Hace unos días nos juntamos en San Sebastián unos cuantos amigos de Basta Ya!. Estaban, entre otros, Carlos Martínez Gorriarán, Juan Luís Fabo y María San Gil.
Charlamos sobre lo que fue aquel movimiento cívico, sobre lo que aprendimos todos juntos, sobre lo felices que fuimos dando a los ciudadanos una oportunidad para salir a las calles y sentirse mayoría, sobre la ilusión que sentíamos viendo de ver las calles del País Vasco llenas de gentes libre que manifestaban sin complejos su defensa de la Constitución, del Estatuto, de los símbolos constitucionales, de la democracia, asignatura pendiente siempre en Euskadi…
Recordamos algunas de las canciones y lemas de esas manifestaciones: las canciones piratas, las viejas de Jarcha, los gritos de Libertad, Libertad!!, los globos de colores, la risa y los abrazos de la gente que aplaudía al paso de los manifestantes, las pegatinas con eslóganes “no oficiales” que se les ocurrían a las chicas del Basta Ya!…
Y recordamos cómo, desde un pequeño grupito de vascos “transversales” (no más de docena y media constituimos la Plataforma Basta Ya!) hicimos posible lo que era necesario. Recordamos Kamchatka, ese lugar desde donde se organiza la resistencia. Conviene no olvidar que desde cualquier pequeño lugar, cualquier colectivo humano, por pequeño que sea, es capaz de organizar la resistencia. Lo decía Camus mejor que nadie; y la humanidad lo ha demostrado a lo largo de su existencia: “Los resistentes tienen la última palabra”. Es conveniente no olvidarlo.






Periódicamente en el colectivo humano siempre hay un grupo que decide resistir porque sencillamente le toca, porque sencillamente si no lo hacen ellos nadie lo hará, y cogen el testigo y comienzan a caminar con la mirada en un futuro mejor para todos.
En este momento pienso en todos los ciudadanos rehenes. Muchos muy buenos enfermaron, otros sucumbieron en una especie de síndrome mimético, otros consintieron en continuar siendo relegados a una ciudadanía de segunda, en una especie de servilismo a cambio de contrato.
Pero entre los segundos, me llamó la atención Madrazo. Cómo trabajó para que las viviendas llegasen en tiempo y forma a quienes tenían que llegar. Cómo se conformó con el churrusco y se doblegó al primer toque de atención. Recuerdo que por aquel entonces trabajaba para un medio porque no podía, gracias a la nazionalización en auge, trabajar con mi nombre en ninguna C.A. En los medios se ve todo tipo de basura y de contaminación. Recuerdo aquella manifestación convocada por el gobierno español que pedía a ETA que ,por favor, dejase de matar, a la que no acudí. Y como Elorza y sus amigos dejaron de saludarme cuando nos cruzábamos de frente por la avenida de la “libertad”. (En un lugar tan pequeño siguen justificando el no te he visto)
Ya no me tengo que pellizcar para ni siquiera pensarlo, ni me asusto al argumentar el derecho de asistencia hacia la ciudadanía por parte de las fuerzas armadas frente a la dictadura, la tortura o el terrorismo.
Ahora ,incluso, puedo escribirlo.
Muchas gracias, es precioso el texto y el video.
A kitty Genovese la asesinarion en 1964 delante de sus vecinos, que podían haberla ayudado, pero nadie lo hizo porque todos pensaron que otro lo haría. A eso se le llama el síndrome del espectador y lleva años siendo estudiado. A veces, un grupo, decide ayudar a otros, sin miedo. Este partido no tiene el síndrome del espectador. Hace muchas cosas y hará más.
Mientras Kamchatka se siga jugando en un ‘tablero’ los RESISTENTES no tendremos más que canciones y poemas.
A la resistencia es preciso ‘armarla democráticamente’ como mínimo con el poder de la PALABRA!
Estamos asistiendo a operaciones empresariales y políticas que entierran la Libertad de Expresión y el derecho a una información veraz.
Armemos a la ciudadanía con MEDIOS para expresar y denunciar y verás como conquistamos por fin Kamchatka !!!