Nunca seremos cómplices

Nos piden que convivamos con las alimañas, que celebremos que ya no nos van a devorar. Quieren que consideremos un triunfo que su hambre haya sido saciada porque quienes nos gobiernan han decidido olvidar que han asesinado a ciudadanos inocentes que defendían, en nuestro nombre, la libertad y la ley.

Nos piden que nos acostumbremos a compartir espacio con esas garrapatas infectas que no nos han dejado vivir, que han esperado agazapadas para atacarnos, que han ido achicando nuestro espacio, que han obligado a marcharse a quienes ya no podían soportar el miedo y el asco.

Nos hablan de convivencia; a nosotros, que nunca hemos hecho otra cosa que tratar de sobrevivir al drama.

Nos dicen que ETA ya no existe; y que por eso hay que acercar al País Vasco a los verdugos terroristas, para que estén cerca de sus víctimas y nos perdonen por nuestra inquebrantable incomprensión y rechazo hacia ellos y hacia toda su historia.

Nos piden que les aplaudamos por habernos salvado la vida permitiendo que los testaferros de ETA gobiernen las instituciones democráticas en cuyo nombre han instaurado casi mil víctimas.

Nos exigen que perdonemos a quien no nos ha pedido perdón; nos critican que nos neguemos a olvidar. Nos consideran un estorbo para su plan de reconciliación porque les decimos que ese plan nos recuerda demasiado a una rendición.

Están orgullosos de que los testaferros de ETA les aplaudan cuando hablan en el Parlamento y les lanzan ofertas a quienes están en la cárcel por sus crímenes y su crueldad. Son felices cuando el demonio les dice que van por el buen camino.

Otorgan premios literarios a un terrorista fugado de la cárcel en 1985, que sigue en paradero desconocido. Dicen que el Jurado, -nombrado por ellos, nuestros gobernantes- es independiente. Hacen gala de su neutralidad, como si se pudiera ser neutral entre el violador y la víctima, entre el pederasta y el niño, entre el maltratador y el vejado. ¿Cómo un jurado nombrado por el Gobierno socialista vasco, sostenido por el Partido Popular, pudo siquiera evaluar la “obra” de un terrorista huido de la justicia sin que se les encendiera la luz de alarma?

¿Cómo hemos podido llegar a esto? Demasiada cobardía, demasiada indignidad. Demasiado silencio, demasiado cálculo político, por activa y por pasiva. Ellos, nuestros gobernantes, han perdido hasta la piedad.

No nos dejaremos arrastrar. Nunca seremos cómplices de esa rendición, de esta traición. Nunca aceptaremos la equiparación entre víctimas y verdugos; nunca aceptaremos a las alimañas como animales de compañía. Nunca olvidaremos quién las metió en nuestra casa. Nunca descansaremos hasta que toda la historia del terror y todos sus protagonistas sean juzgados y condenados; por nosotros y para la historia.

13 comentarios a Nunca seremos cómplices

  • Al hilo de lo que dice Rosa Díezme gustaría resaltar unas declaraciones que hizo el pasado día 3 el Ministro de Justicia (y nacionalisto gallego) Francisco Caamaño. Dijo Caamaño: Preguntado si cree que debe haber algún tipo de “gestos” por parte del Gobierno central, Caamaño ha insistido en que “en principio” lo que hay “que conseguir es que lleguen a donde todos queremos, que es el abandono definitivo de las armas”.

    Debe releerse si es necesario para darse uno cuenta de la auténtica perversidad de sus palabras. Porque los demoócratas no perseguimos que ETA abandone las armas, lo que perseguimos es su derrota.

    Porque ETA puede abandonar las armas cuando consiga sus objetivos, por ejemplo, o cuando ya no tenga más fuerzas para seguir y se vuelva hacia el Estado para negociar. Pero en ambos casos no se da el presupuesto lógico que debe guiarnos que es la derrota de ETA.

    Y es que la palabra “derrota” ha pasado a ser una palabra maldita para la izquierda española, que ha comprado el discurso de los nacionalistas de toda la vida, que no hablan para nada de derrota, hablan de “final”, para añadir a continuación que dicho final debe ser sin vencedores ni vencidos. Es decir que tras casi 50 años y 839 muertos ETA gana, porque se reconoce que la lucha armada, que el asesinato para conseguir objetivos políticos es válido.

