El lobo y las ovejas

dic 04

Nadie en su sano juicio encargaría a un lobo que cuidara el rebaño, por mucho que el tal cánido hubiera mostrado una especial predisposición hacia el arrepentimiento. El pastor sabe que el lobo lleva en su ADN matar ovejas y se cuidará muy mucho de darle la oportunidad de hacerlo impunemente.

Estas leyes sencillas de la naturaleza parecen no tener ningún efecto en quienes reiteradamente ese empeñan en encargar a nuestro lobo que cuide las ovejas que son de todos.  Ayer mismo  El Pais “descubría” que los problemas de déficit, deuda y desconfianza que tiene España no se arreglan con medidas improvisadas como las que anunció –a destiempo y en tramite inadecuado– el Presidente del Gobierno el pasado miércoles en la sesión de control del Congreso de los Diputados. El diario de cabecera del Gobierno Socialista (Público le arropa para dormir—explicaba al Ejecutivo que el riesgo España está concentrado en el despilfarro y falta de control público sobre gastos y deudas de las CCAA. Y cual pastor irresponsable recomendaba al PSOE y al PP que se aprestaran a arreglarlo.

Quienes se informen únicamente a través de El País de lo que ocurre en el Congreso de los Diputados o de las propuestas políticas de UPyD   no habrán tenido conocimiento ninguno de que en varias ocasiones hemos exigido al Gobierno que intervenga  contra el despilfarro, los solapamientos, la deuda y el descontrol de las CCAA. Hemos presentado un informe y editado un libro que demuestra que, solamente con que las diecisiete CCAA utilizaran para la gestión de sus competencias los criterios Maastricht (los de las tres más eficaces y más eficientes) nos ahorraríamos al año 26.000 millones de euros, casi el doble de la cifra de déficit que nos obligan a reducir  en dos años. Hemos presentado y sometido a debate y votación varias iniciativas con ese propósito y presentado enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado para conseguir tal objetivo. Siempre hemos cosechado el rechazo del Gobierno… y de la oposición.

Si, que nadie se engañe: ni el PP, ni el PSOE (y, por supuesto, ningún otro grupo de la Cámara) están dispuestos a hincarle el diente al verdadero problema que tiene la estructura política de España, consecuencia de una descentralización política sin planificación ni evaluación de costes (políticos y económicos) que ha configurado un Estado escuálido, ( el Gobierno Central sólo gestiona el 30% del Presupuesto), sin capacidad para intervenir de forma eficaz para garantizar el desarrollo y la cohesión del país y la igualdad de todos los españoles.

Resulta escandaloso que los medios de comunicación gubernamentales apelen a estas alturas al PP y al PSOE para que resuelvan un problema que ellos mismos han creado con el arrobado apoyo de quienes ahora les llaman la atención. ¿No ha sido ese mismo diario gubernamental el que aplaudía los Estatutos de segunda generación que llegaron como setas tras lluvia de primavera tras el despropósito del de Cataluña? ¿No ha sido ese mismo diario quien aplaudía la “visión” de este Presidente, a quien calificaba como el artífice de la Segunda Transición? ¿No ha sido ese diario quien calificaba la etapa Zapatero como la del inicio de una nueva era de progreso, modernidad y desarrollo de la “España plural”?

El socialismo español, comandado por un adolescente sin criterio ni conocimiento, sin ningún tipo de plan para el futuro que no sea acabar con la derecha, sin otro horizonte que su propio “adanismo”, ha llevado a España a una situación catastrófica. El PSOE (lo que fue ese partido) se ha ido desmoronando por el camino, más preocupado por derrotar a la derecha que por construir país. Quienes desde dentro de las filas del Partido Socialista han dejado a Zapatero hacer y deshacer (más bien lo segundo) se atreven ahora a decir (lo acaba de señalar Alfonso Guerra) que el PSOE tiene problemas para mantener sus elementos de partido nacional… O sea que bien se podría decir que el legado de Zapatero se resume en “Dos por uno”: se ha cargado a su partido y se ha cargado nuestro país. Y todo en apenas dos legislaturas. Un genio el hombre.

Pero los que mandan, los responsables de todo el desaguisado (la prensa forma parte del problema, no de la solución) ya han decidido que el cambio son ellos mismos. Apañados estamos.

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