrimiento que tuviéramos que soportar y por muchas ciudadanos a los que asesinaran.
Eguiguren ha hablado y, como parte de la táctica de apaciguamiento controlado, ha desvelado una parte de lo que está haciendo: negociar con ETA concesiones políticas Como lo hizo, por encargo de Zapatero, durante la pasada legislatura.
La macabra historia se repite. En el primer intento de vender la democracia española a ETA Zapatero y Eguiguren utilizaron a otro siniestro peón de ETA, Otegui. Y al mismo Fiscal General del Estado, Conde Pumpido. Recuerden a Otegui preguntándole al juez cuando éste dictó orden de prisión: ”¿Pero esto ya lo sabe Conde Pumpido?”.
Ahora le toca el turno a Díez Usabiaga. Todos adivinamos desde el mismo momento en el que Garzón le sacó de la cárcel con un argumento tan peregrino como bochornoso (¿eso no será prevaricación?) que su puesta en libertad no era otra cosa que una letra a plazo: si los terroristas interpretan de forma creíble su papel en esta comedia macabra, la rompemos. Y si no cumplen, tú a la cárcel. Y otra vez la cantinela: “¿Pero esto ya lo sabe Conde Pumpido?”.
Ya ven, los terroristas han cambiado de actores en la segunda parte del enredo; sin embargo, los traidores a la democracia siguen siendo los mismos: Zapatero, Eguiguren y sus acólitos: el Fiscal General del Estado y el Ministerio del Interior. Porque nada de esto que se está haciendo puede ocurrir al margen del conocimiento y la actuación del Ministerio del Interior. Y bien que lo siento, pero todos sabemos que estas cosas no se pueden hacer sin conocimiento y consentimiento (cuando no impulso) de ese Ministerio y de su titular.
Pero hay otro actor imprescindible que ha entrado en el reparto de la segunda parte de esta macabra película; el actor principal invitado no es otro que el líder del PP vasco, un tal Basagoiti. Ese joven prometedor que llegó desde Neguri a lo más alto de la dirección del PP vasco dejando por el camino a todos aquellos que lo auparon y todo aquello que defendió en origen para progresando políticamente. Este joven líder que presume de ser justo lo contrario que María San Gil o Regina Otaola; que cree que ser moderno es decir tacos y palabrotas en cada entrevista, ya sea en Vanity Fair o en el Foro Nueva Economía; ese joven político que hizo posible que Patxi López fuera Lehendakari es el que está haciendo posible esta segunda etapa de negociación con ETA.
Más vale que nos vayamos dando cuenta cuanto antes de que es así. Que nadie crea que Eguiguren da alguna vez una puntada sin hilo. El hecho de que el Presidente de los socialistas vascos sea un hombre experto en fracasar no le resta ni un ápice de talento distinguir y embaucar a todos los vanidosos con los que se cruza en su intento de pactar una salida política con ETA. Él convenció al primer vanidoso de España, Zapatero, de que podía ser el Nóbel de la Paz; y él ha convencido al primer vanidoso del PP vasco, Basagoiti, de que puede ser el hombre del PP que “traiga” la paz a Euskadi.
Esto es más grave de lo que parece, aunque todos prefieran no darse cuenta; o creer las nuevas mentiras que nos siguen suministrando cual cloroformo. Rubalcaba dice que Eguiguren se equivoca “en esta ocasión”; y Basagoiti que no lo tolerarán. Pero todos sabemos, niños chicos incluidos, que sin Rubalcaba no es posible; y que sin Basagoiti es imposible.
Qué mala suerte hemos tenido; Rajoy quiere ser de mayor como Zapatero, y Basagoiti quiere ser de mayor como Patxi. Ambos están dispuestos a confundirse con el paisaje, a hacer lo mismo que aquellos a los que quieren sustituir en el poder. Y Eguiguren, que desde siempre defendió que ETA tiene sus razones, ha encontrado para esta segunda parte de la negociación con ETA un actorazo de lujo para el reparto. ¿Quién va a desconfiar de la firmeza del PP en la lucha contra ETA? La jugada es perfecta y tiene antecedentes: de la misma manera que sólo un presidente como Suárez, que venía de donde venía, podía legalizar al PCE pillando a todo el mundo desprevenido, nadie como el PP puede ayudar a que nos relajemos mientras se cierra el pacto político con ETA.
Sé que esto que digo suena fuerte; pero es que es muy fuerte. Es muy fuerte que estén repitiendo la historia ante nuestras narices. Es muy fuerte que nos quieran hacer creer que ETA nos va a traer la paz. Pero lo más fuerte es que nos callemos. Como diría Pilar, qué solos se quedan los muertos. Sobre todo cuando les abandonamos los que en otro momento les prometimos que nunca íbamos a olvidar por qué fueron asesinados y cuál era el propósito de sus verdugos.