    Y esa idea perversa es inadmisible y contra ella nos encontrarán de frente a muchos demócratas que lo que buscamos no es cualquier final, es la derrota completa de ETA. Y esto implica no sólo que abandonen las armas, implica que pidan perdon a las víctimas y a las sociedades vasca y española, y sobretodo implica que la Justicia actue y depure las responsabilidades penales.

    Es decir, debe quedar completamente deslegitimado el terrorismo como instrumento político, porque sino, nada impedirá que en el futuro cualquiera otra organización criminal comience a matar contando con el precedente de que antes o temprano, les satisfarán sus pretensiones.

    Los demócratas debemos ser firmes en esta idea y no podemos consentir que los terroristas se vayan de rositas. Y lo primero que hemos de hacer para garantizar eso es expulsar del poder al PSOE.

  • javiernfragua

    UNA BUENA INVERSIÓN

    Hace tres años decidí invertir en España a través de UPyD (20 euros al mes de afiliado). Mi situación económica, como la de muchos españoles, es crítica. El sábado estuve en el Capitol para ver como marchaba mi inversión. La mirada franca de las personas que estaban allí, la responsabilidad que se palpaba en los candidatos, su compromiso y sus ganas, Rosa incluída, me hicieron ver que este proyecto, además de ser absolutamente necesario para nuestro País, sea la que sea su proyección en el futuro, está en buenas manos. Es decir, salí satisfecho. Estoy realizando una magnífica inversión.

  • Lazaro

    Yo creo que es pura política, una, si no la única, baza electoral que tiene el PSOE: vender que con ellos la ETA ha sido finiquitada. Ya lo hicieron en el 2008 y no tenía por qué ser distinto ahora. No es cobardía ni indignidad ni falta de piedad: es mucho peor que todo eso. Saludos.

  • El Santo

    ¿Me he perdido algo o el terrorismo es un crimen contra la humanidad? Por tanto NO prescribe, ya era hora. Y si no yo también lo exijo. El sindicato del crimen acabará por las buenas, es decir: de uno en uno limpiando sus culpas, o por las malas: porque apenas son 0,87% de la población y nosotros el resto, por tanto con la voluntad política que tenemos, lo haremos!. En esto como en otras cosas no estás sola.

  • pau llanes

    Estimada Rosa, vaya por delante que entiendo y comparto tu apasionado enojo, tu intransigencia en este tema, que comparto más o menos en su totalidad, aunque con matices. Precisamente hace poco más de un año que coincidiendo con la comunicación de la “tregua unilateral” de ETA escribí un largo comentario al respecto en un foro en el que participaba entonces. Permíteme extractar una buena parte de aquel texto y darlo de nuevo a la luz en tu página. Ojala te interese y compartas algo de lo que digo si no en su totalidad. Gracias anticipadas…

    “Recomiendo a todo el mundo que quiera reflexionar sobre la violencia totalitaria ––la violencia terrorista como brazo armado del fanatismo, por ejemplo–– que lea o relea a Hannah Arendt, sin duda una de las mentes más lúcidas del pensamiento moderno, analista crítica de la violencia y sus avatares durante el siglo pasado, sobre todo del nazismo; ella misma fue una de sus víctimas perseguidas, y no sólo como judía.

    Dice Arendt que mucha gente opina que no se puede luchar contra el totalitarismo sin comprenderlo: “Afortunadamente, esto no es cierto; si lo fuese, nuestro caso no tendría esperanza”… Tampoco comprender es perdonar, que sería algo así como deshacer lo que ha sido hecho, partir de un nuevo comienzo donde todo parecía acabado y sin solución… Aunque la reconciliación sea inherente y sucesiva a toda comprensión, esto no significa necesariamente perdonar. El perdón no es la condición previa ni la consecuencia inevitable de comprender. Se puede comprender aun sin perdonar; y perdonar aun sin comprender. Perdonar es una decisión individual o colectiva que no requiere mayor compromiso que ser valiente y generoso sin exigir otra contrapartida… Sin embargo comprender requiere un mayor esfuerzo, no tiene fin, no produce a corto plazo efectos evidentes en el otro, en las posiciones del otro. Comprender es un proceso complicado, es un acto sin final, en constante cambio y desde variadas perspectivas, por medio del cual aceptamos la realidad y nos reconciliamos con ella; es decir, intentamos sentirnos a gusto en el mundo pese a nuestra incomodidad, señala la filósofa…

