Archivo Mayo, 2010
ASÍ NO
Por Rosa - Uncategorized - 29 Mayo 2010
El jueves pasado se produjo en el Congreso de los Diputados un debate un tanto tramposo: quien no apoye las medidas que nos propone el Gobierno será el responsable de que se hunda España.
Esta trampa está basada en dos mentiras difundidas por el Gobierno, el PSOE y la práctica totalidad de los medios de comunicación: hay que reducir el déficit, por muy doloroso que sea, y hay que hacerlo de esta manera. Además (esta es otra derivada) lo que vamos a hacer en España es lo mismo que han hecho el resto de los Gobiernos de Europa.
Pues ni lo uno ni lo otro se corresponde con la realidad. Sin abundar demasiado, si merece la pena repasar por qué hemos llegado a esta situación. Sólo con que el Gobierno hubiera renunciado a instaurar medidas populistas tales como la deducción de los 400 euros (6.000 millones), los cheques bebé (1.090 millones) la rebaja en el impuesto de Sociedades (8.972 millones o la supresión del Impuesto de Patrimonio (2.300 mi8llones), nos hubiéramos ahorrado más de los 15.000 millones que estamos obligados a reducir y podríamos dedicar todos nuestros esfuerzos a impulsar e implementar medidas para generar riqueza y crear empleo. O sea, para ingresar más recursos, disminuir la tasa de parados y destinar los fondos a actividades productivas.
Es importante que recordemos eso antes de analizar las propuestas alternativas a las medidas que nos propone el Gobierno. Es importante recordar que estamos en esta situación por la mala cabeza de nuestros gobernantes. Porque quien nos ha metido en el agujero en un ejercicio de irresponsabilidad difícilmente ha de merecer nuestra confianza para sacarnos de él.
Vayamos ahora a las dos falsas premisas: sólo puede hacerse esto y es así como lo hacen en Europa.
En primer lugar no hay por que apoyar unas medidas antisociales regresivas e injustas. El hecho de que sean, además, dolorosas, como le gusta decir al Presidente Zapatero (a partir de ahora, El Ausente), no las convierte en necesarias. Hay que reducir el déficit, sí; pero se puede hacer de otra manera. Por ejemplo obligando a las CCAA a utilizar, para la gestión de sus competencias, las mejores practicas de las tres mejores. Solamente con eso, sin eliminar competencias ni privar a los ciudadanos de ninguno de los servicios que les prestan, se ahorrarían 26.108 millones de euros al año; mucho más que lo que estamos obligados a reducir de nuestro déficit en dos ejercicios.
Un detalle: este decreto, en relación con la situación de los empleados públicos, va a ser fuente de discriminación. Ya ha empezado a producirse los primeros ejemplos: Patxi López, el lehendakari socialista, ya ha anunciado que los funcionarios vascos tendrán una disminución media del 2%. O sea que, con el dinero de todos los españoles vía Cupo, podrán permitirse aumentar la diferencia salarial con los funcionarios que dependen de la Administración General del Estado. Y seguro que no es el único ejemplo de ruptura del principio general de igualdad; y, desgraciadamente, no espero que el Gobierno no utiliza los recursos constitucionales que están en su mano para evitar esa nueva tropelía. Conclusión: los que asumirán la parte más dura del recorte serán los que ya están en peores condiciones comparativas: los guardias civiles, los policías nacionales, el personal sanitario o docente que depende de las Administración General del estado, los militares… Los de siempre, los que ya están peor pagados.
En segundo lugar, no es cierto que en Europa se estén haciendo las cosas de la misma manera. Este es el único Gobierno de un país europeo que no tiene mayoría parlamentaria ni pactos de gobierno. Alemania, Francia o Reino Unido tienen sólidos pactos de Gobierno; y Portugal, que no lo tiene, pactó con las fuerzas de la oposición antes de llevar la propuesta al Parlamento. Sólo este Presidente, tan soberbio como Ausente, es capaz de pedir a los ciudadanos adhesiones inquebrantable. Y sólo en España hay una clase mediática incapaz de analizar con sencillez todas estas cuestiones que les estoy relatando. Sólo en este país, con tan poca historia democrática, con tan poco cuajo, se puede escuchar debates mediáticos como los que llevo oyendo estos días: es a la oposición a la que le corresponde aprobar las medidas del Gobierno y no el Gobierno el que tiene la obligación de buscar acuerdos y obtener mayorías escuchando e incorporando las propuestas de los demás.
