PSOE Y PP CONSAGRAN LA DESIGUALDAD.

mar 18

Todo transcurrió según lo previsto en la Subcomisión que analiza la posible Reforma de la Ley Electoral: el PSOE y el PP volvieron a demostrar que entre ellos mantienen un pacto férreo que funciona para todas las cosas importantes. El Pacto de Estado vigente entre el PP y el PSOE tiene, como les digo, una salud de hierro. Y un objetivo que une más que cualquier ideología: garantizarse la  alternativa en el poder aunque sea a costa de cargarse la igualdad de los españoles ante la ley, la solidaridad, la cohesión, la competitividad del país o cualquier otra cosa que se nos pueda ocurrir.

Lo importante para el PSOE y para el PP es que quede claro quien manda; y que el poder sólo les corresponde a ellos dos. Luego hay que mantener sobrerrepresentados a los votantes nacionalistas para asegurarse que si no hay mayoría absoluta el mercadeo funcionará correctamente. Se trata de tener partidos en el hemiciclo que estén dispuestos a subastar sus votos y venderse al mejor postor. Y eso, como se acaba de ver con el último debate sobre la subida del IVA, siempre está garantizado con los nacionalistas, sean canarios, gallegos, vascos o catalanes.

El PSOE y el PP han desoído el informe del Consejo de Estado que aconsejaba varias fórmulas posibles para incrementar la proporcionalidad y garantizar la igualdad de los ciudadanos ante la ley. Con la disculpa de la austeridad, han rechazado ampliar hasta cuatrocientos el número de diputados; tienen la desvergüenza de hablar de austeridad quienes multiplican el número de empresas públicas sin contenido, y sin control publico ninguno; quienes multiplican por diecisiete cualquier institución o servicio, condenados todos ellos al despilfarro y la ineficacia; quienes no controlan las cuentas públicas, ni persiguen el fraude fiscal; quienes montan diecisiete tribunales de justicia, diecisiete administraciones sanitarias, diecisiete administraciones educativas, varios centros meteorológicos, embajadas en el exterior de cada una de las CCAA…No sigo, porque me asquea  hacer el listado de despilfarro y desvergüenza. Y no tengo tiempo para relatar todos los agujeros por los que se nos va a raudales el dinero de todos. Y estos hipócritas dicen que es un gesto de austeridad no ampliar a cuatrocientos el número de diputados…

Pero el número de diputados era sólo una de las recomendaciones. Las otras, todas ellas sustanciales para garantizar una mayor proporcionalidad, también han sido rechazadas. No costaba un euro más utilizar un sistema menos sesgado, más proporcional y por tanto más justo que el d’hont; ni costaba un euro más modificar el mínimo por circunscripción; o elegir a una parte de de los diputados en lista nacional. El precio de un sistema más justo es que se acabarían los privilegios y la discriminación de que se benefician fundamentalmente el PSOE y el PP y en segundo lugar las fuerzas nacionalistas.  Ambos partidos –que han dejado de ser nacionales hace demasiado tiempo– se sienten cómodos teniendo  en el Congreso de los Diputados  a unas  fuerzas nacionalistas con las que seguir pasteleando la igualdad de todos los españoles a cambio de un puñado de votos.

Ambos partidos, –tanto monta, monta tanto PSOE como PP–, desprecian la igualdad de los españoles ante la ley. Por eso mantienen una ley electoral injusta y obsoleta, diseñada a principios de la transición para garantizar el bipartidismo. Ambos partidos actúan con una desvergüenza tan absoluta que ni se les ocurre pensar que con esta actitud, que aleja cada vez más a la ciudadanía de la política y de los partidos políticos, se están cargando el sistema. ¿Cómo van los ciudadanos a recuperar la confianza en los políticos si saben que los diputados no pintan nada y sólo le deben obediencia al aparato de su partido? O cambiamos la ley electoral para garantizar que cada voto valga lo mismo al margen de la parte de España en que se emita o la opción política a la que apoye, o el desapego entre ciudadanía llegará a una situación insostenible en términos democráticos.

Nada de esto va a cambiar hasta que no haya un partido que condicione el apoyo a un candidato o a un Gobierno a la reforma de la Ley Electoral. Porque una ley perversa en términos democráticos es la que pervierte todo el sistema. Aunque no fuera más que para eso, para garantizar una ley justa que devuelva a los ciudadanos el control sobre la política y sobre los partidos políticos, que regenere la democracia, hemos de ser claves en la política nacional. Antes de que todo se nos vaya por la fregadera.

Y a estos políticos del PSOE y del PP, que aparentan estar tan alejados y están tan unidos para todo lo fundamental, para que nada cambie, hay que decirles que les tenemos calados, que se parecen como una visa y una master card. Que no tienen arreglo ni vergüenza. Y que no nos merecen ningún respeto.

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