Lo que nos une

abr 29

Me considero una privilegiada. Trabajo en lo que me gusta; defiendo con toda libertad las cosas en las que creo y tengo la oportunidad de hacerlo en toda España; estoy rodeada de un montón de personas a las que quiero y por las que me siento querida, compañeros de viaje  con los que comparto risas y preocupaciones de forma cotidiana.

Claro que esta tarea política a la que me dedico produce sinsabores; claro que te llevas disgustos grandes por cosas nimias, por malos entendidos, por malas intenciones o por errores humanos que tienen consecuencias inesperadas. Claro que la exposición pública permanente es delicada; claro que a veces sientes incomprensión y/o impotencia ante acontecimientos que te parecen (y son) injustos para con la tarea generosa y altruista de toda esa gente que hace posible mi trabajo. Claro que te indigna que el trabajo bien hecho tenga una repercusión mediática tan escasa cuando ves a los medios de comunicación gastando tiempo y espacio en verdaderas tonterías que nada tienen que ver con los intereses de los ciudadanos o con las propuestas necesarias para resolver sus problemas.

Pero dicho todo eso, las satisfacciones derivadas de esta tarea  son mucho mayores que los disgustos que a veces la acompañan. Veréis, yo tengo la suerte de recorrer toda España en nombre de Unión Progreso y Democracia. Veo y escucho a los ciudadanos que se acercan a nuestros actos políticos en Salamanca, en Oviedo, en Palma de Mallorca, en Campo de Criptana, en Valladolid, en Burgos, en Málaga, en Móstoles, en Cádiz, en Barcelona, en Santiago de Compostela, en Santander, en Valencia, en Cartagena, en Alcobendas, en Avilés, en Badajoz, en Torrejón de Ardoz, en Vistalegre … Veo cómo reaccionan los ciudadanos que se acercan a hablar y escucharnos y puedo deciros que sigue viva la comunidad política española que algunos  pretenden liquidar poniendo el énfasis en lo que nos diferencia.

Todas las personas con las que hablo me transmiten las mismas preocupaciones, las mismas ilusiones, las mismas reivindicaciones y las mismas esperanzas para su futuro y el de sus hijos. Todos ellos (lo mismo da que estén en Galicia que en Cantabria o en Extremadura), sienten la necesidad de que España vuelva a ser un país con un interés, unos valores y  unos derechos comunes. Todos aplauden o asienten cuando planteamos la necesidad de que la Educación vuelva a ser competencia del Estado para garantizar así la calidad del sistema y la igualdad de todos los españoles. Todos comparten con nosotros la urgencia de despolitizar la Justicia, las Cajas de Ahorro, los Organismos de Control de las Telecomunicaciones, el Mercado de Valores, la Competencia o la Energía. Todos afirman  que es una injusticia que la ley electoral no trate con equidad a  los ciudadanos españoles y devalúe su voto en interés de un bipartidismo feroz y antidemocrático. Todos exigen que la Sanidad trate de forma equitativa a todos los españoles, cumpliendo el mandato de universalización y garantizando el cumplimiento de los derechos que se proclaman.

En toda España los ciudadanos se siguen emocionando cuando defendemos  sin complejos  los valores comunes de la democracia; en toda España los ciudadanos reaccionan con interés ante la llamada a la participación política, a la recuperación de la autoestima, al valor regenerador y transformador del voto libre y crítico. Los jóvenes – lo mismo da en Cádiz que en Valencia– se sienten apelados cuando les pides que tomen las riendas, que no nos dejen solos; las personas más mayores reaccionan esperanzadas cuando escuchan palabras “que yo ya tenía en la cabeza”, como me suelen decir. Veo la emoción en la gente que está sentada escuchando hablar de igualdad, de libertad, de progreso, de justicia, de patriotismo constitucional… En cualquier lugar de España, cuando puedo  hablar un poco con las personas que han acudido al mitin, me dicen las mismas cosas: “Sigue así”;  “no nos dejéis”; “he recuperado la esperanza en la política”;  “yo era de esas que tú dijiste, de las que creía que sois estupendos pero que nada se puede hacer y hoy he cambiado de opinión…”; “gracias por lo que estáis haciendo”; “te escuchaba y pensaba que me estabas leyendo lo que llevo en la cabeza”; “ánimo, adelante”; “nunca había asistido a un mitin… me ha emocionado, me ha encantado…”; “yo soy de las que has dicho, no conozco a nadie en la sala…  me encanta…”

