Archivo Julio, 2010
LA FUERZA DE LA RAZÓN O LA RAZÓN A LA FUERZA
Por Rosa - Uncategorized - 19 Julio 2010
¨Hay que tener mucho valor para decir eso” (que convoque elecciones, le había pedido yo) “usted que sólo representa un escaño”. Esa es una de las frases que Zapatero pronunció en respuesta a mi intervención y que ha dado bastante que hablar.
Más allá de esa curiosa percepción del Presidente del Gobierno de que yo represento un escaño en vez de sentarme en él, merece la pena que nos detengamos en el fondo de la cuestión. El Presidente quiso que quedara claro (que me quedara claro) que no merezco el mismo respeto que otros diputados que pertenecen a otros partidos políticos, porque sólo a mí se le ocurre tratar de descalificarme políticamente con tal “argumento”.
La cosa resultó doblemente llamativa porque me soltó la “frasecita” tras haberme recriminado mi insensibilidad hacia “los catalanes”, que es la forma en la que los socialistas de ahora llaman a los nacionalistas catalanes. Como yo le había dicho que tenía la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes y que sin ley constitucional no hay democracia, empezó a explicarme lo de la sensibilidad catalana y eso de la nación jurídica diferente que la nación política. Me preguntó si yo quería ignorar lo que piensan “muchos catalanes que viven en este país, que forman parte del Estado…” y me espetó: “Qué quiere usted, ¿que les tapemos la boca?”
Fíjense que antes que a mí le había contestado a Joan Ridao, portavoz de Esquerra Republicana, que fiel a su discurso había reivindicado no ya el Estatuto sino directamente la independencia. ¿Creen ustedes que recriminó alguna de sus frases? ¿Creen ustedes que le pidió –como a mí- que reflexionara sobre el alcance de sus propuestas teniendo en cuenta que no todos los catalanes pensaban como él? No, hombre no; estuvo largamente perorando sobre las bondades del Estatuto; sobre las capacidades para el autogobierno que el nuevo texto contempla; sobre lo que va a hacer para desarrollar los artículos proclamados inconstitucionales por el Tribunal Constitucional; sobre las posibilidades que tiene de desarrollar por ley orgánica lo que la sentencia ha declarado inconstitucional…
¿Saben cuantos votos tiene Esquerra Republicana? Tiene 298.139 votos.
¿Saben cuantos ciudadanos votaron a las listas de Unión Progreso y Democracia?: 306.079.
Pero eso es lo de menos; más allá de que demuestra lo injusto de la Ley Electoral (el voto de los ciudadanos que les votaron vale tres veces más que el del ciudadano que nos votó, pues Esquerra tiene tres diputados), las palabras del Presidente demuestran una enorme incultura e insensibilidad democrática. En el Congreso de los Diputados todos somos iguales, todos representamos la soberanía popular, todos los diputados representamos al conjunto de los ciudadanos. Nos eligen en una lista, pero en cuanto tenemos el Acta adquirimos la condición de Diputado Nacional y representamos a todos los españoles, a los que nos votaron y a los que no lo hicieron.
Nos trata de despreciar por pequeños, dando a entender que los “pequeños” no tienen nada que hacer frente a los “grandes”. ¡Qué forma de validar ideas, en función de grande o pequeño! Claro, que viendo como se comportan sin escuchar a nadie, siguiendo instrucciones de quien levanta el dedo, (un dedo arriba, si; dos dedos arriba, abstención; tres dedos arriba, no), no debiera de sorprendernos.
