EL PSOE TIRA LOS PRECIOS DE LA JUSTICIA Y LA IGUALDAD.

oct 18

Ya está: la igualdad de todos los españoles ha sido vendida por seis votos. Ese es el precio que ha puesto el PNV al PSOE para apoyar unos Presupuestos del Estado Residual que el propio portavoz nacionalista calificó como negativos para encarar la crisis. Y esta es la mercancía -la igualdad de todos los españoles, el interés general, la cohesión, la unidad de mercado, la seguridad jurídica– que los socialistas han estado dispuestos a canjear a cambio de esos seis votos nacionalistas. Seis votos en el Congreso de los Diputados que tienen tras de sí a menos ciudadanos que los que hicieron posible que UPyD tenga una Diputada Nacional. Fíjense si es importante mantener esta Ley Electoral injusta; una ley electoral que le permite al PSOE sacar dos ventajas a la vez: verse primado a la hora de obtener un escaño (poco más de cincuenta mil votos necesitó para ello) y poder chalanear con los nacionalistas, que también fueron primados por la misma Ley (menos votos que nosotros, seis diputados frente a uno).

Resulta tan obsceno el proceso negociador y la conclusión y consecuencias del mismo que si este país tuviera suficiente cuajo y fibra democrática hubiera sido imposible que llegaran a hacerlo. Porque no es sólo que el Congreso de los Diputados se haya convertido en un mercado persa en el que todo se compra y se vende; en el que da igual qué se vota con tal de no perder una votación; en el que lo que se dice y lo que se hace es completamente contradictorio. La cosa es más grave: en el mercado persa, además de venderse la igualdad a precio de saldo, se ha consolidado una alianza perversa entre los que no creen en la necesidad del Estado Nacional y los que tendrían la obligación de defenderlo. Porque esas y no otras son las consecuencias del pacto entre PSOE y PNV: blindar leyes injustas (para que escapen del control de los jueces ordinarios y para que no puedan ser recurridas ni por CCAA, ni por los sindicatos, ni por las asociaciones empresariales); o sea, el PSOE renuncia a defender el interés general y modifica las leyes para que otros tampoco puedan defenderlo.

Sólo en España puede salirle gratis al partido que gobierna ceder a un chantaje similar que pone en riesgo el ordenamiento constitucional y democrático. El PSOE –que hace mucho tiempo que ha perdido el sentido de estado y el sentido de los límites– está tranquilo y piensa que electoralmente no pagarán precio alguno. Se fija en lo que pasa en el PP, en sus escándalos, en su incapacidad para la actuación regeneradora, en el complejo con el que actúa (no hay más que recordar que el PP vasco vino a las Cortes a defender el blindaje) y concluye que con esta oposición mayoritaria no tiene por que preocuparse. Además, y por si fuera poco, el PSOE recuerda lo que pasó en la legislatura anterior: dividió a España entre dos con su proceso negociador con los asesinos de ETA, rompió todos los pactos de estado, humilló alas víctimas del terrorismo y a todos los que defendían la derrota de ETA frente a las cesiones políticas, y volvió a ganar las elecciones.

En el PSOE piensan que no deben cambiar de estrategia porque les vaya mal a otros. Piensan que tienen impunidad, que la gente siempre les disculpará frente a esta derecha a la que cada día descalifican por ultra y por incapaz. En el PSOE tienen muy mala opinión de los ciudadanos; consideran que nadie se va a movilizar por defender los valores positivos; consideran que la porquería, el insulto, la descalificación, resultan rentables desde el punto de vista electoral para la izquierda. En el PSOE piensan que nadie se dará cuenta que han pactado la ley más importante del año con un partido político al que España le importa un bledo; en el PSOE piensan que nadie se percatará de que han pactado la ley de la que dependerán las políticas sanitarias, educativas, fiscales, de vivienda…, con un partido que hoy está en la calle defendiendo a Batasuna/ETA y descalificando la actuación del Estado en la persecución de los cómplices de ETA. En el PSOE piensan que a ellos sí que les permiten los ciudadanos estar en misa y repicando.

Lo triste es que a lo peor tienen razón en el PSOE. A lo peor los ciudadanos lo único que quieren es que –como suele decir Fernando Savater– les dejen en paz. A lo peor tiene razón el PSOE y, escándalo tras escándalo, convenientemente adobado y divulgado, consiguen que sólo vayan a votar los más hooligans de los de cada bando. A lo peor es cierto que el desestimiento crece y que cada vez es más raro encontrar a alguien dispuesto a opinar por sí mismo, dispuesto a tomar libremente sus decisiones. A lo peor tienen razón en el PSOE y no hay apenas nadie que sea consciente de que “el fascismo es lo que ocurre cuando dejamos de prestar atención”, en feliz expresión de Viggo Mortensen. Porque, sin llegar tan lejos, lo que sí es claro es que cuando los ciudadanos dejamos de prestar atención por la política llegan a las instituciones políticos que dejan de prestar atención a los legítimos derechos de los ciudadanos.

A lo peor tiene razón los del PSOE. A lo peor es cierto que la gente perdona actitudes tan claramente contrarias al sentido del decoro como ese pacto que han hecho con los nacionalistas vascos; con estos que no han tardado ni un minuto en poner en práctica el viejo dicho de “Toma el dinero y corre”. Y han corrido, ya lo creo; han corrido al monte a defender, junto a la llamada izquierda abertzale, (esa que los tribunales determinaron que formaba parte de la banda terrorista era ETA) la libertad de los últimos detenidos acusados de estar montando una nueva organización al servicio de ETA. Una vez más, los nacionalistas que pactan con el PSOE han demostrado la fidelidad a sus costumbres: primero, los nuestros; después, el estado de derecho. A lo peor el PSOE tiene razón al creer los españoles se olvidarán de lo que los socialistas han hecho en el Congreso de los Diputados en cuanto escuchen a Rubalcaba criticar al PNV por “salir a la calle” a “defender la estrategia de los que apoyan a ETA”. A lo peor tiene razón el PSOE y los ciudadanos, en vez de castigarles por su impostura, les dan un premio por ser los más frikis del año.

Seguro que los que han pactado con el PSOE se van a encontrar en el monte con los que desde cuarenta y tres ayuntamientos vascos y navarros siguen las instrucciones de esa banda de la que los tribunales determinaron que forman parte. Quizá les den noticias de que lo suyo va bien, de que el gobierno de Rodríguez Zapatero no va a utilizar las leyes en vigor para devolver la dignidad a los consistorios desde los que gobiernan. Quizá les cuenten lo que otros no sabemos pero intuimos. Aunque quizá eso que intuimos no forme parte del pacto. A lo mejor en eso (en lo de mantener a los titulares de partidos políticos que integran el entramado de ETA al frente de los municipios) es el PSOE el que ha tomado la iniciativa.

Pero bueno, a lo mejor el PSOE se equivoca. A lo mejor hay suficientes ciudadanos que no están dispuestos a perdonar esta nueva felonía.

felonía. (De felón).

1. f. Deslealtad, traición, acción fea.

1255793052_1Pues eso. Ahí están los socios del PSOE en alegre biribilketa manifestándose por san Sebastián con los dirigentes de Batasuna; ahí están los que salvan los presupuestos de Zapatero, blindando con Batasuna la libertad de los terroristas a cambio de la igualdad de todos los españoles. Ahí están, disfrutando de toda la impunidad y de todo el amparo que les da la izquierda oficial, la socialdemocracia ambidiestra que nos gobierna. De veras, qué vergüenza.

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