Y TÚ, ¿QUÉ HICISTE?

¿Qué hiciste tú mientras los gobernantes vulneraban las leyes que garantizaban la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley?

¿Qué hiciste tú mientras los gobernantes promulgaban leyes para cambiar la Constitución  por la puerta de atrás, sin preguntarnos a todos los españoles?

 ¿Qué hiciste tú mientras en las CCAA que tienen dos lenguas oficiales se impulsaban leyes para impedir a los ciudadanos que utilizaran libremente cualquiera de ambas?

 ¿Qué hiciste tú cuando en determinadas Comunidades Autónomas se puntuaba más para acceder a un puesto de trabajo el conocimiento de una lengua que la titulación o la experiencia profesional?

¿Qué hiciste tú cuando en determinadas Comunidades Autónomas se prohibía a los padres elegir como vehicular la lengua común en la educación de sus hijos?

¿Qué hiciste tú cuando conociste que el determinadas Comunidades Autónomas se multaba a los comerciantes por escribir sus rótulos en español?

¿Qué hiciste tú cuando el Presidente del Gobierno de España negaba reiteradamente que esos abusos contra la libertad se estuvieran produciendo en España?

¿Qué hiciste tú cuando supiste que en España cada vez estamos más abajo en el ranking europeo que mide el conocimiento de nuestros jóvenes escolares?

¿Qué hiciste tú cuando supiste que tanto el PP como el PSOE se niegan a que el Estado recupere la competencia de Educación para garantizar un sistema educativo de calidad?

¿Qué hiciste tú cuando Zapatero negaba la existencia de la crisis?

¿Qué hiciste tú cuando Zapatero inició un proceso de reforma del modelo de Estado pactándolo con los nacionalistas, con los que no creen en el Estado, con los que creen que cada región es una nación y por tanto un estado?

¿Qué hiciste tú cuando supiste que en España hay más de un millón de hogares con todos sus miembros en paro?

¿Qué hiciste tú cuando supiste que han más de un millón de parados que no reciben ya ningún tipo de subsidio o prestación por desempleo?

¿Qué hiciste tú cuando PSOE y PP pactaron la reforma del Consejo General del Poder Judicial con el único propósito y consecuencia de repartirse el número de magistrados que componen el mismo?

¿Qué hiciste tú cuando aprobaron en el Senado el uso de las lenguas co-oficiales en algunas CCAA de España y supiste lo que cuesta mantener la ficción de que esto es una “nación de naciones” para mantener contentos a los nacionalistas?

¿Qué hiciste tú cuando salió la sentencia del TC sobre el Estatuto de Cataluña y los miembros del Gobierno de España se cachondearon de ella, con símil futbolístico el Ministro de Interior, contando letras el Ministro de Justicia, echando la culpa al recurrente el Ministro de Fomento…?

¿Qué hiciste tú cuando el Presidente del Gobierno anunció que iba a releer con Montilla la sentencia del TC “por si hubiera que tomar alguna iniciativa para reforzar lo que es el esfuerzo de desarrollo del Estatut que hemos hecho”, o sea, para burlarla?

¿Qué hiciste tú cuando el partido que Gobierna Cataluña y que gobierna España convocó una marcha contra el cumplimiento de la ley constitucional?

¿Qué hiciste tú cuando escuchaste a la Vicepresidenta Primera y al Ministro de Fomento declarar su comprensión hacia esa convocatoria en contra del orden constitucional y de la unidad de la nación española?

¿Qué hiciste tú cuando en diciembre de 2008 te convocamos ante el Constitucional en defensa de los valores fundamentales que la Constitución proclama y que nuestro las instituciones ignoran?

¿Qué hiciste tú cuando, en pleno proceso de negociación entre el Gobierno y ETA te convocamos en la Plaza de la Constitución de Vitoria para proclamar que “La paz es la Constitución”?

¿Qué hiciste tú cuando te llamamos a defender el orden constitucional que es atacado y burlado por el Gobierno de la Nación y, por el partido socialista, por las instituciones de Cataluña, por los partidos políticos en los que se apoya el Gobierno socialista y en los que se quiere apoyar el Partido Popular?

¿Qué hiciste tú cuando viste cómo nos ningunearon en los medios de comunicación?

¿Qué hiciste tú cuando alertamos que se estaba rompiendo la única España que nos interesa, la España constitucional, la que garantiza la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley?

Las preguntas serían interminables. Sirvan las que anteceden como ejemplo. Ve contestándolas, una a una; y preocúpate, ciudadano español, si en más de una ocasión tu respuesta se puede encuadrar en lo que Alvaro Pombo definía como “la ira del español sentado”.

Una democracia necesita ciudadanos que la defiendan. Y nosotros no vamos a renunciar a hacerlo. No renunciaremos a salir a la calle, cada día si fuera necesario, a denunciar el atropello a la ley y a los principios democráticos. No callaremos ante los ataques a la igualdad de derechos; no callaremos frente a los que nos quieren dividir en nombre de la pluralidad para defender intereses sectarios.

No callaremos. Y cuando alguien nos pregunte dentro de unos años qué hacíamos nosotros cuando el país se iba por la fregadera podremos mirarle a los ojos y decir que nunca nos importó estar solos en la defensa de la causa justa, que no nos importó romper tabúes, que siempre dijimos la verdad, que llamamos a la gente a acompañarnos, que hicimos lo que había que hacer.

Pero las fuerzas del establishment, las que no quieren que nada cambie, las que se tapan mutuamente las vergüenzas… son muy poderosas. Y enfrentarse a ellas requiere la complicidad de todos los españoles que no estén dispuestos a renunciar a ser ciudadano. A todos os llamamos para que dejéis de formar parte del club de los españoles sentados. Menos ira y más ciudadanía.

26 Comentarios

ESTAREMOS VIGILIANTES Y SEREMOS EXIGENTES

También lo haremos en relación con las consecuencias políticas del fallo del TC sobre el Estatuto de Cataluña.

En toda nuestra acción política hemos rotos moldes y tabúes; hemos dicho lo que pensamos en todos los foros y lo hemos hecho con argumentos, calificando las políticas y sin descalificar nunca a las personas que las llevan a cabo. Hemos dicho hace nada –cuando se ha demostrado que el PSOE y el Gobierno estaban nuevamente coqueteando políticamente con ETA–, que estaremos vigilantes para evitar el atropello democrático y que Zapatero vuelva a las andadas.

Y hoy tenemos que proclamar que estaremos vigilantes y seremos exigentes para evitar que Zapatero vuelva a las andadas y pacte con los nacionalistas catalanes, con sus compañeros del PSC y con el gobierno nacionalista tripartito de Cataluña un método para vulnerar la sentencia del Tribunal Constitucional.

Porque, no nos llamemos a engaño, justamente eso es lo que el Presidente Rodríguez Zapatero anunció el jueves en solemne comparecencia en la Moncloa: que iba a pactar con Montilla la superación de la sentencia del TC. Y para evitar que Zapatero vuelva a engañar a los ciudadanos hay que analizar sus palabras, a quien iban dirigidas, a qué embate respondían y, sobre todo, los antecedentes del personaje.

Hay que recordar los antecedentes de un personaje que nos metió en este lío de desestructuración del Estado de Derecho español por su frivolidad, su ausencia de límites y su falta de rigor político.