Pero por mucho dramatismo que se le quisiera dar al debate del jueves, este ha pasado y todo sigue igual. No hay más confianza en España porque no la puede haber mientras exista al frente del Gobierno alguien que ni ve, ni oye ni entiende. ¿Quién prestaría dinero o invertiría en un país en el que el Gobierno alega que no puede intervenir sobre el cincuenta y cinco por ciento del gasto público? ¿Quién prestaría dinero o compraría deuda a un país que tiene una parte importantísima de su sistema financiero a punto de ser intervenido por el Banco de España?
De otra parte, y es lo más grave, todo el mundo sabe que el hecho diferencial de España, aparte de lo que acabo de reseñar, es que aquí la crisis es política, está en las instituciones. Lo que ha quebrado en España es la política; llevamos tantos años (seis, para ser más exactos) afirmando desde el Gobierno de la Nación y desde el partido que lo soporta lo importante que es la diferencia que ya no hay nadie que defienda lo común. Cuando en Alemania hay problemas, hay alemanes dispuestos a defender a su país, que es tanto como defender el futuro de las nuevas generaciones. Pero en España, con tanto discurso particularista, con tanto empeño en dividirnos (no sólo ideológicamente sino también territorialmente) este PSOE y este Gobierno presidido por el Ausente han conseguido que no haya españoles; aquí hay vascos, andaluces, catalanes, castellano manchegos, valencianos, aragoneses…; pero faltan españoles. Faltan voces que defiendan lo común, lo que es de todos, la idea de España, la ciudadanía, la igualdad.
No sé cuando nos vamos a dar cuenta de que estamos ante una emergencia nacional. En todo caso sólo si nos dan la oportunidad de decidir quien y como nos gobiernan podremos asumir la responsabilidad de dar la vuelta a esta situación. Por eso sigo exigiendo al Ausente que convoque elecciones, que nos devuelva a los ciudadanos la autonomía. Que deje de seguir las instrucciones que sólo entiende poniéndose el pinganillo y nos deje a los españoles decidir nuestro futuro.
Me dirán ustedes que es inútil pedirlo. No sé si es inútil; pero sé que es lo que tenemos que hacer.
DEVUÉLVANOS LA AUTONOMÍA, PRESIDENTE.
Por Rosa - Uncategorized - 16 Mayo 2010
Vivimos una situación paradójica: el Presidente autodenominado el rojo, Zapatero, ha puesto en marcha la reforma más antisocial de toda nuestra historia democrática; una reforma ultraliberal, muy a la derecha de las emprendidas por países europeos con gobiernos de signo conservador. Esto es así porque se ha limitado a recortar gastos, haciendo recaer el esfuerzo sobre los ciudadanos más débiles, sobre los pensionistas (a quienes se les congela el incremento de unas pensiones ya ridículas en la mayor parte de los casos), y sobre los funcionarios, colectivo este que no despierta las simpatías del común de los mortales por tener “en propiedad” su puesto de trabajo, que es una situación, por cierto, que todos los asalariados quisieran compartir.
Analicemos la situación con un poco de detenimiento. Respecto del efecto que van a tener estas mediadas sobre los pensionistas he escuchado estos días referencias que minusvaloraban la importancia de la congelación de las pensiones con el argumento de que el IPC no va a subir apenas ( o nada) y por tanto esa congelación no tendrá efecto alguno. No comparto la opinión; lo más grave de la decisión de Zapatero es que ha supuesto, de facto, la ruptura del único Pacto de Estado que seguía vivo después de la escabechina de la primera legislatura, el pacto de Toledo. El Pacto de Toledo estableció un consenso político que suponía no tocar las pensiones salvo por acuerdo unánime de las fuerzas políticas y sociales, sustrayendo esta decisión del juego automático de las mayorías parlamentarias. El PP gobernó con mayoría absoluta y no se le ocurrió tocarlo. Romperlo, como ha hecho Zapatero, es abrir la puerta a la privatización de las pensiones en el futuro; romperlo es romper le hucha de más de veinte millones de españoles que tienen ahí sus ahorros de toda la vida, sus cotizaciones, para poder vivir sus últimos años con alguna dignidad.
Por eso lo menos importante es ese cálculo (?) que hacen algunos sobre lo que les va a costar a los pensionistas este tijeretazo; porque si no les va a costar apenas nada, ¿cómo se puede sostener que hay que hacerlo para ahorrar dinero? Si apenas supondrá una inyección económica para frenar el déficit, ¿cómo se justifica la ruptura del único Pacto de Estado que salió vivo de la Primera Legislatura de la era de la ruptura de todos los consensos básicos? Con nosotros que no cuenten para romper el Pacto de Toledo. Con nosotros que no cuenten para ratificar ese Decreto Ley que consagre este ataque antisocial injustificado. Con nosotros que no cuente Zapatero para esto: no le ayudaremos a meter la mano en la Caja de la Seguridad Social.