    La comprensión es un modo específicamente humano de vivir, de reconciliarse con el mundo, de aprendizaje permanente que comienza en nuestro nacimiento y finaliza con nuestra muerte, por otra parte anunciada. En palabras de Hannah Arendt: “En la medida en que la aparición de los gobiernos totalitarios” ––o la violencia terrorista como expresión del fanatismo nacionalista, por ejemplo–– “es el acontecimiento central de nuestro mundo, comprender el totalitarismo no supone perdonar nada, sino reconciliarnos con un mundo en el que tales cosas son posibles”…

    Mucha gente bienintencionada cree que se puede combatir con la palabra. Pero las armas y el combate pertenecen a la esfera de la violencia, y ésta es muda. La violencia empieza allí donde el discurso acaba… Concuerdo con Hannah Arendt en que “las palabras usadas con el propósito de combatir pierden su cualidad de discurso: se transforman en clichés. La difusión con la que los clichés se han introducido subrepticiamente en nuestro lenguaje y discusiones cotidianas nos puede indicar bastante bien no sólo hasta qué punto nos hemos privado de la facultad del discurso, sino además hasta qué punto estamos dispuestos a usar medios violentos más efectivos que los malos libros con los que resolver nuestras disputas”… El adoctrinamiento fanático, su intransigente posicionamiento, sus clichés verbales, sus afirmaciones maximalistas, son paradójicamente una perversión de esa vana idea de “comprender al otro” para combatirle con sus propias armas… No es esa la comprensión que reclamamos, sino la que surge espontánea en nuestro intento de reconciliarnos con el mundo que nos toca vivir, padecer y/o disfrutar, en el que participamos y hacemos algo más que sobrevivir… cada uno a su manera, voluntaria o forzadamente, con mayor o menor responsabilidad.

    El adoctrinamiento (fanático) y el enrrocamiento en posiciones siempre defensivas, deliberadamente “autistas”, introducen el factor de la violencia en toda la esfera de la política. Al final serán los fanáticos, los unos y/o los otros, da igual, los que triunfarán sobre el sentido común, la lógica humanista, la efectiva reconciliación, sobre la necesaria pacificación de las conciencias. No deberíamos dejarnos arrastrar pues por uno u otro fanatismo, interdependientes, moralmente corresponsables del círculo vicioso de la violencia…

    Sin embargo, no podemos aplazar nuestra lucha contra el terrorismo-totalitarismo hasta que lo hayamos “entendido”, porque no lo haremos, “y no podemos esperar comprenderlo definitivamente, hasta que no haya sido definitivamente vencido”, afirma categóricamente Arendt: “La comprensión de los asuntos políticos e históricos, en cuanto que éstos son tan profunda y fundamentalmente humanos, tiene algo en común con la comprensión de las personas: sólo conocemos quién es esencialmente alguien tras su muerte”… Es decir, hay que acabar con la violencia terrorista mientras se la comprende, mientras nos reconciliamos con nuestro tiempo, con este estado de violencia generalizada que es el mundo actual, mientras medimos nuestra capacidad de perdonar, nuestra valentía para tomar tal decisión… ––Quede claro que la facultad de perdonar sólo le compete a quien es y se considera víctima; usurpar esta condición sería algo más que puro narcisismo. Y ser víctima es algo objetivo, no sólo un sentimiento inefable, un acto de empatía… Las víctimas que perdonen lo que quieran perdonar, faltaría más; es su derecho inalienable como víctimas… El resto lo que debería hacer es intentar comprender, imaginar nuevas realidades, hacerlas posibles… basta de tanta verborrea…