Los antecedentes de un personaje que anunció en 2003, en un mitin Zaragoza, que si él llegaba a gobernar respetaría en su integridad el texto que se acordara en el Parlamento de Cataluña.

Los antecedentes de un personaje que, cuando ya estaba en Moncloa y sus compañeros del PSC habían renunciado a sacar adelante el Estatuto soberanista, llamó a Artur Mas y pactó con él el texto que después hemos conocido. Todo sea por capitanear esa “segunda transición” que tanto le encandiló y romper, de paso, todos los logros de la primera.

Hay que recordar los antecedentes de un personaje que ha seguido manteniendo durante estos cuatro años que no pasaba nada, que en Cataluña el Estatuto se estaba aplicando “con normalidad”, que eso demostraba que era plenamente constitucional… Como si la gente pudiera hacer otra cosa que protestar pacíficamente ante las leyes antidemocráticas (sí, antidemocráticas porque sus consecuencias son contrarias a la igualdad de derechos ante la ley de todos los catalanes) que iban aprobándose en el Parlamento catalán mientras esperábamos el fallo sobre la ley orgánica que tenía letra de estatuto pero alma de constitución.

Los antecedentes de este personaje nos hacen temer lo peor. No hay más que ver cómo ha reaccionado ante el reto al Estado lanzado por Montilla y sus cómplices: no contento con proclamar:“hemos conseguido el objetivo”, (¿Qué objetivo? ¿Romper la igualdad de derechos de todos los españoles? ¿Montar el lío padre en toda España? ¿Favorecer el victimismo en los partidos nacionalistas de Cataluña y el principio de asimilación del resto de  España?), no ha dicho ni una sola palabra sobre la llamada al desacato que protagonizan las instituciones catalanas y sus compañeros del PSC.

Por eso digo que, más allá del estudio pormenorizado de la sentencia y de lo que nos queda por conocer (los fundamentos jurídicos que afectan a los 27 artículos sometidos a interpretación, declarados por tanto parcialmente inconstitucionales) lo que ya es una evidencia es que el Presidente del Gobierno de España ha decidido sumarse al desacato contra el Tribunal Constitucional y sumarse, por tanto, a la mayor de las perversiones democráticas, la ruptura del respeto a la separación de poderes del Estado.

Zapatero ha decidido vulnerar el fallo del Constitucional a través de leyes orgánicas, por la puerta de atrás. Con una actitud más cobardona (por la puerta de atrás, él también) ha proclamado en Moncloa que va a hacer justamente lo que los socialistas y los nacionalistas catalanes han anunciado: despreciar la sentencia y seguir haciendo lo que les de la gana. O sea, comportarse como un país independiente… subvencionado por España.

Bueno, pues vamos a estar en frente. Y vamos a denunciar, donde podamos y por todos los medios, que tenemos al frente del Gobierno a un señor que ni cree en la nación española como garante de derechos de ciudadanía y como instrumento para garantizar la igualdad; ni cree en la separación de poderes; ni cree en el respeto a la ley y a la justicia, puesto que no está dispuesto a cumplir y a hacer cumplir las leyes y las sentencias de los tribunales.

Desde Unión Progreso y Democracia le exigiremos al Gobierno que no vulnere la sentencia con acuerdos sectarios y oscuros (como aquellos que dieron origen a este Estatuto). Y que utilice todos los instrumentos políticos y jurídicos que la Constitución pone en sus manos para que sean derogadas todas las leyes aprobadas por el Parlamento de Cataluña que desarrollan artículos declarados inconstitucionales o están sometidos a interpretación.

Estaremos vigilantes para evitar que vuelva a las andadas. Porque demostrado está que el Presidente del Gobierno de España, Rodríguez Zapatero, es como el escorpión del chiste y nunca desaprovecha una oportunidad para partir al país por la mitad ni para coquetear y ceder ante las presiones de los nacionalistas: le puede el carácter. O sea, le puede la falta de carácter para comportarse con sentido de Estado.

Qué mala suerte hemos tenido…

8 Comentarios

ESTO PINTA MUY MAL

Me gustaría no tener que escribir sobre estas cosas; y, además,  quisiera estar equivocada. Daría cualquier cosa porque ninguna de mis reflexiones de estos últimos días sobre lo que los socialistas vascos, el Gobierno Vasco y el Gobierno de la Nación (con el conocimiento/pasividad/consentimiento o lo que sea de otros) no fuera otra cosa que prejuicios, errores de apreciación o miedos infundados.

Pero hoy por hoy creo que algo muy turbio se está tramando entre el Gobierno y ETA. Algo muy desasosegante se vislumbra en todas las actuaciones que dispararon la alerta roja empezaron cuando supimos que había desaparecido el killer en Irlanda y cuando mandaron a casa a Díez Usabiaga.

La huída de la justicia del killer, de Juana Chaos, por sí sola no sería más que un error por el que alguien debe asumir responsabilidades. Pero sumado a la puesta en libertad del ideólogo de ETA (eso sostenía Garzón en su auto de prisión y nadie lo ha desmentido, ni siquiera la Audiencia Nacional al confirmar el auto de excarcelación dictado por el mismo juez) hizo que se nos encendieran las alarmas. Después, o a la vez, empezó a hablar Eguiguren. Esas declaraciones (en las que afirmaba, por ejemplo, que Batasuna nos iba a traer la paz) fueron sucedidas por tibios correctivos en boca de dirigentes socialistas y gubernamentales; y por una “aclaración” del PSE  al PP que Basagoiti confesó le dejaba satisfecho. Más alarma.

Días más tarde Eguiguren dio un paso más: lo que habían sido declaraciones a una cadena de televisión se convirtió en un documento en el que recomendaba al Gobierno Vasco, al Gobierno de la Nación, al Partido Socialista de Euskadi y al Partido Popular que hicieran lo necesario para acoger a Batasuna/ETA en las instituciones .En ese documento, fiel a su conocida posición, (esa que hizo que Zapatero le nombrara el negociador en la primera legislatura) Eguiguren proclama que el Gobierno Vasco no tiene nada que hacer para el fin de ETA y que son López y Basagoiti los que tienen que actuar como interlocutores para” traer la paz” a Euskadi, que esto es un tema de vascos y que sobran los demás.

Es tremendo; pero lo peor es que no ha pasado nada. Nadie ha alzado la voz ante semejante afirmación de que ETA es un problema de los vascos y sólo a nosotros nos compete decidir qué hacemos con ellos; nadie ha rebatido la pretensión de Eguiguren de tratar a los terroristas vascos como una cuadrilla de malos chicos (pero nuestros) a los que son sus padres (al parecer, Basagoiti y López) los únicos que pueden castigar o perdonar. Los pocos que han hablado se han limitado a decir que no están de acuerdo con que desmarcarse no es suficiente, que son ellos los que tienen que cruzar el puente… Como si acabar con ETA no fuera la asignatura pendiente del Estado de Derecho, de la democracia española. Como si ETA fuera un problema de los vascos… Por cierto, es el mismo discurso que hacían los lehendakaris nacionalistas que precedieron a López: que los demás españoles acepten lo que decidan los vascos. Como si ETA no pretendiera la aniquilación total de la sociedad plural y democrática que define y ampara la Constitución Española…