Respecto de la disminución de las retribuciones de los funcionarios también merece la pena una reflexión. Lo primero que quiero es llamar la atención de todos nosotros sobre las personas que están detrás de la denostada figura del funcionario público y sobre las tareas que desarrollan. Estamos hablando de personas que ganaron una oposición, compitiendo con miles de sus conciudadanos para ocupar una plaza en la Administración Pública; estamos hablando de los guardias civiles, de la Policía Nacional, de los bomberos, de los médicos, de los enfermeros, de los asistentes sociales, de los maestros…; estamos hablando de colectivos mal pagados en la mayor parte de los casos, a los que se les mantiene con unas bajas retribuciones “compensándoles” por tener un puesto de trabajo asegurado. Sí, ya se que en tiempos de crisis y de inestabilidad en el empleo tener asegurado el puesto de trabajo tiene un enorme valor, difícil de cuantificar desde la perspectiva económica. Pero sé también que tocar el capítulo uno es lo más fácil. Si se hubieran congelado en su día algunas retribuciones, ni siquiera como disculpa se atreverían a defender la necesidad de rebajar todas las retribuciones de todos los empleados públicos en este momento.
Les propongo que piensen en otra consecuencia que puede tener este ajuste desmedido y frívolo sobre las retribuciones de los funcionarios. ¿Qué van a hacer las CCAA? Sí, ya sé que la regulación sobre las retribuciones básicas afecta a todos; pero ¿y las complementarias? Si hoy ya se produce una enorme diferencia entre funcionarios que cumplían con las mismas obligaciones en función de quien les pagara la nómina (piensen en la guardia civil respecto de las policías autonómicas o los policías locales,), imagínese lo que va a ocurrir a partir de mañana. Y no es una hipótesis: la prensa vasca recogía el jueves que el Departamento de Educación firmará con CCOO del País Vasco un incremento salarial vía complementos. Y me temo que esto no ha hecho sino empezar; con lo cual, el principio de igualdad ante la ley se quebrará aún más.- Ese principio de “a igual trabajo igual salario”, –que ya venía desmintiéndose en la administración pública de este Estado de las Autonomías en el que sólo tienen autonomía las CCAA y sus sociedades públicas que se escapan de todo tipo de control–, se habrá quebrado para siempre; y la desigualdad y la injusticia aumentarán de forma exponencial.
Les dije al principio que vivíamos una situación paradójica; la primera paradoja es la que ya expliqué: el rojo inicia la reforma más antisocial de la historia. La segunda paradoja es que el presidente autonomista ha cedido la autonomía de España al FMI y el ECOFIN. España ya no es un país soberano; no lo es su Gobierno desde que empezó a presidirlo José Luís Rodríguez Zapatero, porque desde el primer momento se conformó con ser el coordinador de las diecisiete Comunidades Autónomas. Y no lo es hoy España porque este Presidente se ha convertido en un portavoz sin voto de los dictámenes del Ecofin y del FMI. Sin voto, sin criterio, sin idea, sin fundamento. Y sin ninguna capacidad para reaccionar.
Se ha cumplido el peor de los maleficios: el Presidente sin límites ha quedado a expensas de los que establecen los límites pensando en su interés y no en el nuestro, el del conjunto de los ciudadanos. Un Presidente que no ha tomado ni una sola decisión de política económica anticrisis, que decidió esperar a que la tormenta escampara sin hacer nada, que contó para ello con la complicidad de los sindicatos, con el silencio de su partido, con la obediencia ciega de sus barones territoriales, ha acabado siguiendo las instrucciones de los malvados neocons, a quienes tanto denostó como chivos expiatorios de la incompetencia con la que él mismo se enfrentaba a las dificultades. Sabido es que quien no toma decisiones termina cumpliendo instrucciones. Esto es lo que hay. Es inaceptable que la Comisión Europea ejerza más control sobre el Gobierno de España que éste sobre las 17 Comunidades Autónomas.
Es inaceptable que el Gobierno renuncie a ejercer sus competencias para coordinar y planificar la actividad económica. Es humillante que el Gobierno de Zapatero obedezca instrucciones sin rechistar y sea incapaz de poner orden en nuestro propio país ejerciendo todas las competencias que tiene atribuidas por la Constitución. Es inaceptable que este gobierno renuncie a asumir su responsabilidad. Por eso le exigimos que nos devuelva la autonomía a los ciudadanos; que nos deje decidir sobre nuestro futuro. Que convoque elecciones. Que asuma de una vez que el responsable de que se nos esté quemando el bosque no puede dirigir la brigada antiincendios. Que nos devuelva la autonomía, oigan; que somos ciudadanos y queremos ejercer nuestro derecho a elegir nuestro destino.
