EL PACTO (La película)

feb 26

Una buena película no es siempre una película de éxito; y viceversa. De hecho hay verdaderos bodrios  que tienen gran éxito en las pantallas. La publicidad suele tener mucho que ver; y el momento en el que se estrenan, también.

Producciones La Moncloa ha decidido que hay tema para una película. De la misma manera que en otros momentos se multiplican las producciones sobre vampiros, hombres lobos, asesinos en serie, las películas de romanos  o las de animales que hablan como si fueran humanos, el tema de hoy en España es El Pacto. Si durante la legislatura pasada Producciones La Moncloa determinó (al parecer con acierto de crítica y público) que una serie demonizando del PP y  colocando al nacionalismo como eje vertebrador del Estado iba a dar buenos dividendos, en esta segunda mitad de la legislatura han decidido hacer una superproducción sobre El Pacto.

No se mucho de esto, pero supongo que hacer una buena película no es nada fácil. Visto desde fuera yo diría que se requiere un buen tema, un buen  guión,  un buen director y una financiación suficiente. La financiación es cuestión importante, pero tengo para mí que si fallan el guión y el director ni el más generoso de los productores puede salvar el film.

La gente está cansada de ruido; la gente está desanimada de cara al futuro; la gente necesita que le den buenas noticias. Y de la misma manera que la moda se viste de colores cuando hay crisis, Producciones la Moncloa ha visto el hueco para vendernos una peli sobre aquello que estamos deseando de comprar. Pero, como decía antes, si eliges bien el tema pero te falla el guionista y el director, mal asunto. Máxime cuando el productor no tiene demasiado dinero para invertir.

Auguro mal futuro a esta nueva producción de La Moncloa. Y no porque los dueños de la empresa no sean hábiles y no tengan los mejores comerciales a su servicio. Fíjense que ellos son tan conscientes de esto que les digo que, sabedores de que no tienen un buen guión (doce horas antes de iniciarse el rodaje  mandaron una especie de lista de la compra a sus actores principales), ni un buen director (tienen tres adjuntos que aparecen en público, otros varios que  corrigen el listado de gags en privado y un director principal que ni está ni se le espera), han decidido gastar todo lo que tienen en focos, decorados y efectos especiales.

Así, durante un cierto tiempo nos van a bombardear con carteles anunciadores, musiquilla pegadiza y los mejores fotogramas del rodaje a ver cuanto incauto compra entradas. Puede que hasta nominen a alguno de los actores a un Goya revelación o Goya mejor actor de reparto. Y los tres directores que comparten la responsabilidad del fiasco se pasearán por todos los certámenes nacionales e internacionales tratando de vender el producto. El director principal hará, mientras tanto, alguna declaración pomposa desde cualquier lugar de Europa al que le lleven sus múltiples ocupaciones: dirá que es una gran película; que todos están muy bien en su papel; que él confía mucho en los espectadores, capaces a su juicio de ver cualquier cosa por el mero hecho de que sea una producción La Moncloa.

La pena va a ser que mientras él promociona esa película que ni siquiera ha visto a los españoles, los buscados espectadores del film, nos van a ir llegando ecos de los sucesivos estrenos de documentales varios que cuentan lo que de veras está ocurriendo en nuestro país:

- Salgado corrige a Ocaña y asegura que “no se va a tocar” el salario de los funcionarios.

- España saldrá de la recesión antes del verano pero recaerá por la subida del IVA.

- El número de hipotecas constituidas cae un 22% en 2009 y suma su tercera caída consecutiva.

- España será el próximo “campo de batalla” para el futuro del euro. (The Wall Street Journal)

¿Cómo hacerle entender a Producciones La Moncloa que el tiempo de la ficción ya ha terminado? ¿Como hacerles comprender que lo que necesitamos los españoles no son películas que nos entretengan sino un gobierno que decida gobernar? No es posible hacer una buena película si en vez de un guión haces una lista de la compra. Y mucho menos si cuando vas al supermercado con el papelito compras cualquier cosa que se vaya echando en el carro el primero que pasa por allí. Claro que hay que estar abierto a las sugerencias; incluso los mejores directores escuchan a sus actores. Pero antes de empezar la película deciden de que va la cosa: no empiezan una de romanos y terminan una de piratas.

De la misma manera que no se puede  hacer paella sin arroz no es posible hacer política sin criterios políticos a los que atenerse. Ni política económica, ni política a secas. Ni buena, ni mala. Por eso les auguro que El Pacto no llegará a estrenarse. Pero eso no quiere decir que la productora no vaya a montar una noche de estreno: aunque la pantalla esté en blanco.

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