Yo no pienso olvidar que ETA nunca persiguió otra cosa que conseguir con el crimen no que no podía conseguir con la democracia. ¿Qué falló en el primer intento con Zapatero? Las víctimas que movilizaron a la sociedad civil y el PP que no se arrugó y no se calló. Eguiguren ha aprendido la lección y no parece que el PP vasco vaya a ser un problema. ¿Tendrán las víctimas que salvarnos otra vez?
ETA NO ES UN PROBLEMA VASCO
Escrito por Rosa el 19 Junio 2010
Aunque Eguiguren proponga una paz vasca, ETA no es un problema vasco. ETA ha nacido, se ha amparado, ha sido sostenida y ha dicho matar en nombre de los vascos. Pero ETA es enemiga mortal de la democracia; es la sociedad española plural y democrática la que quiere destruir y el Estado de Derecho español el que la tiene que derrotar.
No son Basagoiti y López los encargados de lograr la paz como dice Eguiguren. Entre otras cosas porque en España ya tenemos paz; lo que nos quita ETA es la libertad. Y nunca la tendremos mientras haya quien quiera cambiar libertad por treguas largas, indefinidas, eternas o como quieran llamarlas.
Ellos no pueden hablar en nombre de todos los españoles; y ni los nuevos mesías que nombra Eguiguren, ni nadie puede dar a ETA lo que es nuestro: la democracia. Aunque lo llamen de otra manera, de eso es de lo que están hablando con ETA: de que nosotros los buenos cedamos un poco de lo nuestro para que ellos, los malos, cedan un poco de lo suyo; vaya, para que les demos por dejarnos de matar lo que no han conseguido arrancarnos por mucho sufrimiento que tuviéramos que soportar y por muchas ciudadanos a los que asesinaran.
Eguiguren ha hablado y, como parte de la táctica de apaciguamiento controlado, ha desvelado una parte de lo que está haciendo: negociar con ETA concesiones políticas Como lo hizo, por encargo de Zapatero, durante la pasada legislatura.
La macabra historia se repite. En el primer intento de vender la democracia española a ETA Zapatero y Eguiguren utilizaron a otro siniestro peón de ETA, Otegui. Y al mismo Fiscal General del Estado, Conde Pumpido. Recuerden a Otegui preguntándole al juez cuando éste dictó orden de prisión: ”¿Pero esto ya lo sabe Conde Pumpido?”.
Ahora le toca el turno a Díez Usabiaga. Todos adivinamos desde el mismo momento en el que Garzón le sacó de la cárcel con un argumento tan peregrino como bochornoso (¿eso no será prevaricación?) que su puesta en libertad no era otra cosa que una letra a plazo: si los terroristas interpretan de forma creíble su papel en esta comedia macabra, la rompemos. Y si no cumplen, tú a la cárcel. Y otra vez la cantinela: “¿Pero esto ya lo sabe Conde Pumpido?”.
Ya ven, los terroristas han cambiado de actores en la segunda parte del enredo; sin embargo, los traidores a la democracia siguen siendo los mismos: Zapatero, Eguiguren y sus acólitos: el Fiscal General del Estado y el Ministerio del Interior. Porque nada de esto que se está haciendo puede ocurrir al margen del conocimiento y la actuación del Ministerio del Interior. Y bien que lo siento, pero todos sabemos que estas cosas no se pueden hacer sin conocimiento y consentimiento (cuando no impulso) de ese Ministerio y de su titular.
Pero hay otro actor imprescindible que ha entrado en el reparto de la segunda parte de esta macabra película; el actor principal invitado no es otro que el líder del PP vasco, un tal Basagoiti. Ese joven prometedor que llegó desde Neguri a lo más alto de la dirección del PP vasco dejando por el camino a todos aquellos que lo auparon y todo aquello que defendió en origen para progresando políticamente. Este joven líder que presume de ser justo lo contrario que María San Gil o Regina Otaola; que cree que ser moderno es decir tacos y palabrotas en cada entrevista, ya sea en Vanity Fair o en el Foro Nueva Economía; ese joven político que hizo posible que Patxi López fuera Lehendakari es el que está haciendo posible esta segunda etapa de negociación con ETA.