EL ALMA DE CUBA.
Por Rosa - Uncategorized - 7 Mayo 2010
El alma de la Cuba digna se conjuga en femenino y en plural: Las Damas de Blanco. También hay que escribirlo con mayúsculas, para que todo el que lo vea escrito sepa que estamos nombrando algo extraordinario e irrepetible.
El miércoles día cinco de mayo, a las doce de la mañana, hora de La Habana, entramos en el domicilio de Laura Pollán, una de las mujeres que forman el colectivo Las Damas de Blanco, esas mujeres que marchan cada semana en su ciudad para recordar ante el mundo -y también ante sus conciudadanos cubanos y ante el Gobierno de Castro– que sus hombres están privados de libertad por un delito de conciencia. Ellas son las esposas o madres de los 57 ciudadanos cubanos encarcelados por orden de Fidel Castro en el año 2003. Encarcelados y condenados a penas de entre quince y veinticinco años. Condenas que son, por la edad que tenían cuando fueron encarcelados y la expectativa de vida en Cuba, cadenas perpetuas.
Todos ellos eran colaboradores de Oswaldo Payá; todos ellos cometieron el delito de recoger firmas para el Proyecto Varela que pide, de acuerdo con los propios procedimientos del Gobierno de Cuba, una nueva Constitución para el país. Todos ellos fueron condenados por ejercer sus derechos de ciudadanía en un país en el que la libertad está condenada a cadena perpetua cuando no a muerte.
Laura estaba acompañada por Alejandrina de la Riva y Loida Valdés. En la habitación contigua, unida a la salita a la que se accedía directamente desde la calle, estaban otras dos mujeres “del interior”, que habían llegado a ayudarlas. Nos sentamos haciendo un círculo; yo daba la espalda a la calle; a mi izquierda, Alejandrina y Loida que tenían tras de si un mural que recordaba los nombres de todos los presos de conciencia. Fernando Maura se sentó frente a mí; a mi derecha, Laura; y en segunda plano Mayka y Antonio Salvador, cuaderno y cámara en mano. Al poco rato llegó Berta Soler, otra de las Damas de Blanco, que se sentó junto a Fernando. Traía con ella a su madre (“no puedo dejarla sola en casa y quería estar aquí”), una mujer muy mayor, con el pelo muy corto y muy blanco que destacaba sobre su negra piel.
Laura nos contó cómo surgió el movimiento de las Damas; como empezaron a reunirse tres, cuatro, siete… en esa misma sala. Cómo al principio se reunían para no llorar solas, para compartir su angustia, para darse calor humano y consuelo. Nos contó cómo fue aumentando el número de mujeres que acudían día tras día. “Loida dijo al principio que esta sala se nos quedaba grande; luego nos dimos cuenta que se había quedado pequeña y salimos a la calle”.
Nos hablaron de sus hombres; de la enorme injusticia que soportan; nos contaron que la mayor parte de ellos están encarcelados en prisiones lejos de las provincias en las que residen sus familias: “Nos castigan dos veces, a nosotros y a ellos. A ellos porque al sufrimiento de estar injustamente encarcelados, se añade el de saber las penalidades que pasamos para poder llegar desde nuestros hogares a visitarlos; y a nosotras, su familia, porque el viaje es muy penoso”. “Mi esposo lleva tres años sin ver a su madre; ella está mayor, no soportaría el viaje…”
Nos hablaron de la situación de las cárceles. “No todas son iguales; mi esposo está en una prisión muy limpia, le dan de comer decentemente… pero la gente que le vigila es muy mala, muy dura, cruel…” “Otras prisiones son viejas, sucias, apenas les dan de comer, están desnutridos, enfermos…pero algunos de los guardianes son caritativos… Otras son viejas y sucias, no les dan apenas de comer, y sus guardianes son personas crueles que no tienen piedad por su dolor… Hay de todo”.