    ¿Entonces, a qué tipo de comprensión se refiere Arendt? La pensadora alemana nos recuerda aquellas palabras del Rey Salomón que pedía a su dios “el don de un corazón compresivo”… (el mayor regalo que el ser humano puede pedir y desear). “Salomón pedía este don particular porque era rey y sabía que sólo un “corazón comprensivo” y no la mera reflexión o los meros sentimientos, hace que nos resulte soportable vivir en el mismo mundo con otros, que son siempre extraños para nosotros, y que también a ellos les sea posible soportarnos”, considera Hannah Arendt…

    Si queremos sentirnos a gusto en este mundo, incluso al precio de sentirnos a gusto en este siglo, debemos intentar tomar parte en el interminable diálogo con la esencia del totalitarismo”… ––que no es otra que la violencia indiferenciada, terrorista, ejercida mecánicamente, automáticamente, sin imaginación, es decir sin comprensión de las víctimas, sin compasión ni empatía, despojados absolutamente ante sus ojos y conciencias de toda cualidad humana, como alimañas… Nosotros no somos igual que ellos, Rosa, tampoco debemos considerarlos alimañas sin más, aunque mataran y sembraran el dolor sin compasión. Sé que es difícil, más que complejo, incluso aberrante en algunos casos… Pero hay que intentarlo, ¿no? Al fin al cabo se trata de que nunca vuelva a suceder algo semejante, tal aberración social… Arrepentirse es una facultad humana, muy humana, Rosa; reparar los daños y sufrimientos provocados es una de las condiciones necesarias para que sea efectiva, por supuesto… Mientras tanto que se consuman en la cárcel, de acuerdo… y nosotros a lo nuestro: a construir futuros en los que esa locura sea imposible reproducirse…

    Gracias por tu comprensión, por tu lucha, Rosa…

    Pau Llanes

  • pau llanes

    Una última reflexión, Rosa, acerca del uso que hacemos en nuestros respectivos textos de la palabra “alimañas”.

    Tú la aplicas a los bárbaros criminales, los terroristas. Yo la utilizo para entender cómo consideraban los terroristas a sus víctimas… Ni más ni menos como lo hacían los nazis con las víctimas del holocausto, judíos sobre todo, pero también otros colectivos “infrahumanos” para su ideología…

    Señala Giorgio Agamben que matar a los judíos no constituyó en realidad un holocausto, lo que supondría un hecho sacrificial hasta cierto punto sagrado… No; los nazis mataron a los judíos y a los demás individuos o colectivos en sus campos de concentración como si fueran “alimañas”, animales en el sentido más despectivo posible, seres inhumanos que se pueden matar sin justificación alguna o a los que se les puede adjudicar gratuitamente el origen de todos los males… Matar a los judíos no constituyó ––dice Agamben–– “la ejecución de una pena capital ni un sacrificio, sino tan sólo la actualización de una simple posibilidad de recibir la muerte que es inherente a la condición de judío como tal. La verdad difícil de aceptar para las propias víctimas, pero que con todo debemos tener el valor de no cubrir con velos sacrificiales, es que los judíos no fueron exterminados en el transcurso de un delirante y gigantesco holocausto, sino, literalmente, tal como Hitler había anunciado, ‘como piojos’, es decir, como nuda vida. La dimensión en que el exterminio tuvo lugar no es la religión ni el derecho, sino la biopolítica”. Los judíos, a todos los efectos, fueron para los nazis una gran plaga que debían exterminar colectivamente; así los mataron, como alimañas…

    Y así consideran los terroristas a sus víctimas sea cual sea su condición sin pararse ni un instante a reflexionar sobre su entidad humana, sus derechos, el dolor de sus familiares, de la sociedad en su conjunto… Son los hombres fanáticos y criminales los que matan a sus víctimas como alimañas; los animales no matan sino por instinto… no son culpables de su instinto, es su modo de ser y estar en el mundo y sobrevivir…