Más vale que nos vayamos dando cuenta cuanto antes de que es así. Que nadie crea que Eguiguren da alguna vez una puntada sin hilo. El hecho de que el Presidente de los socialistas vascos sea un hombre experto en fracasar no le resta ni un ápice de talento distinguir y embaucar a todos los vanidosos con los que se cruza en su intento de pactar una salida política con ETA. Él convenció al primer vanidoso de España, Zapatero, de que podía ser el Nóbel de la Paz; y él ha convencido al primer vanidoso del PP vasco, Basagoiti, de que puede ser el hombre del PP que “traiga” la paz a Euskadi.
Esto es más grave de lo que parece, aunque todos prefieran no darse cuenta; o creer las nuevas mentiras que nos siguen suministrando cual cloroformo. Rubalcaba dice que Eguiguren se equivoca “en esta ocasión”; y Basagoiti que no lo tolerarán. Pero todos sabemos, niños chicos incluidos, que sin Rubalcaba no es posible; y que sin Basagoiti es imposible.
Qué mala suerte hemos tenido; Rajoy quiere ser de mayor como Zapatero, y Basagoiti quiere ser de mayor como Patxi. Ambos están dispuestos a confundirse con el paisaje, a hacer lo mismo que aquellos a los que quieren sustituir en el poder. Y Eguiguren, que desde siempre defendió que ETA tiene sus razones, ha encontrado para esta segunda parte de la negociación con ETA un actorazo de lujo para el reparto. ¿Quién va a desconfiar de la firmeza del PP en la lucha contra ETA? La jugada es perfecta y tiene antecedentes: de la misma manera que sólo un presidente como Suárez, que venía de donde venía, podía legalizar al PCE pillando a todo el mundo desprevenido, nadie como el PP puede ayudar a que nos relajemos mientras se cierra el pacto político con ETA.
Sé que esto que digo suena fuerte; pero es que es muy fuerte. Es muy fuerte que estén repitiendo la historia ante nuestras narices. Es muy fuerte que nos quieran hacer creer que ETA nos va a traer la paz. Pero lo más fuerte es que nos callemos. Como diría Pilar, qué solos se quedan los muertos. Sobre todo cuando les abandonamos los que en otro momento les prometimos que nunca íbamos a olvidar por qué fueron asesinados y cuál era el propósito de sus verdugos.
Yo no pienso olvidar que ETA nunca persiguió otra cosa que conseguir con el crimen no que no podía conseguir con la democracia. ¿Qué falló en el primer intento con Zapatero? Las víctimas que movilizaron a la sociedad civil y el PP que no se arrugó y no se calló. Eguiguren ha aprendido la lección y no parece que el PP vasco vaya a ser un problema. ¿Tendrán las víctimas que salvarnos otra vez?
UNA IDEA DE ESPAÑA, UNA IDEA DE EUROPA
Escrito por Rosa el 14 Junio 2010
Este es el título de una conferencia que pronuncié en la Universidad Autónoma de Madrid, en su Facultad de Psicología, el diecinueve de mayo de 2009. Lo he recordado ayer al ver en los periódicos los actos de celebración del veinticinco aniversario de la incorporación de España a la entonces denominada Comunidad Económica Europea. Lo primero que me llamó la atención fue el hecho de que ninguno de los diarios de mayor tirada nacionales llevara el tema a portada. Sólo uno, Público, hablaba de Europa en su primera y era para afirmar que se estaba yendo “al carajo”.
Recordé lo que representó políticamente aquella fecha para los que hoy tenemos más de cincuenta años. Si alguien me hubiera dicho entonces que sólo veinticinco años más tarde la emoción iba a desaparecer por completo en el recuerdo de aquel hito, no me lo hubiera creído. Aunque no se por qué me extraño; porque para defender una Europa fuerte, esa Europa política que tanta falta nos hace, es preciso defender y construir una España fuerte, una España más justa, más solidaria, más igualitaria, más cohesionada. En definitiva, una España mejor, pero sólo una. Pero nosotros vivimos en un país en el que por la tarde, delante del Rey, se hace un discurso “europeísta” y a la mañana siguiente, frente a los hoolligans de cada cual se impulsan políticas que tienen como objetivo y/o consecuencia desvertebrar España.
Por eso es tan importante reclamar la coherencia del discurso con los hechos. Por eso es importante que destaquemos, ahora que estamos de aniversario y dependemos tanto de la tutela de Europa, que no se puede construir una Europa unida sin defender a la vez una España fuerte y unida. La nación constitucional y democrática que no es discutible ni puede ser discutida por nadie que se confiese a la vez europeísta.
