Lo peor ya ha pasado

Lo peor pasó en el primer mandato de la era  Zapatero. Lo peor pasó mientras la clase económica, mediática, sindical y política del país le reía las gracias al Presidente del “cambio tranquilo”. Lo peor pasó mientras los barones del partido socialista se las prometían felices en cada uno de los rincones de España  haciendo trizas todo el legado de la Transición.

 Lo peor pasó mientras se rompían todos los acuerdos de Estado, mientras se cavaba una zanja que volvía a dibujar la imagen de las dos Españas. Lo peor pasó mientras se ponían en marcha reformas de la Constitución vestidas de nuevos Estatutos de Autonomía. Lo peor pasó mientras se rompía el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y se le encomendaba a ETA la tarea de protagonizar la segunda transición. Lo peor pasó cuando el Gobierno de España llevó al Parlamento Europeo el debate sobre la negociación con ETA y consiguió que esa institución legitimara a ETA como interlocutor político de un gobierno de la Europa democrática.

 Lo peor pasó durante la primera legislatura de Zapatero. En esos cuatro años se perpetró la ruptura de todos los puentes, de todos los lazos entre españoles. Lo peor pasó cuando nadie cuestionó –ni desde la política, ni desde los sectores económicos más influyentes, ni desde los medios de comunicación—la decisión estratégica de Zapatero de impulsar (a la manera de Miterrand) el nacimiento de una nueva extrema derecha que rompiera el Partido Popular para que la derecha democrática española –la que ha gobernado y gobierna muchas instituciones en nuestro país—tardara mucho en volver a ganar unas elecciones.

 Lo peor pasó sin que apenas nadie levantara la voz. Fue entre el 2004 y el 2008 cuando se escribió la historia más negra de esta época presidencialista del culto al personaje y a la baraka que hoy parece tocar a su fin. Fueron esos los años en los que las leyes se hacían con el objetivo de romper cualquier tipo de consenso, cualquier acuerdo del pasado construido con el compromiso de no volver a enfrentar a los españoles. Fue esa la época en la que los pactos se trabaron entre los que no creen en España como nación ni como Estado y quien ostenta la titularidad del Gobierno de España. Fue en esa época en la que se teorizó el “todo vale” o el “como sea” para conseguir ganar una votación puntual u obtener una foto con cualquier mandatario (o deportista, o escritor, o lo que sea) que tuviera buena imagen.

 Fue en esa legislatura en la que nos perdimos (y nos perdieron) el respeto. Ahí empezó la verdadera cuesta abajo para nuestro país. Ahí tiramos a la basura la mayor parte de lo logrado desde la muerte de Franco. Ahí negamos el valor de la Transición, de la Constitución, del reencuentro, de lo que nos une. Nada de todo lo importante quedó en pié después de esa periodo en la que todo se legisló para buscar la diferencia, para sumar al tren a unos pocos expulsando a la mayoría de los que viajábamos juntos.

 Lo que hoy nos está pasando no es más que la consecuencia lógica de todo lo que hicimos para romper nuestra convivencia y nuestra fuerza como sociedad y como país. Es verdad que la crisis económica acelera la percepción de la catástrofe; pero la catástrofe ya estaba aquí cuando nuestras cifras económicas seguían dando positivo.

 Y es que no es la economía lo que falla en España. Ese no es nuestro hecho diferencial, por mucho que sea lo que le va a hacer perder las elecciones al partido socialista. Aquí lo que falla, lo que está en crisis,  es la política. La gran traición de Zapatero a la democracia  es que por adanismo, para negar al padre, de forma calculada y fría, jugando a ser el “estadista” que protagonizara la segunda transición, ha liquidado la incipiente comunidad política española. Es verdad que Zapatero ha podido hacerlo porque España es una democracia imberbe, sin cuajo suficiente, sin vertebración civil, demasiado joven para organizarse ante los poderosos. Una sociedad que vivía muy por encima de sus posibilidades y prefería creer a quienes le daban cada día buenas noticias que a quienes alertaban sobre las graves consecuencias de romper nuestra comunidad democrática.