    No podemos exigir pues responsabilidades a las alimañas, Rosa, sino a los fanáticos criminales que depositan en sus víctimas toda su brutalidad “racional” tratándoles como seres sin derecho a vivir, prescindibles… Es como si fueran dioses, su fanatismo parece estar sacralizado por sus convicciones mesiánicas. Walter Benjamin reflexionó acerca de este tipo de violencia divina o para-divina siguiendo la tradición judeo-cristiana: “aquella que destruye el derecho, (…) exculpa la vida aceptando su sacrificio, (…) y es letal sin derramar sangre. La pura violencia divina es violencia (o poder) sobre toda vida en nombre del viviente”…

    Es por ello muy importante cuidar nuestro lenguaje, Rosa, atemperar nuestra semántica al tiempo que forjamos nuestras convicciones con nuevos argumentos y compromisos. Qué más quisieran “ellos” que ser sustantivados como alimañas… No; son simplemente hombres fanáticos criminales que se creen seres divinos sin responsabilidad ni culpa, fatalmente predestinados a sufrir por su “patria” sagrada. Tienen responsabilidades, claro que sí, y los tontos útiles que les jalearon o dieron aire también… y qué decir de quienes los utilizan o utilizaron para sus propios intereses bastardos. Todos ellos tienen responsabilidades por sus actos insoportables. Las alimañas no…

    Gracias Rosa por tu comprensión y vocación de diálogo.

    Pau Llanes

  • Loneman

    ¿Por qué se ha llegado a esto? muy sencillo, porque se ha cambiado justicia por interés. La justicia como la conocimos ha muerto en este país, y si me apuras, en el mundo. Se confunde hacer política con “negociar” y claro, esto parece el mercadillo de cualquier pueblo que se regatea hasta por el último céntimo.
    Las instituciones están deshumanizadas, ya no queda nada de dignidad ni aún la palabra de uno vale, solo se regatea en este mercadillo público cualquier cosa y se firma ante notario para que quede claro, 1º lo que cuesta un notario, y 2º que esa firma no sirve para nada…
    Espero que podáis hacer volver la justicia en este país, y que vuelva el sentido común. Mantenerse firmes es de justicia y espero que sigáis así mucho tiempo Rosa y compañía, y no solo en elecciones, sino siempre… Ánimo.
    Un país sin justicia no es un país, es nada…

  • paor

    Desde luego no le permitiremos ni a Psoe ni a PP, que los casi un millar de españoles asesinados por la banda terrorista ETA los conviertan en victorias, eso sería justificar el terrorismo y no lo aceptaremos.

    Adelante UPyD, Adelante,Rosa.

  • pharaon220

    Existen amantes del senderismo que no han recorrido el sendero que muchos como tú han tenido que recorrer cada dia en el Pais Vasco. Ese sendero debemos cerrarlo para que nadie más tenga que volver a caminar por él. Y dejar abiero el único sendero que todos debemos recorrer, el de la LIBERTAD.

  • marti tonic

    Hola Rosa.
    Copio y pego lo publicado hoy por el Confidencial sobre tu entrevista con este periódico:
    “En política antiterrorista, Díez insiste en la necesidad de “no dar tregua” al terrorismo, y apuesta por una “lucha” en la que no existan vencedores ni vencidos, donde nunca se confundan las víctimas con los verdugos.”

    Entiendo que es un error. (Y grave). Me refiero a lo de “en la que NO existan vencedores ni vencidos”. (Sobra el NO)
    Saludos y a por ellos.

  • ferni28

    Hola Rosa. Acabo de leer tu entrevista en el Confidencial y cada vez me encuentro más a gusto con todo lo que dices. He leído también que buscas personas independientes que quieran acompañarte en esta aventura y me gustaría que contaras conmigo. Para que sepas quien soy, lo que pienso y me interesa, te dejo la dirección de mi blog http://fernando-untiponormal.blogspot.com/ para que le eches un vistazo y si quieres, tú misma o cualquier miembro de UPyD me puede escribir allí.
    Un abrazo y mucho ánimo.

  • Rocky

    Hola Rosa. Sólo para decirte que has estado fantástica hoy en TVE, y mira que te han metido caña, anda que no se les nota de que palo van. Genial y clarita como siempre: ¿pero cómo no vamos a votar a UPyD con gente como tú? Ánimo guapa que estamos contigo.

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