Lo mismo ocurre cuando te mueves por cualquier ciudad de España. La gente se acerca, me llama por mi nombre, me saluda con afecto, me agradece nuestro trabajo, me anima a seguir adelante… Y, además, me cuenta sus cosas: la situación en la que ha quedado su marido, o su esposa, o su hijo; los problemas con la hipoteca; las dificultades para llegar a fin de mes con varios niños en edad escolar; los problemas que le generan la reducción de un sueldo ya escaso de policía, o bombero, o enfermera, o profesor; la pensión que le ha quedado a su madre viuda… Todos ellos muestran confianza hacia nosotros; todos ellos quieren soluciones y nos  exigen respeto. Se que si se acercan de esa manera amable y directa es porque en nosotros ven verdad y nos consideran de los suyos; y porque  sienten que necesitan que alguien ponga voz a sus pensamientos, a sus anhelos, a sus aspiraciones; y hasta a su cabreo o su rabia.

Entenderéis que me sienta una privilegiada por vivir toda esta experiencia. Porque los ciudadanos me hacen reafirmar cada día que todo nuestro esfuerzo merece la pena; y me confirman que hay millones de españoles esperando que alguien les de una oportunidad, siquiera una disculpa, para volver a comprometerse. Digámoslo con humildad, pero digámoslo a los cuatro vientos: nosotros somos, hoy por hoy, ese instrumento que va a permitir reencontrarse a millones de españoles que no son de ningún frente, que se saben de esa tercera España unida por una comunidad de valores innegociables recogidos en nuestra Constitución, que se consideran ciudadanos por encima de cualquier secta o credo y que exigen  ser tratados como tales. Somos, como dijo nuestro irrepetible Álvaro Pombo, la conjunción copulativa; la que une, la que fortalece, la que suma. Y también, por que no decirlo, la que devuelve la alegría a esa política aburrida de jugar a la defensiva con la única ambición d empatar a cero.

Esto es lo que quiero compartir con todos vosotros: que hay equipo, que hay ambición de país, que hay partido, que hay juego;  y que las gradas están llenas de gente dispuesta  a aplaudir y disfrutar y también  a ser el relevo.

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!9 comentarios

  1. Leodavin /

    Como siempre, lo defines a la perfección. No obstante, me pregunto porqué la gente tarda tanto en darse cuenta.

    En mi caso me puse a investigar si existía un partido que representara mis pensamientos lo más acorde posible ideológicamente. Que la racionalidad, las ganas de igualdad, de libertad, las ganas de construir España y no al revés, la necesidad de regeneración política y tantas otras aspiraciones, las encontré en UPyD. Por eso no entiendo que la gente se queje, que tenga las mismas motivaciones políticas que yo y vote a los de siempre.

    A todos mis amigos y familiares les he dicho que por favor se metan en la web de UPyD y lean todo, desde los estatutos hasta el acta fundacional, etc. y comparen. Porque yo no quiero convencerlos, si no que se puedan dar cuenta por ellos mismos. Que vean que no hay políticos, si no gente, como tu y como yo, que queremos que esto cambie de una vez.

    Soy uno de los que creo que al final esto saldrá bien. Al menos yo estaré allí para intentarlo.

    P.D. El lunes estaré en Logroño para escucharte de nuevo, que se me alegra el espíritu. Un fuerte abrazo.

  2. paor /

    Dada la situación de España, si UPyD no existiera debería invertarse, cuenten con mi apoyo firme y total con todos los que trabajais para intentar reparar las grietas que se han producido en este país.

    saludos.