Basagoiti ha dicho que si es verdad que los socialistas están en eso, que no cuenten con ellos; y se ha quedado tan ancho. Rubalcaba ha dicho que Eguiguren se equivoca en esta ocasión (parece que cuando les llevó por el mismo camino la vez anterior no se equivocaba…). Ares ha dicho que van a seguir persiguiendo a los terroristas (faltaría más, ahora que la ertzaintza le ha cogido el truquillo…). Y López dijo el viernes que la política antiterrorista del Gobierno la marca é; y al día siguiente, sábado, en el homenaje a Puellos, el policía nacional asesinado ahora hace un año, dedicó su arenga a pedir a Batasuna que se sume a los demócratas… Sí, como lo oyen: delante de las víctimas se puso a hacer un llamamiento a los victimarios para que se mezclen con los demócratas; nada de dirigirse a ellos para recordarles que les perseguirán hasta ponerles a disposición de la justicia; nada de recordar que Batasuna y ETA la misma cosa son… No, llamamiento a Batasuna/ETA para que se sumen a los buenos. ¡! Qué asco !!.  Me recordó a sus antecesores en el cargo, a los lehendakaris nacionalistas que siempre hacían ese mismo discurso. Qué ocasión perdida para demostrar que, efectivamente, la política antiterrorista la marca él…; y sobre todo, qué ocasión perdida para demostrar que esa política antiterrorista no es la que preconiza Eguiguren…

Que nadie se llame a engaño: se repite la historia de la pasada legislatura. Ahora no tenemos un lehendakari como Ibarretxe recorriendo el mundo con su “plan”; pero aquí se sigue defendiendo “el plan”, “el plan de paz” en el que nos metió Zapatero en su primera legislatura. Insisto: que nadie se llame a engaño porque Eguiguren no es un outsider del socialismo español y vasco; Eguiguren es el hombre encargado por Zapatero para diseñar la política de negociación con ETA; Eguiguren es el estratega del PSE, el que manda políticamente en ese partido. Por si tienen alguna duda piensen en lo que les voy a decir: ETA sólo admite como interlocutor a quien tiene algo que darle; y lo que ETA exige sólo se lo puede dar (si le dejamos) el Gobierno de la Nación. O sea, ETA sabe bien que Eguiguren/Zapatero/López son tres hombres y un destino.

Queda por despejar el papel que juega en todo esto el PP vasco, y particularmente su presidente, Antonio Basagoiti. Resulta difícil de creer que el PSE se lance a esta negociación sin temer las consecuencias que tendría para la estabilidad del Gobierno Vasco, puesto que el PP es pieza imprescindible para que Patxi siga siendo lehendakari. ¿De verdad el PP vasco no puede hacer nada más que lo que hacen para evitar que se produzcan estos hechos?

Pero lo que es indiscutible es que el partido socialista ha aprendido la lección de la negociación fallida. Zapatero quería el final dialogado, estaba dispuesto a ofrecérselo a ETA. Y ETA lleva toda su vida asesinando para eso, para doblegar al Estado, para obligarle a reconocer que los terroristas “tenían sus razones”, como hemos escuchado alguna vez de boca de dirigentes socialistas. Recuerden que Zapatero llegó a conseguir que Garzón se sumara a su causa, desdiciéndose de forma vergonzosa del auto que él mismo dictó y con el que conseguimos que los tribunales españoles y europeos sentenciaran que Batasuna forma parte de la organización terrorista ETA.

Pero la sociedad española no siguió la estrategia diseñada por  Zapatero y “su plan” falló: La estrategia del “pacificador” al que ETA convenció de que podía ser Nobel de la Paz (recuerden las adulaciones de Otegui) fracasó porque algunos nos opusimos desde el primer momento, incluso siendo miembros o estando cerca del partido que diseñó el plan de rendición; porque el PP se enfrentó y se mantuvo firme a pesar de todas las descalificaciones que le llovieron; y, de forma principal, porque las víctimas nos sacaron a la calle. Eso fue lo que imposibilitó que Zapatero y ETA pudieran culminar su plan.

En corregir esos problemas, en evitar que se vuelva a producir un foco de resistencia que haga fracasar, trabaja ahora Eguiguren. El entorno ha cambiado: hay un clima de calma y de confianza, el Consejero del Interior del Gobierno Vasco hace el discurso constitucionalista puro y duro que otrora hubiera sido tachado por él mismo como de radical y generador de tensiones; Rubalcaba parece otro y proclama que hay que ir a por ellos; el PP vasco apoya al Gobierno Vasco y el PP nacional apoya la política antiterrorista… Eguiguren es consciente de que, en estas circunstancias existen altas probabilidades de que miremos para otra parte y no queramos ver que todos esos cambios objetivos son desmentidos por estas otras cosas que están pasando simultáneamente. Eguiguren (y López, y Zapatero, y Rubalcaba, y otros desorientados o indolentes) tienen bien tomada la temperatura al conjunto de la sociedad española y confían en que mientras las fuerzas de seguridad del estado hagan su trabajo toda esta guerra sucia contra la firmeza democrática pasará desapercibida.

Lamento darles malas noticias: creo que todo lo que está ocurriendo forma parte de una nueva táctica pero que la  estrategia no ha cambiado ni un ápice: el objetivo es el final dialogado con ETA. Toneladas de cloroformo se esparcen para que no nos demos cuenta de lo que se está repitiendo la jugada. Cambia el discurso: se anuncia que se cambiarán las leyes para que Batasuna no pueda entrar en las instituciones, pero nunca llegan los anteproyectos a la Cámara; se hacen homenajes a las víctimas, pero en el mismo acto se llama a ser buenos a los verdugos; se proclaman días nacionales de víctimas de terrorismo, se les acoge en las Cortes…pero se proclama que será Batasuna quien nos traiga la paz.

Y Eguiguren, cumpliendo con su estrategia de ir macerando a la sociedad, hace públicas sus reflexiones mientras sigue negociando. Y Díez Usabiaga sigue en la calle para poder hacer su trabajo de interlocutor con mayor comodidad; es una libertad a plazo, como una letra de cambio: si no cumple a tiempo, a la cárcel otra vez, como Otegui. Y no pasa nada.

La historia se repite. Se acercan las fechas de las elecciones; pero   las leyes que anunciaron desde el Gobierno para evitar que ETA se cuele (como si no hubieran podido evitarlo hace tres años) nunca llegan al Congreso. Y se cumple así los designios de Eguiguren: ya dijo cuando se anunciaron en Consejo de Ministros que no hacían falta; queda claro quien manda. Y no pasa nada.

Bueno, si que pasa. Pasa que no hay sociedad que pueda estar a salvo de los efectos de tanto discurso de pedagogía antidemocrática. Y que estamos pagando las consecuencias. Que el cloroformo está haciendo efecto; que los resistentes son cada vez menos o que cada vez están más cansados y/o más mayores. Que la gente está preocupada por su hipoteca, por su trabajo, por el colegio de sus hijos… Y que nadie pone en primer plano el hecho de que estén a punto de quitarnos lo único que no es negociable, la única herencia que podemos dejar a nuestros hijos: la democracia. Si esto sigue así, si terminan pactando un final dialogado con ETA, mataremos (ahora nosotros) otra vez a todas las víctimas. Porque fueron asesinados por defender la democracia que entregarán a ETA a cambio de que nos dejen de matar. Porque la paz dialogada no es otra cosa que la derrota de la democracia ante el terror.