Como ya en otras ocasiones he recordado, hace unos pocos años la Fundación Academia de Yuste tuvo el acierto de conceder el Premio Europeo Carlos V al político alemán Helmut Kohl. Entre los méritos que le reconoció para hacerle acreedor de tal galardón la Academia destacó especialmente su apuesta por la reunificación de Alemania tras la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1898. Cuando le vimos en Berlín, en octubre de 1990, presidir la ceremonia de la reunificación de las dos Alemanias, supimos que el viejo canciller había entrado con todo mérito en la historia de Europa. Años después, en 1996, al recibir el Premio Príncipe de Asturias le escuchamos decir: “Hace 40 o 50 años sucedió algo que para más de uno, incluso para mi persona, sigue siendo un milagro: los enemigos de antaño se tendieron la mano y el odio mortal se convirtió en entendimiento, cooperación y amistad”.
Si hago esta referencia a Helmut Kohl es para contextualizar, en su justa dimensión, nuestra capacidad para enfrentarnos a retos nacionales que a veces se nos antojan insalvables. Europa siempre ha estado al borde del drama, cuando no lo ha protagonizado en primera persona. Pero gracias al compromiso y a la fuerza, a la ambición de futuro, de un grupo de dirigentes políticos, los europeos han probado su capacidad para realizar milagros. La propia creación de Europa (eso que Kohl denomina la sustitución del odio por la amistad) es un milagro. Como lo es el hecho de que los alemanes, españoles, italianos, franceses decidiéramos un día sustituir nuestra propia moneda por el euro. O el regreso a la Unión de los países que fueron expulsados del corazón de Europa por las guerras.
Europa siempre ha progresado cuando se producía uno de estos dos factores: o un liderazgo muy fuerte –Kohl, Adenauer, Monet, serían ejemplos de ello—y/o la complicidad fuerte entre varios líderes menores; eso, o el anuncio o la certeza de una inminente catástrofe. Probablemente la puesta en marcha del euro obedece a ese primer escenario; y los acuerdos (aunque insuficientes) en materia económica y financiera alcanzados en los últimos meses por los jefes de Estado y de Gobierno europeos, al segundo de los descritos. Pero ya sea en uno u otro supuesto, en mayor o menor medida, siempre ha concurrido una misma circunstancia: el estado de necesidad.
Les propongo que apliquemos la misma lógica a nuestro país. Si buscamos liderazgos y complicidades (primer supuesto) capaces de sacarnos de la gravísima crisis institucional, económica y social que sufre España no encontraremos salvo el vacío más absoluto. Ni capacidad, ni complicidad democrática, ni generosidad, ni altura de miras en los liderazgos de las dos formaciones políticas más importantes: nada. Y nada que esperar tampoco de la patronal ni de los sindicatos. Una demostración fehaciente de que las instituciones políticas y sociales (y sus dirigentes) que resultaron imprescindibles para la Transición e incluso para que España se incorporara a Europa han quedado obsoletas, no sirven para la situación actual.
Sólo nos queda la esperanza de que España –como ha hecho Europa desde su propio nacimiento–, haga de la necesidad virtud. Y que el estado de necesidad, la imperiosa pulsión para abordar los cambios profundos que requiere nuestro país resulte más fuerte que la mediocridad de los gobernantes y aspirantes actuales. Y que sea esa necesidad, esa ambición de país y de futuro, la que lleve a los ciudadanos a pronunciarse en las urnas sin ningún tipo de miedo al cambio.
Sólo nos queda la esperanza de que los ciudadanos tomen la palabra y reclamen su autonomía frente a los partidos que nos han llevado a esta situación. Pero amigos, la esperanza -a diferencia de la fe- hay que trabajársela Por eso estamos en la calle explicando a todos los ciudadanos que se puede y se debe hacer algo más que quejarse. Por eso les decimos a nuestros conciudadanos que no están obligados a seguir apoyando a quien ya les ha defraudado, que no tienen por que resignarse a elegir entre lo que no les gusta y lo que les gusta menos todavía. Apelamos al libre albedrío, a la capacidad crítica de los ciudadanos: lo esperamos todo de ellos.
Por eso les queremos decir a todos los que se sienten huérfanos de la política que merece la pena volver a intentarlo y participar en la vida democrática. Por eso le pedimos a la gente que nos mire, que nos lea, que juzgue lo que hacemos, que nos dé su opinión, que se anime a ejercer su derecho de ciudadanía.
Así que ánimo y a por todas.
HUNGRÍA SE CONSTIPA, ESPAÑA ESTORNUDA
Escrito por Rosa el 7 Junio 2010
Da igual cual sea el país europeo que se constipe: España es siempre la que más fuerte estornuda. La explicación es tan sencilla que cualquier madre haría el diagnóstico a la primera: somos el hijo que tiene más débiles las defensas.