“Tengo una madrina en España, es como de la familia, no nos conocemos, pero un día llamó y preguntó en qué podía ayudar… Ahora es una más de nuestra casa, nos queremos como si fuera familia… Se llama María Benjumea…”
“Un día decidimos marchar por las calles de Cuba para que el mundo supiera lo que estaba pasando en Cuba, para que se aprendieran los nombres de los presos, para que nadie olvidara esta injusticia, para que viéndonos a nosotras viera las caras de los nuestros, ciudadanos sin cara ni nombre conocido por nadie más que por el régimen que les quitó la libertad y por nosotras, sus familias”. “Salimos a la calle para que sepan que no les olvidamos; y para que nadie olvide”. “Salimos para pedir su libertad, para que los cubanos nos miren a la cara, mujeres desarmadas, pacíficas, campesinas, que nunca pensamos que íbamos a tener que hacer nada así…”
“Yo soy una campesina del interior; tengo una hija que sufre epilepsia; nunca hice otra cosa que atender mi casa; y nunca conocí de cerca el compromiso de mi marido. Llevaba treinta años viviendo con él cuando lo encarcelaron y creía que es ese tiempo le había escuchado todo cuando me quería decir; cuando se lo llevaron, pasado el tiempo, me di cuenta que hubo una palabra que me decía y yo no escuche: libertad. Le escribí un poema a la cárcel para pedirle perdón por no haberle prestado la suficiente atención”.
“Yo era profesora; a veces le reñía a mi esposo por quitarnos tiempo a la familia, a mí, por dedicarlo todo a la causa, al Proyecto Varela. Ahora me doy cuenta de cuanto tiempo se necesita defender a nuestra patria. Porque yo tampoco tengo ahora tiempo para otra cosa. Y ahora quiero mucho más a mi patria de lo que la quise nunca; ahora sí que se lo que es luchar por tu país, por la libertad, ahora sí que soy cubana…, más que nunca…, más que nunca…”
“Cuando se lo llevaron nos requisaron todo: las fotos de la boda, las fotos con los hijos, los recuerdos familiares en los que aparecía su rostro… Quieren borrarlos, no quieren que les podamos hablar de ellos a nuestros nietos, a nuestros hijos. Quieren que no podamos enseñarles quien fue su padre, que no puedan recordar su rostro, que lo borren de su memoria. He llevado a mi nieto a que lo conozca; y hemos puesto su rostro de una foto perdida en esta camiseta. No podrán borrar nuestra memoria, no podrán con nuestros recuerdos…”
“Nos acosan en la calle, nos insultan con obscenidades, nos golpean, nos persiguen cuando caminamos. Quieren que abandonemos, que tengamos miedo… A qué vamos a temer, qué nos pueden quitar… Cada día estamos más fuertes. Sólo queremos que les dejen en libertad. No son delincuentes, no hicieron nada malo, no hay nada por lo que tengan que pedir perdón”.
“Necesitamos que ellos sepan que no están solos. Una carta que les llegue de alguien desde España, una postal, unas palabras. Sólo para que sepan que en alguna parte de España, un hermano piensa en él. Para ellos es muy bueno; y si los carceleros no se la dan, también es bueno: aunque no se la entregue a su destinatario el carcelero la lee; y el carcelero comprende entonces que en alguna parte de España hay un ciudadano que sabe el nombre y el apellido de nuestro esposo, que sabe en la cárcel en la que está encerrado, que nuestro hombre tiene un vínculo en el exterior. Y eso les protege”.
Nos comprometimos a organizar una campaña permanente de envío de cartas a cada uno de los presos de conciencia cubanos. Laura nos grabó unas palabras que colgaremos en la web haciendo este llamamiento: Tu carta para un preso. Haremos una cadena de solidaridad activa; organizaremos envíos todos los meses, setenta y cinco cartas por duplicado: una a la cárcel y otra al domicilio familiar, para que se la puedan llevar; y también para que sepan, unos y otros, que no les vamos a dejar solos nunca más.
Estar con las Damas de Blanco es una de las emociones más intensas, más ricas que he vivido. Hemos tenido una enorme suerte pudiendo conocer a esas mujeres, escuchándolas hablar, sintiéndonos acogidas por ellas como amigos y compañeros de camino. En dos horas de conversación hemos recibido tantas lecciones de dignidad, de respeto, de valor cívico, de generosidad… que no soy capaz de expresarlo. Nos contaron su vida, sus experiencias y sus temores sin perder la dulzura en la mirada, el gesto amable y cálido. La esperanza se sobrepuso siempre a cualquier otra sensación, por dramática que fuera la experiencia narrada.