La verdad es que es penoso. Es penoso oírle decir esto de lo que estamos hablando; es penoso (y ridículo) escucharle afirmar que considera como propias todas las lenguas del mundo (sic)…; es penoso oír como afirma que él es “pro-catalán”; es penoso que se invente la nación política; es penoso que confunda catalanes con nacionalistas catalanes; vascos con nacionalistas vascos; gallegos con nacionalistas gallegos…
Ya se que me repito, pero ¡¡Qué mala suerte hemos tenido!! Viene una etapa de fuerte inestabilidad política que en el mejor de los casos coincidirá con un débil crecimiento económico y una nula creación de empleo. Y al frente del timón tenemos a un personaje decidido a aguantar como sea, “cueste lo que cueste” que nos dijo el martes pasado. No servirá de mucho (o sí, quien sabe) pero no dejaré de decirle que utilice la única competencia que le queda y nos devuelva a los españoles la autonomía para decidir cómo nos gobiernan. No pararé de recordarle que la democracia es un contrato y que él lo ha roto unilateralmente; que no representa sólo a sus votantes (aunque también) y que el programa con el que se presentó a las elecciones no tiene nada que ver con la política que está haciendo. No pararé de exigirle que respete las normas democráticas, a los tribunales y sus sentencias; que cumpla y haga cumplir las leyes; que se comporte como el gobernante de un país democrático.
No pararé de recordarle que hay millones de españoles sin complejos que, aunque aún no han salido a la calle para decírselo, no van a consentir que les ningunee sus derechos. El derecho a la igualdad ante la ley el primero de ellos.
SE BUSCA NACIÓN ALTERNATIVA
Por Rosa - Uncategorized - 17 Julio 2010
Si no fuera trágica, la cosa sería cómica. Pero es trágico que el Presidente de un Gobierno democrático no sepa, a estas alturas, que no hay más nación política que la nación jurídica. Que es la ley la que hace nación, no el sentimiento identitario, ni la lengua, ni el folklore, ni los atavismos históricos más o menos consistentes o inventados.
No Sirve para nada no vale proclamarse nación para serlo. No vale decir “somos nación porque nos sentimos nación”. Bueno, se puede hacer, a nadie se le tapa la boca para que no lo haga; pero no tiene ningún efecto jurídico. Y como no tiene ningún efecto jurídico, pues no tiene ningún valor político.
Que estas cosas haya que explicárselas (sin ningún aprovechamiento, como se ha visto) al Presidente del Gobierno resulta del todo descorazonador. Y no deja de ser una constatación del peligro que corremos mientras este hombre esté al frente del Gobierno y tenga en sus manos instrumentos para desbaratas más el Estado de Derecho.
Estábamos acostumbrados a escuchar a los nacionalistas invocaciones a la nación sentimental. Formaba parte del paisaje que alguien se levantara en las Cortes, o en cualquier parlamento autonómico, para hablar de sus sentimientos de pertenencia. Pero que el Presidente del Gobierno apele a una nación política diferente de la jurídica es algo superior a lo que cualquiera podría esperar. Como contaba ayer Santiago González en su blog, creíamos que después de aquella tontería de “la nación es un hecho discutible y discutido” ya habría aprendido algo; al menos a callarse los pensamientos bobos. Pero no: bastó un debate envuelto en su vocación de interpretar el propio orden constitucional para que insistiera en su vocación, adanista hasta para esto.
Yo no se de donde se ha sacado este hombre que la sentencia del TC admite la nación política (me dijo en su replica segunda que lo hace expresamente) sin valor jurídico. Ya se que es imposible, que tal supuesto sería tal barbaridad que situaría a España fuera de la norma común que define el Estado de Derecho. Pero le ví tan confiado en su argumento que busqué el párrafo del TC por ver si los magistrados lo habían escrito en plan “abogado” y cabía que una mente obtusa (o interesada) lo interpretara de otra manera que la única posible en una democracia moderna: que la lay hace la nación y no al contrario.
Y no, no tiene el Presidente esa disculpa: ni siquiera él puede interpretar de otra manera lo que dice la sentencia:
«De la nación puede, en efecto, hablarse como una realidad cultural, histórica, lingüística, sociológica y hasta religiosa. Pero la nación que aquí importa es única y exclusivamente la nación en sentido jurídico-constitucional. Y en ese específico sentido la Constitución no conoce otra que la Nación española».
¿Será que no lee y cita los resúmenes que le hacen? Será que cree que los demás no leemos? ¿Será que no sabe ni siquiera las cosas básicas que conforman el Estado de Derecho? ¿Será que cree que los demás no sabemos?