Viene esto a cuenta de lo que ocurrió el viernes: Hungría saltó a la palestra cuando se conoció que el Gobierno había falsificado los datos de déficit y que su situación amenazaba quiebra. La reacción en los mercados fue inmediata: todas las bolsas bajaron, pero la que más lo hizo fue la española. El IBEX se hundió por debajo de los 9.000 puntos y el diferencial de la deuda con Alemania alcanzó su máximo histórico.
¿Qué le pasa a España? Como dije antes, es bien sencillo: no tenemos ni chequera ni crédito como país. Nuestro Gobierno está agotado y por mucho que nos/se empeñen no será ya nunca capaz de concitar la confianza suficiente para estabilizar y tranquilizar a los mercados. Y mucho menos para sacar al país adelante.
Ayer leí la última encuesta metroscópica publicada en El País, toda ella destinada a sostener que es mejor mantener la agonía del paciente que darles a los ciudadanos españoles la oportunidad de elegir quién y cómo queremos que nos gobiernen. Entiendo las motivaciones de El País: necesitan tiempo para encontrar un sustituto a Zapatero o, alternativamente, volver a entenderse con el partido que puede sustituir a quien hoy ocupa La Moncloa.
Pero las motivaciones de los que están en el stablishment (ya sea mediático, económico o sindical) no son las de los ciudadanos. Insisto: no habrá manera de que España recupere la confianza como país mientras sigamos gobernados por este personaje que ha tirado por la borda lo mejor de nuestra historia democrática. No habrá manera de que dejemos de ser los constipados de Europa mientras al frente del Ejecutivo esté un hombre que rompió todos los puentes, que dividió a los españoles entre derechas e izquierdas, entre catalanes, vascos, gallegos, castellanos, andaluces…; que hizo de las diferencias ideológicas una nueva forma de barricada, un argumento para el desencuentro y la ruptura de los grandes pactos.
No habrá manera de que nadie vuelva a fiarse de España mientras al frente de su Gobierno esté un personaje que afirma que el Gobierno de la Nación no puede intervenir sobre el cincuenta y cinco por ciento del gasto público; un hombre que dijo que bajar los impuestos era de izquierdas y que subirlos a los ricos es también de izquierdas; un hombre que negó la crisis; que defendió la solvencia del sistema financiero español mientras se hundían la mitad de las Cajas de Ahorro; un hombre que dilapidó los ahorros de todos los españoles en aventuras populistas y demagógicas. Un hombre, en suma, que llegó al Gobierno creyendo que tenía baraka y que ha gobernado nuestros destinos fiándose de la suerte. De su suerte, que es y ha sido nuestra desgracia.
Por eso insistiré una vez más: a nadie (salvo a los que quieren decidir quien es el recambio) le favorece mantener la agonía de este Gobierno. A nadie (salvo a los nacionalistas catalanes, que están a lo suyo, enmascarados en un discurso de “hombres de Estado” mientras defienden los referéndums secesionistas e ilegales) favorece que siga al frente del Ejecutivo un hombre que ya ha fracasado. Nadie, salvo los que piensan en su negocio de influencias (yo quito y pongo Presidentes) puede sostener con el mínimo rigor que España pueda permitirse seguir gobernada por un hombre que hace saltar todas las alarmas cada vez que debe tomar una decisión o, siquiera, la palabra.
A este panorama profundamente conservador y defensivo que he descrito se suma la resistencia desde dentro del PSOE: ellos están buscando fórmulas para recuperarse o perder por la mínima. Por eso especulan con una nueva tregua Rubalcaba y todos sus medios de comunicación afines. Por eso nos vuelven a sacar el señuelo de la paz. Es su última jugada, vieja y conocida, pero sobre la que aún no han perdido la esperanza de que surta el efecto deseado; ya se sabe que el cloroformo, convenientemente esparcido, siempre ha dado muy buen resultado entre los españoles. Eso y el futbol, que es otra clase de opio.
Pues bien: nosotros no nos vamos a rendir; vamos a seguir pidiendo que nos dejen opinar a los ciudadanos, que nos dejen decidir nuestro futuro, que nos dejen actuar como ciudadanos libres, no sometidos a las componendas, a los cálculos de los poderosos, a los plazos de las elecciones o de las sentencias de los tribunales. Y seguiremos proclamando, alto y claro, que un político que ya ha fracasado al frente del Gobierno sólo puede traer el fracaso a España. Y eso significa, ni más ni menos, que el fracaso de varias generaciones de españoles. Y por ahí no vamos a pasar.




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