  3. Yo estaba aburrido de la vida y de repente llegó UPyD y me dije ¡realmente debemos hacer algo para mejorar las cosas!, ahora trato de poner mi granito de arena, pensando en lo mejor para todos los ciudadanos de España, como primer paso para pensar en Europa.

  4. Grandioso.

    Me ha enervado casi tanto como cuando te veo en vivo hablando a las masas desde el atril. Yo lo resumiría un poco, añadiría algo de programa y lo contaría en los segundos disponibles gratuitamente en los espacios de propaganda electoral (si es que los hay, en estas elecciones y si no para las próximas generales). También encabezaría con este discurso los panfletos de propaganda que repartimos a la gente por la calle. Sigue dándolo todo, Rosa, que…

    VAMOS A ARRASAR !!!!

  5. Carlos I /

    Hola Rosa, me ha gustado tu artículo tan positivo.
    ME parece bien pero tenemos que decirle a la gente que hay que adelgazar el estado y también el de bienestar el tiempo que sea necesario hasta que las empresas puedan empezar a revitalizar la economía y volver a hacer el país viable. Si se explica la gente lo entiende y lo acepta. También hay que ensalzar la figura del emprendedor, del empresario, o por lo menos dejar de insultarlos y desprestigiarlos para evitar que todos nuestros jóvenes quieran ser funcionarios.

  6. Gregorio Salvador /

    Somos muchos los que no tenemos etiquetas política y solo tenemos nuestra honradez y honestidad en el trabajo por bandera. Gracias por hacer que vuelva a creer en alguien y mucha suerte en estas elecciones.

  7. Carlos I /

    Rosa , Déjame hacer un paralelismo: Mou criticaba a una supuesta compleja conspiración a favor del barça y al final parece que el problema es más fácil y consiste en que los del barça fingen menor que los del madrid. Aquí en españa creo yo que el problema no es tan dificil ni complejo como parece sino que es más fácil, consiste en que los periodistas cumplan su función de controlar al poder y desenmascaren y denuncien a la opinión pública a los chorizos, ineptos . Así de fácil, control al poder de lso periodistas, lo demás viene dado

  8. Dionisio /

    También me ha gustado mucho este artículo. Al igual que CM, pienso que este (y algún otro tuyo y de David Ortega) resumido y aderezado con programa electoral sería la mejor propaganda para cualquier campaña. Con Carlos I coincido también salvo en una cosa: es que no es verdad que haya que pedirnos (más) sacrificios a la gente, es que dinero y riqueza hay en España más que suficiente, lo que falta no es riqueza, ese no es el problema, el problema es que sobra despilfarro, descontrol (como dijo ayer Rosa en el encuentro con los seguidores de Facebook: España es el país de la no evaluación, y es verdad), falta controlar que el dinero público que se gasta se gasta lo menos posible y lo mejor posible y que ese gasto sirve luego para lo que se busca con resultado óptimo; el problema es que por un funcionario que trabaja éste tiene dos jefes enchufados del político de turno que además de ganar más que él no tienen ni un mínimo de preparación necesaria para estar donde están… sobra despilfarro, esto no lo aguanta nadie, duplicidades… pero no nos pidan más a los ciudadanos, hay que recortar de otros sitios donde se malgasta.

  9. Hola Rosa, una de las propuestas de UPyD es la reducción del sueldo a los políticos y la eliminación de la pensión de por vida por el simple hecho de haber sido político no?

    Entonces he pensado, por que no recoger firmas? la mayoría de la gente apoya al PP-PSOE que no tienen intención de hacer nada en este tema, estas personas no van a apoyar a UPyD pero si esa recogida de firmas se hace de forma independiente al partido habrá muchísima gente que firme, es decir, se le dice a la gente que firme para hacer eso sin tener por ello que apoyar a UPyD y sin ningún tipo de compromiso.

    Un saludo.

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