En todo caso, sea por lo que sea, qué triste destino el nuestro: Rajoy conminado por su jefe de estrategia a no hablar de estas cosas (vean las normas que le dicta a través del móvil) y Zapatero abrazando la nación sentimental que siempre persiguieron y quisieron imponernos los nacionalistas. Como me decía ayer un amigo: “A partir de ahora cuando se diga el Estado de la Nación habrá que especificar. ¿Estado de la Nación sentimental? Felizmente casada, gracias”.
Pues nada, a insistir: No nos interesa ninguna nación sentimental. Sólo nos interesa la nación democrática española de ciudadanos libres e iguales cuyos derechos define y ampara nuestra Constitución. Y nos interesa la unidad de la nación española para garantizar esos derechos. Por eso y para eso la vamos a seguir defendiendo con tanta fuerza como podamos. En todos los lugares de España. A la nación ya a sus símbolos.
Eso, y no otra cosa, es lo que queremos defender cuando exclamamos: ¡¡¡Viva la Constitución!!! Eso, y no otra cosa, es lo que defendemos cuando, también nosotros, exclamamos: ¡¡¡ Viva España!!!
Y TÚ, ¿QUÉ HICISTE?
Por Rosa - Uncategorized - 12 Julio 2010
¿Qué hiciste tú mientras los gobernantes vulneraban las leyes que garantizaban la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley?
¿Qué hiciste tú mientras los gobernantes promulgaban leyes para cambiar la Constitución por la puerta de atrás, sin preguntarnos a todos los españoles?
¿Qué hiciste tú mientras en las CCAA que tienen dos lenguas oficiales se impulsaban leyes para impedir a los ciudadanos que utilizaran libremente cualquiera de ambas?
¿Qué hiciste tú cuando en determinadas Comunidades Autónomas se puntuaba más para acceder a un puesto de trabajo el conocimiento de una lengua que la titulación o la experiencia profesional?
¿Qué hiciste tú cuando en determinadas Comunidades Autónomas se prohibía a los padres elegir como vehicular la lengua común en la educación de sus hijos?
¿Qué hiciste tú cuando conociste que el determinadas Comunidades Autónomas se multaba a los comerciantes por escribir sus rótulos en español?
¿Qué hiciste tú cuando el Presidente del Gobierno de España negaba reiteradamente que esos abusos contra la libertad se estuvieran produciendo en España?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que en España cada vez estamos más abajo en el ranking europeo que mide el conocimiento de nuestros jóvenes escolares?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que tanto el PP como el PSOE se niegan a que el Estado recupere la competencia de Educación para garantizar un sistema educativo de calidad?
¿Qué hiciste tú cuando Zapatero negaba la existencia de la crisis?
¿Qué hiciste tú cuando Zapatero inició un proceso de reforma del modelo de Estado pactándolo con los nacionalistas, con los que no creen en el Estado, con los que creen que cada región es una nación y por tanto un estado?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que en España hay más de un millón de hogares con todos sus miembros en paro?
¿Qué hiciste tú cuando supiste que han más de un millón de parados que no reciben ya ningún tipo de subsidio o prestación por desempleo?
¿Qué hiciste tú cuando PSOE y PP pactaron la reforma del Consejo General del Poder Judicial con el único propósito y consecuencia de repartirse el número de magistrados que componen el mismo?
¿Qué hiciste tú cuando aprobaron en el Senado el uso de las lenguas co-oficiales en algunas CCAA de España y supiste lo que cuesta mantener la ficción de que esto es una “nación de naciones” para mantener contentos a los nacionalistas?
¿Qué hiciste tú cuando salió la sentencia del TC sobre el Estatuto de Cataluña y los miembros del Gobierno de España se cachondearon de ella, con símil futbolístico el Ministro de Interior, contando letras el Ministro de Justicia, echando la culpa al recurrente el Ministro de Fomento…?
¿Qué hiciste tú cuando el Presidente del Gobierno anunció que iba a releer con Montilla la sentencia del TC “por si hubiera que tomar alguna iniciativa para reforzar lo que es el esfuerzo de desarrollo del Estatut que hemos hecho”, o sea, para burlarla?
¿Qué hiciste tú cuando el partido que Gobierna Cataluña y que gobierna España convocó una marcha contra el cumplimiento de la ley constitucional?