Nunca voy a olvidar ese hermoso reencuentro: la salita en penumbra para soportar el calor, las tacitas de café oloroso y fuerte, azucarado y denso. Laura entrando y saliendo del relato coral, siempre con su voz suave y su sonrisa dulce; Berta con su sonrisa franca y abierta que dejaba al descubierto su blanquísima dentadura, abrazándonos fuerte, con una espontaneidad y un cariño contagioso; y Alejandrina, que parecía tener edad para criar hijos pre-adolescentes y nos habló del nieto pequeño al que llevó en su último viaje a conocer a su abuelo; y Loida que nos habló de los poemas que escribe a su esposo desde esa primera vez en la que le pidió perdón por no haber percibido cuantas veces él pronunció la palabra libertad…
Gracias, mis amigas, nuestras amigas cubanas. Gracias por estar ahí y por ser tan grandes. Gracias por recordarnos el verdadero significado de palabras como dignidad, valor, solidaridad, amor, fe, confianza, esperanza, amistad, alegría…libertad. Besos fuertes. Besos mil, amigas.
¿Cuándo saldrá a la calle la tercera España?
Por Rosa - Uncategorized - 4 Mayo 2010
Los españoles estamos viviendo tiempos difíciles. Y no sólo por las caras y nombres que se ocultan detrás de las cifras de millones de parados, por el hecho dramático de que un millón largo de nuestros conciudadanos lleve más de un año en paro, o porque en casi dos millones de hogares españoles ninguno de sus miembros tenga un puesto de trabajo. Todo ello es la expresión del drama por el que atraviesa España; es la fiebre que alerta dolorosa y ascendentemente sobre la enfermedad. Nuestro país está política e institucionalmente enfermo; gravemente enfermo. Tanto que ya no hay analgésico capaz de quitarle el dolor.
Mientras que cada día escuchamos abundantes reflexiones sobre la urgencia de impulsar profundas reformas de nuestro modelo productivo y laboral, son aún tímidas las voces que señalan el diagnóstico sin enredarse en los síntomas. No es por ignorancia; los poderes políticos, mediáticos y económicos del país saben que se está combatiendo el cáncer con analgésicos; pero siguen discutiendo sobre las dosis e incluso la oportunidad de pasar a la morfina porque son incapaces de liderar el cambio de modelo institucional. Entre otras cosas porque temen que éste se les pueda llevar por delante. Y es que las instituciones que fueron imprescindibles para la Transición no sirven para regenerar la democracia ni para dar respuesta a los problemas de la sociedad española del siglo XXI
Ha llegado la hora de que nos atrevamos a decir que la situación en la que se encuentra nuestro país no se arregla sólo con medidas económicas: no hay solución a la crisis económica y de modelo productivo si no abordamos la reforma del modelo de Estado. En España ha llegado hora de que alguien se atreva a proclamar, parafraseando a Clinton: «¡Es la política, estúpidos!».
El actual modelo económico y político de España es insostenible. En lo económico sólo puede durar mientras sea posible seguir endeudándose. En lo político está a punto de convertirse en inviable. Pero aún tenemos la oportunidad de tomar la iniciativa de reformarlo, antes de que tengamos que hacerlo obligados por las circunstancias, en el peor de los escenarios, arrastrados por la crisis social y política y sin ninguna autonomía para decidir. Y para ellos es necesario promover un conjunto de reformas estratégicas capaces de renovar la democracia, superando el estancamiento político al que ha llegado tras agotarse el impulso originario de la Transición.
Para la inmensa mayoría de ciudadanos, España es algo más que la suma de 17 Comunidades y dos Ciudades Autónomas. Sabemos que la unidad de la Nación española tiene un objetivo democrático que va más allá de lo sentimental: es el principal instrumento para defender la igualdad y la libertad de todos los españoles. Eso exige la cohesión institucional y simbólica del Estado encargado de definir y garantizar los derechos concretos de los ciudadanos. Nosotros no queremos un Estado de Derecho uniforme ni mucho menos uniformado, pero si unitario y descentralizado. El fetichismo de la diferencia a ultranza nos parece una solemne majadería política de la que viven unos cuantos iluminados y numerosos mangantes de la política local. Y a la que desgraciadamente se están sumando los partidos nacionales, ajenos a su propia historia o cargados de complejos y de hipotecas. Estamos por la España plural de los ciudadanos iguales y distintos; pero no por la España asimétrica de los territorios enfrentados, radicalmente contraria al principio democrático de igualdad.
Defender la Constitución es para nosotros defender sus valores y principios como elementos básicos e imprescindibles para garantizar la estabilidad democrática, la igualdad y el progreso. Precisamente por eso sostenemos que, después de tres décadas de historia y del devenir político al que hemos asistido, el texto constitucional necesita ser revisado para que pueda seguir cumpliendo la misión de garantizar esos derechos fundamentales que no son negociables: la libertad individual y la igualdad jurídica. Y en la defensa de estos principios y valores podemos encontrarnos la inmensa mayoría de los españoles.
