Nunca nos acostumbraremos a escribir o hablar sobre atentados terroristas. Nunca nos acostumbraremos a dar el pésame a los familiares y amigos de los hombres y mujeres asesinados por el fanatismo. Nunca nos resignaremos a convivir con el dolor, y mucho menos con el olvido.
Nos llega la noticia de un nuevo atentado terrorista contra nuestras tropas en Afganistán. Cuando escrito estas letras está confirmada la muerte de uno de nuestros soldados, el joven John Felipe Romero Meneses, de 21 años de edad. Hay, nos dicen, otros seis soldados heridos.
Habrá tiempo para preguntar sobre la seguridad del transporte que custodiaba alimentos con destino a la población afgana. Habrá tiempo para preguntarnos si protegemos adecuadamente a nuestros jóvenes soldados, que representan lo mejor de nuestro país más allá de nuestras fronteras. Y nos lo preguntaremos y se lo preguntaremos a nuestros responsables políticos en cumplimiento de nuestro deber de control e impulso; lo haremos para ayudarles a hacer mejor su tarea. Y para que si hubiera algo que mejorar, algo que cambiar, lo hagamos cuanto antes. Para proteger a quienes nos protegen; para defender mejor nuestro compromiso de instaurar la democracia y defender los derechos humanos, que es lo que nos ha llevado a tan lejanos e inhóspitos parajes.
Pero hoy toca dar el pésame a los familiares y amigos del soldado muerto y de los heridos. A sus compañeros y a la institución a la que pertenecen: el Ejército de España. A ellos les queremos hacer llegar nuestro más sentido dolor; a ellos les decimos que sentimos su pérdida como propia; porque todos ellos somos nosotros. Porque nos sabemos de los suyos lo mismo que les queremos de los nuestros. A todos ellos quiero decirles que en esta casa se les admira y se les respeta. Que sufrimos con ellos y nos sentimos orgullosos con ellos por el trabajo bien hecho. A todos ellos, al Ejército, a sus familiares, a sus amigos, a sus compañeros de armas les quiero decir que aquí, en esta casa, nos sentimos orgullosos de su patriotismo constitucional. Que nos importa España; y que por eso nos importan todos y cada uno de sus ciudadanos. Especialmente quienes, como ellos, están cada día dando la cara, arriesgando su vida, lejos de su familia, para defender una sociedad más justa y dar la mejor imagen de los que son las gentes de nuestro país.
Os mandamos todo nuestro cariño y os damos las gracias por vuestro sacrificio. Y os queremos volver a decir que estamos muy orgullosos por ser de los vuestros.






Están lejos de aqui pero los sentimos cerca, han ido tan lejos para defendernos de los fánaticos que pretenden someter al mundo al terror absurdo de normas medievales. Por éso su trajedia es nuestra trajedia y siempre nos tendran a su lado para acompañar, consolar y animar. Nuestra Solidaridad y Cariño a nuestro Ejercito Español.
Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira cómo procede.
Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho,
que el pecho adorna al vestido.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.
Aquí la más principal
hazaña es obedecer
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.
Pedro Calderón de la Barca, soldado de España.
En memoria del soldado D. John Felipe Romero Meneses, último caído de los servidores de España, tan poco reconocidos y cuidados en estos tiempos que corren. D.E.P.
Tan dura y cruel es la integración de los que llegan que un general español se lamentaba de que en su ejército no hubiesen soldados de España, y orgulloso y agradecido hablaba de esos latinoamericanos que, por obtener la nacionalidad iban a un ejército que no era la bandera de su lugar de nacimiento
Casos como éste no hace reflexionar a quien ahora, además de haber hecho un calvario la integración de la inmigración, mira para otro lado y se ESCURRE, como la sierpe alucinante después de engullir la presa. Pero es que su presa son millones de gente que ahora mismo han de movilizarse y sacarlo de la cueva para que no vuelva más. Más si aún así no fuese ALTO SERá EL PRECIO MÁS QUE DE SU PARTIDO; partido en dos , tres, cuatro y muchos más trozos PAGARÁ una ideología que, quienes crearon, la pensaron como forma contestataria e idílica de un modelo de producción que ha sabido transformarse, mientras los que se escudaron en esa contestación a lo establecido para crear nuevos modos, fueron a parar en encierros nacionales, derivando a dictaduras para enfrentarse a lo establecido, suprimiendo a los suyos como ha hecho este GOBERNANTE de NADIE, TESTAFERRO DICE QUE DE SU DOCTRINA. MALDITA SEA SU CAUSA QUE LEJOS ESTÁ DE LO QUE DICE CUANDO ACTÚA.
ES TIEMPO DE QUE ESTE GOBERNANTE LE MIRE A LA CARA A LOS PADRES DE LOS SOLDADOS QUE MUEREN Y NO SEAN LOS REYES O LA MINISTRA CARMA CHACON, QUE NO VEO YO SEPA DE GUERRA Y PAZ, COMO TAMPOCO EL PRESIDENTE.
ES TIEMPO QUE MIRE A LOS FAMILIARES DE ESOS QUE HAN MUERTO, Y EN SU NUBLADA CABEZA SE CRUCE CÓMO LOS TRATA EN LOS CIE POR NO TENER DOCUMENTOS A VER SINO SE MIRA MÁS EL OMBLIGO DE SU ABUELO