 Lo que ocurrió en España durante esa primera legislatura hubiera resultado imposible en cualquier país serio. Nadie está a salvo de que llegue al poder un gobernante iluminado y sin escrúpulos, un salvador. Pero las democracias serias tienen contrapoderes que actúen en defensa del interés general  cuando los responsables de defender los valores comunes  pierden la cabeza. Piensen en Francia, en Alemania, en el Reino Unido, en EEUU… E imagínense que llega al Gobierno un tipo dispuesto a romper la tradición republicana, la unión entre Alemanias, el atlantismo, los principios de la Constitución norteamericana… Ni con mayorías absolutas en las cámaras le hubieran dejado hacerlo. Porque detrás de todos esos nombres propios hay ciudadanía, sentido de país, ambición de futuro.

 Sólo en las democracias débiles se sigue considerando meritorio la piratería y el aventurerismo. Sólo en un país como el nuestro los que cortan  el bacalao, con tirantes o sin ellos, haciendo sesudos informes o sin hacerlos, con togas o con títulos honorarios, jubilados de lujo o nuevas y rutilantes estrellas, habrían callado ante tanta locura. Es verdad que mientras Zapatero rompía todo lo construido desde la transición ellos ingresaban jugosos dividendos; y que  una buena parte de todos esos “protagonistas mudos” sabían que vivíamos en una burbuja política que iba a estallar más bien pronto que tarde. Pero no les importó; el patriotismo requiere de patriotas. Y en España no los hay; no al menos entre los que tienen capacidad y poder para tomas decisiones.

 Lo peo ya ha pasado. El choque que abrió la vía de agua en nuestro  entramado institucional, en nuestra joven convivencia, se produjo entre el 2004 y el 2008; pero el capitán que tomó las decisiones que nos hicieron naufragar fue revalidado al mando. Curiosa –y tristemente– será expulsado del mando (o  se irá, vaya usted a saber si finalmente es así de cobarde y lo abandona queriendo salvarse él solo) no por haberlo chocado contra el iceberg y hundir la nave, sino por no haber ahogado a la mitad de los viajeros al hacerlo; a esa mitad a la que ha conseguido que odie la otra mitad.

 Es verdad que hay pasajeros que no sienten odio, que se sienten apátridas en ese barco construido desde el sectarismo. Pero casi irremediablemente se hundirán con el barco. Hay algunos botes salvavidas en buen uso, si; oficiales no contaminados empiezan a surgir de entre la tropa y entre tanto grito de socorro se empiezan a escuchar voces que  ofrecen soluciones y dan esperanza. Pero no se si se organizarán a tiempo de salvar algo de lo que queda.

Lo peor es que nadie le va a juzgar por lo peor de lo que ha hecho. Ni siquiera tenemos el consuelo de la justicia poética; porque España  no es como Norteamérica, que los mafiosos terminaban en la cárcel aunque fuera por no pagar impuestos. Aquí se van, políticamente hablando,  de rositas. Y mientras no tengamos conciencia de ello siempre estaremos en riesgo de que la historia se repita.

 Quizá lo peor no ha pasado.

9 comentarios a Lo peor ya ha pasado

  • Sin duda lo peor NO ha pasado todavía ! Hoy que tenemos el litro de gasolina más caro del mundo (1.303 €/l) el GASTO INSTITUCIONAL se dispara como podéis comprobar en el siguiente enlace.

    http://javiermadrazo.wordpress.com/2011/01/12/sueldos-de-escandalo/

    Rosa, por lo menos que no se vayan de rositas !!!

    Creo que algunas CIFRAS deberíamos CONOCERLAS antes de que las Ratas abandonen el barco… no crees? Sólo tú puedes cantar los números de la Lotería desde la Tribuna del Congreso de los Diputados… te atreves?

    Ver Comentario titulado La Denuncia Silenciosa…
    http://eduardogil.es/%C2%BFcuanto-cobran-los-politicos/

    Salud y buenas vacaciones !