Defender los principios constitucionales es también combatir la mentira y el intento de descalificación de nuestra historia y de las instituciones democráticas. Asistimos en las últimas semanas a un recrudecido y peligroso empeño de reescribir y falsificar lo mejor de nuestra historia más reciente y en el que parecen coincidir muchos de los dirigentes sociales y políticos de la llamada izquierda española. En otro país que no fuese el nuestro, tan mermado de cuajo democrático, este intento de deslegitimación de nuestra Transición no tendría ninguna posibilidad de éxito. Pero a nosotros nos puede pasar factura la falta de educación y de pedagogía democrática que ha existido. Muchos jóvenes no tienen ni idea de lo que fue realmente la Transición; no saben que el perdón y el olvido que se acordó entre vencedores y vencidos de la Guerra Civil y de sus secuelas no significó ningún empate: la democracia venció por goleada. Y de esa goleada democrática nació nuestra Constitución, homologable con cualquiera de las Constituciones más garantistas de derechos del mundo. Apelo a que hagamos un esfuerzo para que los sobrevenidos nostálgicos del régimen franquista, estos que han descubierto que contra Franco vivían mejor, no nos impongan sus mentiras, sus odios y sus obsesiones.
Para blindar lo común, para defender lo que nos une y para desterrar los privilegios y las prebendas, hace falta un discurso político en defensa del Estado. Es para esto para lo que creo que ha llegado la hora de que salgamos a la calle; para demostrar que somos mayoría los que queremos romper el empate a cero al que nos tiene sometidos los dos viejos partidos, el Partido Socialista y el Partido Popular, preocupados sólo por acertar con la táctica que les permita mantenerse o llegar al poder.
Hay una inmensa mayoría de ciudadanos españoles que no se sienten representados por esa especie de cara o cruz de la política española. Estoy segura de que hay millones de españoles que añoramos esa Tercera España que tan bien representaron un liberal como Marañón y un socialdemócrata como Besteiro. Por eso creo que hay que salir a la calle: para sentirnos mayoría política los que somos mayoría social; para dar la oportunidad de reencontrarse a millones de ciudadanos que son españoles sin complejos; para mandar un mensaje contundente a quienes nos quieren convencer de que nada puede cambiar, para que sientan nuestra fuerza los que quieren tapar la boca a todos aquellos a los que no pueden controlar. Y para que nadie nos rompa el corazón.
Está en nuestras manos cambiar esta realidad que nos asfixia. Sólo hace falta que la mayoría silenciosa tome la palabra; sólo es necesario que todo el que se sienta capaz de hacer algo más que deprimirse o quejarse dé un paso al frente y se disponga a sostener esta bandera, la bandera de la Tercera España, del libre albedrío, de los resistentes. Si queremos, podemos.
TRES ETARRAS DE ACREDITADA SOLVENCIA VUELVEN A ESTAR DISPONIBLES.
Por Rosa - Uncategorized - 1 Mayo 2010
Pues quizá sea casualidad; pero yo no creo es las casualidades. Y menos aún si estas tienen como consecuencia que tres terroristas acreditados por su capacidad para asesinar, para dirigir la estrategia de la banda y para preparar asesinatos vuelvan a estar en servicio activo.
En apenas una semana se han producido tres hechos que en sí mismo, juntos y por separado, son suficientemente impresentables:
Iñaki de Rentería, acusado de organizar un atentado contra el Rey, acaba de ser puesto en libertad por algún error procedimental que, al parecer, ha hecho imposible que sea juzgado por el hecho de que estaba acusado. El Fiscal dice que va a recurrir; no se conoce que se vayan a tomar medidas sobre el juez instructor. ¿Se imaginan ustedes quien fue?
Ignacio de Juana Chaos lleva un mes sin presentarse ante el correspondiente juzgado en el Ulster; está pues, en paradero desconocido. Pero hasta hace dos días no se ha cursado la orden de busca y captura. Y no nos hemos enterado hasta ahora que el killer, ese que el hombre que “está en el proceso” ( a decir de los dirigentes del PSOE y del Gobierno), ese al que el actual Fiscal General del Estado mandó a un balneario de San Sebastián “porque las razones humanitarias son lo primer”, o ( o sea, porque el Gobierno estaba negociando con ETA), ese que pidió champán desde la cárcel para brindar por los asesinatos de Jiménez Becerril y su esposa, anda suelto por la Europa sin fronteras.