¿Suena duro, verdad? Es que es duro. ¿Qué estoy equivocada, que tengo un temor exagerado, que no es para tanto? Ojala. Como dije al principio, prefiero equivocarme al decir lo que pienso que equivocarme por callar. Y, francamente, lo reconozco: estoy asustada. En nombre de los nuestros, de todos los que murieron, de las madres y padres huérfanos, de los hermanos huérfanos, de los hijos huérfanos, de todos los que fueron asesinados, os pido que no bajéis la guardia. Insisto: ojala me equivoque. Pero mejor que nadie nunca nos tenga que preguntar  por qué no hicimos nada más para evitarlo.

13 Comentarios

ME REAFIRMO EN LO ESCRITO AYER

He leído con suma atención la literalidad de los “desacuerdos “y “distanciamientos” que se produjeron a lo largo del viernes desde las filas del Partido Socialista respecto de la propuesta  pública de Eguiguren en relación con Batasuna. También las “exigencias” de Basagoiti. Todo ello me lleva a concluir que mis miedos están más que justificados.

Hablemos claro y  establezcamos algunas premisas:

1.  Eguiguren no podría, de ninguna manera, hacer esto al margen de Rubalcaba. Entre otras cosas porque lo que le ofrece a ETA depende del Gobierno de la Nacvión. Y ETA no acepta como interlocutor a nadie que no pueden darle lo que exija; menos aún después del último intento fallido.

2.  Eguiguren no es un outsider del PSE. Es el ideólogo de la nueva estrategia del Partido Socialista de Euskadi desde que en éste se cargaron lo que representaba la llamada línea constitucionalista, la que encabezaba orgánicamente Nicolás Redondo Terreros. Nada de lo que hace Eguiguren es ajeno a la estrategia de su partido. Es el Presidente, pero es, sobre todo, el que manda políticamente.

3. El PP vasco juega un papel preeminente en la política institucional vasca: Patxi López es Lehendakari gracias a su pacto de gobierno con el Partido Popular. Insisto: el Partido Popular tiene un pacto de Gobierno con el Partido Socialista de Euskadi. O sea que si es imposible que Eguiguren lleve adelante una estrategia con ETA al margen del Gobierno de la Nación y del PSE,  es imposible también que el PSE juegue al margen de su socio de Gobierno. Porque una de dos, o no se enteran (lo cual nunca es una disculpa) o hacen como que no se enteran (lo cual es aún peor).

Amigos, esto no son juicios de valor. Esto es un análisis objetivo de lo que está ocurriendo. Las piezas hay que juntarlas para analizar el cuadro final; lo contrario sería una cobardía. Les aseguro que nada de esto  ocurriría si de nosotros dependiera quien y cómo se gobierna en Euskadi.

ETA NO ES UN PROBLEMA VASCO

Aunque Eguiguren proponga una paz vasca, ETA no es un problema vasco. ETA ha nacido, se ha amparado, ha sido sostenida y ha dicho matar en nombre de los vascos. Pero ETA es enemiga mortal de la democracia; es la sociedad española plural y democrática la que quiere destruir y el Estado de Derecho español el que la tiene que derrotar.

No son Basagoiti y López los encargados de lograr la paz como dice Eguiguren. Entre otras cosas porque en España ya tenemos paz; lo que nos quita ETA es la libertad. Y nunca la tendremos mientras haya quien quiera cambiar libertad por treguas largas, indefinidas, eternas o como quieran llamarlas.

Ellos no pueden hablar en nombre de todos los españoles; y ni los nuevos mesías que nombra Eguiguren,  ni nadie puede dar a ETA lo que es nuestro: la democracia. Aunque lo llamen de otra manera, de eso es de lo que están hablando con ETA: de que nosotros los buenos cedamos  un poco de lo nuestro para que ellos, los malos, cedan un poco de lo suyo; vaya, para que les demos por dejarnos de matar lo que no han conseguido arrancarnos por mucho sufrimiento que tuviéramos que soportar y por muchas ciudadanos a los que asesinaran.

Eguiguren ha hablado y, como parte de la táctica de apaciguamiento controlado, ha desvelado una parte de lo que está haciendo: negociar con ETA concesiones políticas Como lo hizo, por encargo de Zapatero, durante la pasada legislatura.

La macabra historia se repite. En el primer intento de vender la democracia española a ETA Zapatero y Eguiguren utilizaron a otro siniestro peón de ETA, Otegui. Y al mismo Fiscal General del Estado, Conde Pumpido. Recuerden a Otegui preguntándole al juez cuando éste dictó orden de prisión: ”¿Pero esto ya lo sabe Conde Pumpido?”.

Ahora le toca el turno a Díez Usabiaga. Todos adivinamos desde el mismo momento en el que Garzón le sacó de la cárcel con un argumento tan peregrino como bochornoso (¿eso no será prevaricación?) que su puesta en libertad no era otra cosa que una letra a plazo: si los terroristas interpretan de forma creíble su papel en esta comedia macabra, la rompemos. Y si no cumplen, tú a la cárcel. Y otra vez la cantinela: “¿Pero esto ya lo sabe Conde Pumpido?”.

Ya ven, los terroristas han cambiado de actores en la segunda parte del enredo; sin embargo, los traidores a la democracia siguen siendo los mismos: Zapatero, Eguiguren y sus acólitos: el Fiscal General del Estado y el Ministerio del Interior. Porque nada de esto que se está haciendo puede ocurrir al margen del conocimiento y la actuación del Ministerio del Interior. Y bien que lo siento, pero todos sabemos que estas cosas no se pueden hacer sin conocimiento y consentimiento (cuando no impulso) de ese Ministerio y de su titular.

Pero hay otro actor imprescindible que ha entrado en el reparto de la segunda parte de esta macabra película; el actor principal invitado no es otro que el líder del PP vasco, un tal Basagoiti. Ese joven prometedor que llegó desde Neguri a lo más alto de la dirección del PP vasco dejando por el camino a todos aquellos que lo auparon y todo aquello que defendió en origen para progresando políticamente. Este joven líder que presume de ser justo lo contrario que María San Gil o Regina Otaola; que cree que ser moderno es decir tacos y palabrotas en cada entrevista, ya sea en Vanity Fair o en el Foro Nueva Economía; ese joven político que hizo posible que Patxi López fuera Lehendakari es el que está haciendo posible esta segunda etapa de negociación con ETA.

Más vale que nos vayamos dando cuenta cuanto antes de que es así. Que nadie crea que Eguiguren da alguna vez una puntada sin hilo. El hecho de que el Presidente de los socialistas vascos sea un hombre experto en fracasar no le resta ni un ápice de talento distinguir y embaucar a todos los vanidosos con los que se cruza en su intento de pactar una salida política con ETA. Él convenció al primer vanidoso de España, Zapatero, de que podía ser el Nóbel de la Paz; y él ha convencido al primer vanidoso del PP vasco, Basagoiti, de que puede ser el hombre del PP que “traiga” la paz a Euskadi.

Esto es más grave de lo que parece, aunque todos prefieran no darse cuenta; o creer las nuevas mentiras que nos siguen suministrando cual cloroformo. Rubalcaba dice que Eguiguren se equivoca “en esta ocasión”; y Basagoiti que no lo tolerarán. Pero todos sabemos, niños chicos incluidos, que sin Rubalcaba no es posible; y que sin Basagoiti es imposible.