  • AnaMG

    Qué hacer? Por dónde empezar? Estoy harta de vivir en un país donde importa más la ley anti-tabaco que los recortes económicos, donde todavía haya gente que “no vende su casa para no perder dinero”, donde todo se reduce entre los políticos al “y tú más”, donde los que mandan van por un lado y el pueblo por otro, donde los sindicatos no calientan una huelga de funcionarios para no cabrear al gobierno, donde sube la luz un 10% y no pasa nada, donde me bajan el sueldo y la gente se alegra, donde pase lo que pase NOS MOVILIZAMOS 3. Estoy cansada y lo peor es que no me fío. No me fío de nada ni nadie que huela de lejos a “político”. Y es una pena

  • Carlos I

    Muy buen artículo. Yo creo que un problema grave es la prensa en España, que no es independiente y sólo se moja a favor del poder en vez de controlarlo. Si la prensa fuera realmente guardián de la verdad y desenmascarara a vendedores de humo y sectarios para que la opinión pública fuera sana y con criterios de juicio objetivos ( que es su principal razón de ser en una democracia), otro gallo nos cantaría y toda esa chusma estaría fuera de la política por vergüenza.

  • Carlos I

    Quiero decir que la misión de crítica al poder no es función sólo de la oposición sino de la prensa principalmente. El trabajo de crítica tuyo y el del pp y otros se agradece, pero si esa labor de crítica la hacen los periodistas tienen un plus de credibilidad porque al fin al cabo la crítica de la oposición al gobierno es lo que se espera que pase, aunque todo fuera bien. La opinión pública empieza a reaccionar cuando la prensa independiente se la juega criticando al poder.

  • miguel angel

    me parecen muy acertados los comentarios que haces sobre la actual situacion. Vivo en la zona de cuenca (Tarancon), y me gustaria poder conocer algo mas de vuestro partido. Nunca me he afiliado a ningun partido, solo he estado sindicado, actualmente estoy en CCOO. Si hay alguna reunion en cuenca me gustaria poder asistir. Creo que es necesario que los ciudadanos normales participemos de la vida politica, pero sintiendote a gusto con lo que defiende tu formacion, Ya es hora que se diga la verdad tal y como es, y dejarse de tantas falsedades.

  • luis

    ¡Si Señora!. Muy bien dicho. Gracias por poner blanco sobre negro lo que a otros quizas nos cueste trabajo expresar. Me gustaria pensar que los españoles hemos aprendido una leccioncita mas sobre democracia y en el futuro seremos mas precavidos, aunque yo no soy muy optimista al respecto leer este blog me ha devuelto un poco el optimismo que necesito para seguir en la lucha.
    Quizas yo esté mas de acuerdo con la ultima frase que con la primera y lo peor esté por llegar, porque desarmar el contubernio que han montado estos señores va a ser tarea ardua y fatigosa.
    A ver si algun dia te vemos de nuevo por Cádiz.
    Desde La Isla

  • Sara

    Rosa,

    ¡Cuánta razón tienes! Pero los que lo veíamos venir, cuando esto lo comentábamos hace unos años, se reían de nosotros.

  • karlV

    Leer este artículo me ha llenado de nueva ilusión. Despues de sentirme asqueado y desilusionado por el gobierno de mi país, por la oposición, por el gobierno de mi autonomía, (C. Valenciana) por el de mi ciudad ( Elda) y por tantos y tantos políticos ineficientes, incapaces, falsos, inoperativos y traicioneros, veo un poco de luz en personas como tu Rosa, sigue así. Cuenta con mi ayuda !.

  • Enoneado

    Yo ya he pensado en largarme a Alemania si me surge una oportunidad, estoy harto de ver como este gobierno sigue sin hacer nada, riéndose de nosotros en nuestra cara, dándose autobombo por hundirnos más en la miseria, son detestables hasta tal punto que deberían de juzgarlos por alta traición a todos y por negligencia en su trabajo, a mi me están jodiendo la juventud, llevo 2 años y medio sin trabajo, no sale nada, soy arquitecto técnico, 30 años… veo que se me están escapando los mejores años de mi vida para consolidar una base de experiencia laboral, vivo con mis padres porque no cobro nada de paro, estoy perdiendo a amigos, no tengo vida normal, no tengo circulo social porque cada vez estoy más aislado al estar sin empleo… estoy al límite y cuando veo a Salgado o a ZP o a cualquiera del gobierno con sus sonrisitas… proclamando a los 4 vientos lo bien que lo hacen y pidiendo responsabilidades por todo a los que no gobiernan, en serio que muchas veces les deseo lo peor, me están jodiendo la vida, espero acabar en Alemania y no volver aqui nunca más.

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