El Juez Garzón ha soltado a Díez Usabiaga para que vaya a cuidar a su madre en Lasarte, presuntamente en aplicación de la Ley de Dependencia. Sólo que el Ayuntamiento de Lasarte no había dictado resolución ni instruido expediente al respecto; sólo que el Fiscal se había opuesto; sólo que aunque el juez alega en su escrito razones humanitarias, el presunto terrorista tiene dos hermanas fuera de la cárcel, una de ellas en el mismo pueblo en el que vive su madre; sólo que la Ley de Dependencia, en caso de que el expediente estuviera finalizado y el ayuntamiento hubiera determinado que la tal señora es beneficiaria de tal servicio, no da derecho a que le cuide su hijo encarcelado acusado de terrorismo ; y mucho menos a que el escarnio y la burla vaya acompañado por el hecho de que le tengamos que pagar un sueldo además de dejarle en libertad.
Me dirán ustedes que puede ser una sencilla coincidencia en el tiempo. Que tampoco hay por qué pensar mal; que no tenemos por qué pensar, por ejemplo, que a estos tres escándalos se une el hecho de que Josu Ternera esté en paradero conocido sin que las autoridades españolas hayan cursado la orden europea de detención y entrega.
Me dirán ustedes que nada de esto tampoco tiene que ver con la necesidad del Gobierno de Zapatero de encontrar un argumento para poder presentar ante la opinión pública alguna buena noticia, por ejemplo que los batasunos en libertad hacen un gesto de desmarque de la banda. Me dirán ustedes que no hay por qué pensar que el Gobierno de la Nación esté pergeñando una estrategia para permitir que, con el mero hecho de la condena a ETA, puedan presentar candidaturas a las elecciones, libres de polvo y paja, los que hasta hace cuatro días estaban siendo acusados por pertenecer a organización terrorista; ni que hay por qué sospechar que para ese fin (dejarles que maquillen las listas de ETA, permitir que los más pragmáticos de los terroristas –sin dejar de serlo–vuelvan a pisar moqueta para darnos esperanza nuevamente de que el fin de ETA está cerca) les estén dejando salir de la cárcel sin que hayan rendido cuentas ante la Justicia.
Puede que tengan razón todos los bien pensantes. Puede que cada uno de los cuatro hechos que destaco (del que el asunto Ternera no es menor) se hayan producido sin conexión ni intervención gubernamental ninguna. Pero, que quieren que les diga, a mi me suena raro. Me suena raro que Garzón, estando en la situación que está, de una sola puntada sin hilo; me suena raro que no hayan empezado a buscar a de Juana Chaos hasta un mes después de su desaparición, como si quisieran darle tiempo para que se fugara a gusto; me suena raro que una causa documentada por el fiscal contra Iñaki de Rentería termine en nada porque a alguien no la instruyó correctamente; y me suena extraño que sepamos donde está el que negociaba ventajas políticas para ETA con el gobierno socialista y no le quieran detener para juzgarlo en España. Son demasiados cabos sueltos; demasiados cabos controlados por una misma autoridad, por unos mismos protagonistas: por un Gobierno que ya demostró hace bien poco tiempo que en esto de la lucha contra ETA es capaz de defender una estrategia y la contraria con la misma tranquilidad de ánimo y la misma contundencia. Todo sera para mantener el chiringuito.
Recomiendo no perder el hilo y estar alerta. Siempre es mejor prevenir que lamentar.
ESPAÑA, EN CRISIS.
Mientras tanto hemos conocido que cada día dos mil españoles han engrosado la lista del paro EN EL ÚLTIMO AÑO, hasta llegar a cuatro millones seiscientos mil. Más de un millón supera los cuarenta y cinco años. Y en más de millón y medio de hogares no hay ninguna persona empleada.
Ninguno de los parados se llama Baltasar Garzón. Debe de ser porque para salvar el puesto de trabajo del juez si han salido a la calle los sindicatos…
¿Hasta dónde llegaremos? ¿Cuánto tiempo más podrá aguantar nuestro país sin que nos resulte imposible retomar las riendas? ¿Cuánto tiempo más se puede resistir con más de la mitad del sistema financiero (las Cajas de Ahorro) a punto de quebrar? ¿Cuánto tiempo más va a permitir el Gobierno que las CCAA sigan gastando sin ningún tipo de control? ¿Cuánto tiempo más vamos a soportar la opacidad de más de dos mil empresas públicas?
El tiempo se nos agota. La crisis económica más grave de nuestra historia democrática no tiene una solución que no sea política: reformar a fondo nuestro modelo de Estado. Cuanto más tiempo tardemos en aceptar que hemos de hacerlo, más traumática será la salida.
Y, por último, dos preguntas políticamente incorrectas: ¿A cuántos millones de parados hemos de llegar para que los sindicatos salgan a la calle para defenderlos? ¿Cuántos millones de euros reciben los sindicatos por no salir a protestar contra el Gobierno Zapatero?



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