Qué mala suerte hemos tenido; Rajoy quiere ser de mayor como Zapatero, y Basagoiti quiere ser de mayor como Patxi.  Ambos están dispuestos a confundirse con el paisaje, a hacer lo mismo que aquellos a los que quieren sustituir en el poder. Y Eguiguren, que desde siempre defendió que ETA tiene sus razones, ha encontrado para esta segunda parte de la negociación con ETA un actorazo de lujo para el reparto. ¿Quién va a desconfiar de la firmeza del PP en la lucha contra ETA? La jugada es perfecta y tiene antecedentes: de la misma manera que sólo un presidente como Suárez, que venía de donde venía, podía legalizar al PCE pillando a todo el mundo desprevenido, nadie como el PP puede ayudar a que nos relajemos mientras se cierra el pacto político con ETA.

Sé que esto que digo suena fuerte; pero es que es muy fuerte. Es muy fuerte que estén repitiendo la historia ante nuestras narices. Es muy fuerte que nos quieran hacer creer que ETA nos va a traer la paz. Pero lo más fuerte es que nos callemos. Como diría Pilar, qué solos se quedan los muertos. Sobre todo cuando les abandonamos los que en otro momento les prometimos que nunca íbamos a olvidar por qué fueron asesinados y cuál era el propósito de sus verdugos.

Yo no pienso olvidar que ETA nunca persiguió otra cosa que conseguir con el crimen no que no podía conseguir con la democracia. ¿Qué falló en el primer intento con Zapatero? Las víctimas que movilizaron a la sociedad civil y el PP que no se arrugó y no se calló. Eguiguren ha aprendido la lección  y no parece que el PP vasco vaya a ser un problema. ¿Tendrán las víctimas que salvarnos otra vez?

3 Comentarios

ETA NO ES UN PROBLEMA VASCO

Aunque Eguiguren proponga una paz vasca, ETA no es un problema vasco. ETA ha nacido, se ha amparado, ha sido sostenida y ha dicho matar en nombre de los vascos. Pero ETA es enemiga mortal de la democracia; es la sociedad española plural y democrática la que quiere destruir y el Estado de Derecho español el que la tiene que derrotar.

No son Basagoiti y López los encargados de lograr la paz como dice Eguiguren. Entre otras cosas porque en España ya tenemos paz; lo que nos quita ETA es la libertad. Y nunca la tendremos mientras haya quien quiera cambiar libertad por treguas largas, indefinidas, eternas o como quieran llamarlas.

Ellos no pueden hablar en nombre de todos los españoles; y ni los nuevos mesías que nombra Eguiguren,  ni nadie puede dar a ETA lo que es nuestro: la democracia. Aunque lo llamen de otra manera, de eso es de lo que están hablando con ETA: de que nosotros los buenos cedamos  un poco de lo nuestro para que ellos, los malos, cedan un poco de lo suyo; vaya, para que les demos por dejarnos de matar lo que no han conseguido arrancarnos por mucho sufrimiento que tuviéramos que soportar y por muchas ciudadanos a los que asesinaran.

Eguiguren ha hablado y, como parte de la táctica de apaciguamiento controlado, ha desvelado una parte de lo que está haciendo: negociar con ETA concesiones políticas Como lo hizo, por encargo de Zapatero, durante la pasada legislatura.

La macabra historia se repite. En el primer intento de vender la democracia española a ETA Zapatero y Eguiguren utilizaron a otro siniestro peón de ETA, Otegui. Y al mismo Fiscal General del Estado, Conde Pumpido. Recuerden a Otegui preguntándole al juez cuando éste dictó orden de prisión: ”¿Pero esto ya lo sabe Conde Pumpido?”.

Ahora le toca el turno a Díez Usabiaga. Todos adivinamos desde el mismo momento en el que Garzón le sacó de la cárcel con un argumento tan peregrino como bochornoso (¿eso no será prevaricación?) que su puesta en libertad no era otra cosa que una letra a plazo: si los terroristas interpretan de forma creíble su papel en esta comedia macabra, la rompemos. Y si no cumplen, tú a la cárcel. Y otra vez la cantinela: “¿Pero esto ya lo sabe Conde Pumpido?”.

Ya ven, los terroristas han cambiado de actores en la segunda parte del enredo; sin embargo, los traidores a la democracia siguen siendo los mismos: Zapatero, Eguiguren y sus acólitos: el Fiscal General del Estado y el Ministerio del Interior. Porque nada de esto que se está haciendo puede ocurrir al margen del conocimiento y la actuación del Ministerio del Interior. Y bien que lo siento, pero todos sabemos que estas cosas no se pueden hacer sin conocimiento y consentimiento (cuando no impulso) de ese Ministerio y de su titular.

Pero hay otro actor imprescindible que ha entrado en el reparto de la segunda parte de esta macabra película; el actor principal invitado no es otro que el líder del PP vasco, un tal Basagoiti. Ese joven prometedor que llegó desde Neguri a lo más alto de la dirección del PP vasco dejando por el camino a todos aquellos que lo auparon y todo aquello que defendió en origen para progresando políticamente. Este joven líder que presume de ser justo lo contrario que María San Gil o Regina Otaola; que cree que ser moderno es decir tacos y palabrotas en cada entrevista, ya sea en Vanity Fair o en el Foro Nueva Economía; ese joven político que hizo posible que Patxi López fuera Lehendakari es el que está haciendo posible esta segunda etapa de negociación con ETA.

Más vale que nos vayamos dando cuenta cuanto antes de que es así. Que nadie crea que Eguiguren da alguna vez una puntada sin hilo. El hecho de que el Presidente de los socialistas vascos sea un hombre experto en fracasar no le resta ni un ápice de talento distinguir y embaucar a todos los vanidosos con los que se cruza en su intento de pactar una salida política con ETA. Él convenció al primer vanidoso de España, Zapatero, de que podía ser el Nóbel de la Paz; y él ha convencido al primer vanidoso del PP vasco, Basagoiti, de que puede ser el hombre del PP que “traiga” la paz a Euskadi.

Esto es más grave de lo que parece, aunque todos prefieran no darse cuenta; o creer las nuevas mentiras que nos siguen suministrando cual cloroformo. Rubalcaba dice que Eguiguren se equivoca “en esta ocasión”; y Basagoiti que no lo tolerarán. Pero todos sabemos, niños chicos incluidos, que sin Rubalcaba no es posible; y que sin Basagoiti es imposible.

Qué mala suerte hemos tenido; Rajoy quiere ser de mayor como Zapatero, y Basagoiti quiere ser de mayor como Patxi.  Ambos están dispuestos a confundirse con el paisaje, a hacer lo mismo que aquellos a los que quieren sustituir en el poder. Y Eguiguren, que desde siempre defendió que ETA tiene sus razones, ha encontrado para esta segunda parte de la negociación con ETA un actorazo de lujo para el reparto. ¿Quién va a desconfiar de la firmeza del PP en la lucha contra ETA? La jugada es perfecta y tiene antecedentes: de la misma manera que sólo un presidente como Suárez, que venía de donde venía, podía legalizar al PCE pillando a todo el mundo desprevenido, nadie como el PP puede ayudar a que nos relajemos mientras se cierra el pacto político con ETA.