¿Qué hiciste tú cuando escuchaste a la Vicepresidenta Primera y al Ministro de Fomento declarar su comprensión hacia esa convocatoria en contra del orden constitucional y de la unidad de la nación española?
¿Qué hiciste tú cuando en diciembre de 2008 te convocamos ante el Constitucional en defensa de los valores fundamentales que la Constitución proclama y que nuestro las instituciones ignoran?
¿Qué hiciste tú cuando, en pleno proceso de negociación entre el Gobierno y ETA te convocamos en la Plaza de la Constitución de Vitoria para proclamar que “La paz es la Constitución”?
¿Qué hiciste tú cuando te llamamos a defender el orden constitucional que es atacado y burlado por el Gobierno de la Nación y, por el partido socialista, por las instituciones de Cataluña, por los partidos políticos en los que se apoya el Gobierno socialista y en los que se quiere apoyar el Partido Popular?
¿Qué hiciste tú cuando viste cómo nos ningunearon en los medios de comunicación?
¿Qué hiciste tú cuando alertamos que se estaba rompiendo la única España que nos interesa, la España constitucional, la que garantiza la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley?
Las preguntas serían interminables. Sirvan las que anteceden como ejemplo. Ve contestándolas, una a una; y preocúpate, ciudadano español, si en más de una ocasión tu respuesta se puede encuadrar en lo que Alvaro Pombo definía como “la ira del español sentado”.
Una democracia necesita ciudadanos que la defiendan. Y nosotros no vamos a renunciar a hacerlo. No renunciaremos a salir a la calle, cada día si fuera necesario, a denunciar el atropello a la ley y a los principios democráticos. No callaremos ante los ataques a la igualdad de derechos; no callaremos frente a los que nos quieren dividir en nombre de la pluralidad para defender intereses sectarios.
No callaremos. Y cuando alguien nos pregunte dentro de unos años qué hacíamos nosotros cuando el país se iba por la fregadera podremos mirarle a los ojos y decir que nunca nos importó estar solos en la defensa de la causa justa, que no nos importó romper tabúes, que siempre dijimos la verdad, que llamamos a la gente a acompañarnos, que hicimos lo que había que hacer.
Pero las fuerzas del establishment, las que no quieren que nada cambie, las que se tapan mutuamente las vergüenzas… son muy poderosas. Y enfrentarse a ellas requiere la complicidad de todos los españoles que no estén dispuestos a renunciar a ser ciudadano. A todos os llamamos para que dejéis de formar parte del club de los españoles sentados. Menos ira y más ciudadanía.
ESTAREMOS VIGILIANTES Y SEREMOS EXIGENTES
Por Rosa - Uncategorized - 3 Julio 2010
También lo haremos en relación con las consecuencias políticas del fallo del TC sobre el Estatuto de Cataluña.
En toda nuestra acción política hemos rotos moldes y tabúes; hemos dicho lo que pensamos en todos los foros y lo hemos hecho con argumentos, calificando las políticas y sin descalificar nunca a las personas que las llevan a cabo. Hemos dicho hace nada –cuando se ha demostrado que el PSOE y el Gobierno estaban nuevamente coqueteando políticamente con ETA–, que estaremos vigilantes para evitar el atropello democrático y que Zapatero vuelva a las andadas.
Y hoy tenemos que proclamar que estaremos vigilantes y seremos exigentes para evitar que Zapatero vuelva a las andadas y pacte con los nacionalistas catalanes, con sus compañeros del PSC y con el gobierno nacionalista tripartito de Cataluña un método para vulnerar la sentencia del Tribunal Constitucional.
Porque, no nos llamemos a engaño, justamente eso es lo que el Presidente Rodríguez Zapatero anunció el jueves en solemne comparecencia en la Moncloa: que iba a pactar con Montilla la superación de la sentencia del TC. Y para evitar que Zapatero vuelva a engañar a los ciudadanos hay que analizar sus palabras, a quien iban dirigidas, a qué embate respondían y, sobre todo, los antecedentes del personaje.