Sé que esto que digo suena fuerte; pero es que es muy fuerte. Es muy fuerte que estén repitiendo la historia ante nuestras narices. Es muy fuerte que nos quieran hacer creer que ETA nos va a traer la paz. Pero lo más fuerte es que nos callemos. Como diría Pilar, qué solos se quedan los muertos. Sobre todo cuando les abandonamos los que en otro momento les prometimos que nunca íbamos a olvidar por qué fueron asesinados y cuál era el propósito de sus verdugos.

Yo no pienso olvidar que ETA nunca persiguió otra cosa que conseguir con el crimen no que no podía conseguir con la democracia. ¿Qué falló en el primer intento con Zapatero? Las víctimas que movilizaron a la sociedad civil y el PP que no se arrugó y no se calló. Eguiguren ha aprendido la lección  y no parece que el PP vasco vaya a ser un problema. ¿Tendrán las víctimas que salvarnos otra vez?

4 Comentarios

UNA IDEA DE ESPAÑA, UNA IDEA DE EUROPA

Este es el título de una conferencia que pronuncié en la Universidad Autónoma de Madrid, en su Facultad de Psicología, el diecinueve de mayo de 2009. Lo he recordado ayer al ver en los periódicos los actos de celebración del veinticinco aniversario de la incorporación de España a la entonces denominada Comunidad Económica Europea. Lo primero que me llamó la atención fue el hecho de que ninguno de los diarios de mayor tirada nacionales llevara el tema a portada. Sólo uno, Público, hablaba de Europa en su primera y era para afirmar que se estaba yendo “al carajo”.

Recordé lo que representó políticamente aquella fecha para los que hoy tenemos más de cincuenta años. Si alguien me hubiera dicho entonces que sólo veinticinco años más tarde la emoción iba a desaparecer por completo en el recuerdo de aquel hito, no me lo hubiera creído. Aunque no se por qué me extraño; porque para defender una Europa fuerte, esa Europa política que tanta falta nos hace, es preciso defender y construir una España fuerte, una España más justa, más solidaria, más igualitaria, más cohesionada. En definitiva, una España mejor, pero sólo una. Pero nosotros vivimos en un país en el que por la tarde, delante del Rey, se hace un discurso “europeísta” y a la mañana siguiente, frente a los hoolligans de cada cual se impulsan políticas que tienen como objetivo y/o consecuencia desvertebrar España.

Por eso es tan importante reclamar la coherencia del discurso con los hechos. Por eso es importante que destaquemos, ahora que estamos de aniversario y dependemos tanto de la tutela de Europa, que no se puede construir una Europa unida sin defender a la vez una España fuerte y unida. La nación constitucional y democrática que no es discutible ni puede ser discutida por nadie que se confiese a la vez europeísta.

Como ya en otras ocasiones he recordado, hace unos pocos años la Fundación Academia de Yuste tuvo el acierto de conceder el Premio Europeo Carlos V al político alemán Helmut Kohl. Entre los méritos que le reconoció para hacerle acreedor de tal galardón la Academia destacó especialmente su apuesta por la reunificación de Alemania tras la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1898. Cuando le vimos en Berlín, en octubre de 1990, presidir la ceremonia de la reunificación de las dos Alemanias, supimos que el viejo canciller había entrado con todo mérito en la historia de Europa. Años después, en 1996, al recibir el Premio Príncipe de Asturias le escuchamos decir: “Hace 40 o 50 años sucedió algo que para más de uno, incluso para mi persona, sigue siendo un milagro: los enemigos de antaño se tendieron la mano y el odio mortal se convirtió en entendimiento, cooperación y amistad”.

Si hago esta referencia a Helmut Kohl es para contextualizar, en su justa dimensión, nuestra capacidad para enfrentarnos a retos nacionales que a veces se nos antojan insalvables. Europa siempre ha estado al borde del drama, cuando no lo ha protagonizado en primera persona. Pero gracias al compromiso y a la fuerza, a la ambición de futuro, de un grupo de dirigentes políticos, los europeos han probado su capacidad para realizar milagros. La propia creación de Europa (eso que Kohl denomina la sustitución del odio por la amistad) es un milagro. Como lo es el hecho de que los alemanes, españoles, italianos, franceses decidiéramos un día sustituir nuestra propia moneda por el euro. O el regreso a la Unión de los países que fueron expulsados del corazón de Europa por las guerras.

Europa siempre ha progresado cuando se producía uno de estos dos factores: o un liderazgo muy fuerte –Kohl, Adenauer, Monet, serían ejemplos de ello—y/o la complicidad fuerte entre varios líderes menores; eso, o el anuncio o la certeza de una inminente catástrofe. Probablemente la puesta en marcha del euro obedece a ese primer escenario; y los acuerdos (aunque insuficientes) en materia económica y financiera alcanzados en los últimos meses por los jefes de Estado y de Gobierno europeos, al segundo de los descritos. Pero ya sea en uno u otro supuesto, en mayor o menor medida, siempre ha concurrido una misma circunstancia: el estado de necesidad.

Les propongo que apliquemos la misma lógica a nuestro país. Si buscamos liderazgos y complicidades (primer supuesto) capaces de sacarnos de la gravísima crisis institucional, económica y social que sufre España no encontraremos salvo el vacío más absoluto. Ni capacidad, ni complicidad democrática, ni generosidad, ni altura de miras en los liderazgos de las dos formaciones políticas más importantes: nada. Y nada que esperar tampoco de la patronal ni de los sindicatos. Una demostración fehaciente de que las instituciones políticas y sociales (y sus dirigentes) que resultaron imprescindibles para la Transición e incluso para que España se incorporara a Europa han quedado obsoletas, no sirven para la situación actual.

Sólo nos queda la esperanza de que España –como ha hecho Europa desde su propio nacimiento–, haga de la necesidad virtud. Y que el estado de necesidad, la imperiosa pulsión para abordar los cambios profundos que requiere nuestro país resulte más fuerte que la mediocridad de los gobernantes y aspirantes actuales. Y que sea esa necesidad, esa ambición de país y de futuro, la que lleve a los ciudadanos a pronunciarse en las urnas sin ningún tipo de miedo al cambio.

Sólo nos queda la esperanza de que los ciudadanos tomen la palabra y reclamen su autonomía frente a los partidos que nos han llevado a esta situación. Pero amigos, la esperanza -a diferencia de la fe- hay que trabajársela Por eso estamos en la calle explicando a todos los ciudadanos que se puede y se debe hacer algo más que quejarse. Por eso les decimos a nuestros conciudadanos que no están obligados a seguir apoyando a quien ya les ha defraudado, que no tienen por que resignarse a elegir entre lo que no les gusta y lo que les gusta menos todavía. Apelamos al libre albedrío, a la capacidad crítica de los ciudadanos: lo esperamos todo de ellos.

Por eso les queremos decir a todos los que se sienten huérfanos de la política que merece la pena volver a intentarlo y participar en la vida democrática. Por eso le pedimos a la gente que nos mire, que nos lea, que juzgue lo que hacemos, que nos dé su opinión, que se anime a ejercer su derecho de ciudadanía.

Así que ánimo y a por todas.

15 Comentarios

HUNGRÍA SE CONSTIPA, ESPAÑA ESTORNUDA

Da igual cual sea el país europeo que se constipe: España es siempre la que más fuerte estornuda. La explicación es tan sencilla que cualquier madre haría el diagnóstico a la primera: somos el hijo que tiene más débiles las defensas.

Viene esto a cuenta de lo que ocurrió el viernes: Hungría saltó a la palestra cuando se conoció que el Gobierno había falsificado los datos de déficit y que su situación amenazaba quiebra. La reacción en los mercados fue inmediata: todas las bolsas bajaron, pero la que más lo hizo fue la española. El IBEX se hundió por debajo de los 9.000 puntos y el diferencial de la deuda con Alemania alcanzó su máximo histórico.

¿Qué le pasa a España? Como dije antes, es bien sencillo: no tenemos ni chequera ni crédito como país. Nuestro Gobierno está agotado y por mucho que nos/se empeñen no será ya nunca capaz de concitar la confianza suficiente para estabilizar y tranquilizar a los mercados. Y mucho menos para sacar al país adelante.

Ayer leí la última encuesta metroscópica publicada en El País, toda ella destinada a sostener que es mejor mantener la agonía del paciente que darles a los ciudadanos españoles la oportunidad de elegir quién y cómo queremos que nos gobiernen. Entiendo las motivaciones de El País: necesitan tiempo para encontrar un sustituto a Zapatero o, alternativamente, volver a entenderse con el partido que puede sustituir a quien hoy ocupa La Moncloa.

Pero las motivaciones de los que están en el stablishment (ya sea mediático, económico o sindical) no son las de los ciudadanos. Insisto: no habrá manera de que España recupere la confianza como país mientras sigamos gobernados por este personaje que ha tirado por la borda lo mejor de nuestra historia democrática. No habrá manera de que dejemos de ser los constipados de Europa mientras al frente del Ejecutivo esté un hombre que rompió todos los puentes, que dividió a los españoles entre derechas e izquierdas, entre catalanes, vascos, gallegos, castellanos, andaluces…; que hizo de las diferencias ideológicas una nueva forma de barricada, un argumento para el desencuentro y la ruptura de los grandes pactos.

No habrá manera de que nadie vuelva a fiarse de España mientras al frente de su Gobierno esté un personaje que afirma que el Gobierno de la Nación no puede intervenir sobre el cincuenta y cinco por ciento del gasto público;  un hombre que dijo que bajar los impuestos era de izquierdas y que subirlos a los ricos es también de izquierdas; un hombre que negó la crisis; que defendió la solvencia del sistema financiero español mientras se hundían la mitad de las Cajas de Ahorro; un hombre que dilapidó los ahorros de todos los españoles en aventuras populistas y demagógicas. Un hombre, en suma, que llegó al Gobierno creyendo que tenía baraka y que ha gobernado nuestros destinos fiándose de la suerte. De su suerte, que es y ha sido nuestra desgracia.

Por eso insistiré una vez más: a nadie (salvo a los que quieren decidir quien es el recambio) le favorece mantener la agonía de este Gobierno. A nadie (salvo a los nacionalistas catalanes, que están a lo suyo, enmascarados en un discurso de “hombres de Estado” mientras defienden los referéndums secesionistas e ilegales) favorece que siga al frente del Ejecutivo un hombre que ya ha fracasado. Nadie, salvo los que piensan en su negocio de influencias (yo quito y pongo Presidentes) puede sostener con el mínimo rigor que España pueda permitirse seguir gobernada por un hombre que hace saltar todas las alarmas cada vez que debe tomar una decisión o, siquiera, la palabra.

A este panorama profundamente conservador y defensivo que he descrito se suma la resistencia desde dentro del PSOE: ellos están buscando fórmulas para recuperarse o perder por la mínima. Por eso especulan con una nueva tregua Rubalcaba y todos sus medios de comunicación afines. Por eso nos vuelven a sacar el señuelo de la paz. Es su última jugada, vieja y conocida, pero sobre la que aún no han perdido la esperanza de que surta el efecto deseado; ya se sabe que el cloroformo, convenientemente esparcido, siempre ha dado muy buen resultado entre los españoles. Eso y el futbol, que es otra clase de opio.

Pues bien: nosotros no nos vamos a rendir; vamos a seguir pidiendo que nos dejen opinar a los ciudadanos, que nos dejen decidir nuestro futuro, que nos dejen actuar como ciudadanos libres, no sometidos a las componendas, a los cálculos de los poderosos, a los plazos de las elecciones o de las sentencias de los tribunales. Y seguiremos proclamando, alto y claro, que un político que ya ha fracasado al frente del Gobierno sólo puede traer el fracaso a España. Y eso significa, ni más ni menos, que el fracaso de varias generaciones de españoles. Y por ahí no vamos a pasar.

19 Comentarios

ASÍ NO

El jueves pasado se produjo en el Congreso de los Diputados un debate un tanto tramposo: quien no apoye las medidas que nos propone el Gobierno será el responsable de que se hunda España.

Esta trampa está basada en dos mentiras difundidas por el Gobierno, el PSOE y la práctica totalidad de los medios de comunicación: hay que reducir el déficit, por muy doloroso que sea, y hay que hacerlo de esta manera. Además (esta es otra derivada) lo que vamos a hacer en España es lo mismo que han hecho el resto de los Gobiernos de Europa.

Pues ni lo uno ni lo otro se corresponde con la realidad. Sin abundar demasiado, si merece la pena repasar por qué hemos llegado a esta situación. Sólo con que el Gobierno hubiera renunciado a instaurar medidas populistas tales como la deducción de los 400 euros (6.000 millones), los cheques bebé (1.090 millones) la rebaja en el impuesto de Sociedades (8.972 millones o la supresión del Impuesto de Patrimonio (2.300 mi8llones), nos hubiéramos ahorrado más de los 15.000 millones que estamos obligados a reducir y podríamos dedicar todos nuestros esfuerzos a impulsar e implementar medidas para generar riqueza y crear empleo. O sea, para ingresar más recursos, disminuir la tasa de parados y destinar los fondos a actividades productivas.

Es importante que recordemos eso antes de analizar las propuestas alternativas a las medidas que nos propone el Gobierno. Es importante recordar que estamos en esta situación por la mala cabeza de nuestros gobernantes. Porque quien nos ha metido en el agujero en un ejercicio de irresponsabilidad difícilmente ha de merecer nuestra confianza para sacarnos de él.

Vayamos ahora a las dos falsas premisas: sólo puede hacerse esto y es así como lo hacen en Europa.

En primer lugar no hay por que apoyar unas medidas antisociales regresivas e injustas. El hecho de que sean, además, dolorosas, como le gusta decir al Presidente Zapatero (a partir de ahora, El Ausente), no las convierte en necesarias. Hay que reducir el déficit, sí; pero se puede hacer de otra manera. Por ejemplo obligando a las CCAA a utilizar, para la gestión de sus competencias, las mejores practicas de las tres mejores. Solamente con eso, sin eliminar competencias ni privar a los ciudadanos de ninguno de los servicios que les prestan, se ahorrarían 26.108 millones de euros al año; mucho más que lo que estamos obligados a reducir de nuestro déficit en dos ejercicios.

Un detalle: este decreto, en relación con la situación de los empleados públicos, va a ser fuente de discriminación. Ya ha empezado a producirse los primeros ejemplos: Patxi López, el lehendakari socialista, ya ha anunciado que los funcionarios vascos tendrán una disminución media del 2%. O sea que, con el dinero de todos los españoles vía Cupo, podrán permitirse aumentar la diferencia salarial con los funcionarios que dependen de la Administración General del Estado. Y seguro que no es el único ejemplo de ruptura del principio general de igualdad; y, desgraciadamente, no espero que el Gobierno no utiliza los recursos constitucionales que están en su mano para evitar esa nueva tropelía. Conclusión: los que asumirán la parte más dura del recorte serán los que ya están en peores condiciones comparativas: los guardias civiles, los policías nacionales, el personal sanitario o docente que depende de las Administración General del estado, los militares… Los de siempre, los que ya están peor pagados.