Hay que recordar los antecedentes de un personaje que nos metió en este lío de desestructuración del Estado de Derecho español por su frivolidad, su ausencia de límites y su falta de rigor político.
Los antecedentes de un personaje que anunció en 2003, en un mitin Zaragoza, que si él llegaba a gobernar respetaría en su integridad el texto que se acordara en el Parlamento de Cataluña.
Los antecedentes de un personaje que, cuando ya estaba en Moncloa y sus compañeros del PSC habían renunciado a sacar adelante el Estatuto soberanista, llamó a Artur Mas y pactó con él el texto que después hemos conocido. Todo sea por capitanear esa “segunda transición” que tanto le encandiló y romper, de paso, todos los logros de la primera.
Hay que recordar los antecedentes de un personaje que ha seguido manteniendo durante estos cuatro años que no pasaba nada, que en Cataluña el Estatuto se estaba aplicando “con normalidad”, que eso demostraba que era plenamente constitucional… Como si la gente pudiera hacer otra cosa que protestar pacíficamente ante las leyes antidemocráticas (sí, antidemocráticas porque sus consecuencias son contrarias a la igualdad de derechos ante la ley de todos los catalanes) que iban aprobándose en el Parlamento catalán mientras esperábamos el fallo sobre la ley orgánica que tenía letra de estatuto pero alma de constitución.
Los antecedentes de este personaje nos hacen temer lo peor. No hay más que ver cómo ha reaccionado ante el reto al Estado lanzado por Montilla y sus cómplices: no contento con proclamar:“hemos conseguido el objetivo”, (¿Qué objetivo? ¿Romper la igualdad de derechos de todos los españoles? ¿Montar el lío padre en toda España? ¿Favorecer el victimismo en los partidos nacionalistas de Cataluña y el principio de asimilación del resto de España?), no ha dicho ni una sola palabra sobre la llamada al desacato que protagonizan las instituciones catalanas y sus compañeros del PSC.
Por eso digo que, más allá del estudio pormenorizado de la sentencia y de lo que nos queda por conocer (los fundamentos jurídicos que afectan a los 27 artículos sometidos a interpretación, declarados por tanto parcialmente inconstitucionales) lo que ya es una evidencia es que el Presidente del Gobierno de España ha decidido sumarse al desacato contra el Tribunal Constitucional y sumarse, por tanto, a la mayor de las perversiones democráticas, la ruptura del respeto a la separación de poderes del Estado.
Zapatero ha decidido vulnerar el fallo del Constitucional a través de leyes orgánicas, por la puerta de atrás. Con una actitud más cobardona (por la puerta de atrás, él también) ha proclamado en Moncloa que va a hacer justamente lo que los socialistas y los nacionalistas catalanes han anunciado: despreciar la sentencia y seguir haciendo lo que les de la gana. O sea, comportarse como un país independiente… subvencionado por España.
Bueno, pues vamos a estar en frente. Y vamos a denunciar, donde podamos y por todos los medios, que tenemos al frente del Gobierno a un señor que ni cree en la nación española como garante de derechos de ciudadanía y como instrumento para garantizar la igualdad; ni cree en la separación de poderes; ni cree en el respeto a la ley y a la justicia, puesto que no está dispuesto a cumplir y a hacer cumplir las leyes y las sentencias de los tribunales.
Desde Unión Progreso y Democracia le exigiremos al Gobierno que no vulnere la sentencia con acuerdos sectarios y oscuros (como aquellos que dieron origen a este Estatuto). Y que utilice todos los instrumentos políticos y jurídicos que la Constitución pone en sus manos para que sean derogadas todas las leyes aprobadas por el Parlamento de Cataluña que desarrollan artículos declarados inconstitucionales o están sometidos a interpretación.
Estaremos vigilantes para evitar que vuelva a las andadas. Porque demostrado está que el Presidente del Gobierno de España, Rodríguez Zapatero, es como el escorpión del chiste y nunca desaprovecha una oportunidad para partir al país por la mitad ni para coquetear y ceder ante las presiones de los nacionalistas: le puede el carácter. O sea, le puede la falta de carácter para comportarse con sentido de Estado.
Qué mala suerte hemos tenido…




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