En segundo lugar, no es cierto que en Europa se estén haciendo las cosas de la misma manera. Este es el único Gobierno de un país europeo que no tiene mayoría parlamentaria ni pactos de gobierno. Alemania, Francia o Reino Unido tienen sólidos pactos de Gobierno; y Portugal, que no lo tiene, pactó con las fuerzas de la oposición antes de llevar la propuesta al Parlamento. Sólo este Presidente, tan soberbio como Ausente, es capaz de pedir a los ciudadanos adhesiones inquebrantable. Y sólo en España hay una clase mediática incapaz de analizar con sencillez todas estas cuestiones que les estoy relatando. Sólo en este país, con tan poca historia democrática, con tan poco cuajo, se puede escuchar debates mediáticos como los que llevo oyendo estos días: es a la oposición a la que le corresponde aprobar las medidas del Gobierno y no el Gobierno el que tiene la obligación de buscar acuerdos y obtener mayorías escuchando e incorporando las propuestas de los demás.

Pero por mucho dramatismo que se le quisiera dar al debate del jueves, este ha pasado y todo sigue igual. No hay más confianza en España porque no la puede haber mientras exista al frente del Gobierno alguien que ni ve, ni oye ni entiende. ¿Quién prestaría dinero o invertiría en un país en el que el Gobierno alega que no puede intervenir sobre el cincuenta y cinco por ciento del gasto público? ¿Quién prestaría dinero o compraría deuda a un país que tiene una parte importantísima de su sistema financiero a punto de ser intervenido por el Banco de España?

De otra parte, y es lo más grave, todo el mundo sabe que el hecho diferencial de España, aparte de lo que acabo de reseñar, es que aquí la crisis es política, está en las instituciones. Lo que ha quebrado en España es la política; llevamos tantos años (seis, para ser más exactos) afirmando desde el Gobierno de la Nación y desde el partido que lo soporta lo importante que es la diferencia que ya no hay nadie que defienda lo común. Cuando en Alemania hay problemas, hay alemanes dispuestos a defender a su país, que es tanto como defender el futuro de las nuevas generaciones. Pero en España, con tanto discurso particularista, con tanto empeño en dividirnos (no sólo ideológicamente sino también territorialmente) este PSOE y este Gobierno presidido por el Ausente han conseguido que no haya españoles; aquí hay vascos, andaluces, catalanes, castellano manchegos, valencianos, aragoneses…; pero faltan españoles. Faltan voces que defiendan lo común, lo que es de todos, la idea de España, la ciudadanía, la igualdad.

No sé cuando nos vamos a dar cuenta de que estamos ante una emergencia nacional. En todo caso sólo si nos dan la oportunidad de decidir quien y como nos gobiernan podremos asumir la responsabilidad de dar la vuelta a esta situación. Por eso sigo exigiendo al Ausente que convoque elecciones, que nos devuelva a los ciudadanos la autonomía. Que deje de seguir las instrucciones que sólo entiende poniéndose el pinganillo y nos deje a los españoles decidir nuestro futuro.

Me dirán ustedes que es inútil pedirlo. No sé si es inútil; pero sé que es lo que tenemos que hacer.

38 Comentarios

DEVUÉLVANOS LA AUTONOMÍA, PRESIDENTE.

Vivimos una situación paradójica: el Presidente autodenominado el rojo, Zapatero, ha puesto en marcha la reforma más antisocial de toda nuestra historia democrática; una reforma ultraliberal, muy a la derecha de las emprendidas por países europeos con gobiernos de signo conservador. Esto es así porque se ha limitado a recortar gastos, haciendo recaer el esfuerzo sobre los ciudadanos más débiles, sobre los pensionistas (a quienes se les congela el incremento de unas pensiones ya ridículas en la mayor parte de los casos), y sobre los funcionarios, colectivo este que no despierta las simpatías del común de los mortales por tener “en propiedad” su puesto de trabajo, que es una situación, por cierto, que todos los asalariados quisieran compartir.

Analicemos la situación con un poco de detenimiento. Respecto del efecto que van a tener estas mediadas sobre los pensionistas he escuchado estos días referencias que minusvaloraban la importancia de la congelación de las pensiones con el argumento de que el IPC no va a subir apenas ( o nada) y por tanto esa congelación no tendrá efecto alguno. No comparto la opinión; lo más grave de la decisión de Zapatero es que ha supuesto, de facto, la ruptura del único Pacto de Estado que seguía vivo después de la escabechina de la primera legislatura, el pacto de Toledo. El Pacto de Toledo estableció un consenso político que suponía no tocar las pensiones salvo por acuerdo unánime de las fuerzas políticas y sociales, sustrayendo esta decisión del juego automático de las mayorías parlamentarias. El PP gobernó con mayoría absoluta y no se le ocurrió tocarlo. Romperlo, como ha hecho Zapatero, es abrir la puerta a la privatización de las pensiones en el futuro; romperlo es romper le hucha de más de veinte millones de españoles que tienen ahí sus ahorros de toda la vida, sus cotizaciones, para poder vivir sus últimos años con alguna dignidad.

Por eso lo menos importante es ese cálculo (?) que hacen algunos sobre lo que  les va a costar a los pensionistas este tijeretazo; porque si no les va a costar apenas nada, ¿cómo se puede sostener que hay que hacerlo para ahorrar dinero? Si apenas supondrá una inyección económica para frenar el déficit, ¿cómo se justifica la ruptura del único Pacto de Estado que salió vivo de la Primera Legislatura de la era de la ruptura de todos los consensos básicos? Con nosotros que no cuenten para romper el Pacto de Toledo. Con nosotros que no cuenten para ratificar ese Decreto Ley que consagre este ataque antisocial injustificado. Con nosotros que no cuente Zapatero para esto: no le ayudaremos a meter la mano en la Caja de la Seguridad Social.

Respecto de la disminución de las retribuciones de los funcionarios también merece la pena una reflexión. Lo primero que quiero es llamar la atención de todos nosotros sobre las personas  que están detrás de la denostada figura del funcionario público y sobre las tareas que desarrollan. Estamos hablando de personas que ganaron una oposición, compitiendo con miles de sus conciudadanos para ocupar una plaza en la Administración Pública; estamos hablando de los guardias civiles, de la Policía Nacional, de los bomberos, de los médicos, de los enfermeros, de los asistentes sociales, de los maestros…; estamos hablando de colectivos mal pagados en la mayor parte de los casos, a los que se les mantiene con unas bajas retribuciones “compensándoles” por tener un puesto de trabajo asegurado. Sí, ya se que en tiempos de crisis y de inestabilidad en el empleo tener asegurado el puesto de trabajo tiene un enorme valor, difícil de cuantificar desde la perspectiva económica. Pero sé también que tocar el capítulo uno es lo más fácil. Si se hubieran congelado en su día  algunas retribuciones, ni siquiera como disculpa se atreverían a  defender la necesidad de rebajar todas las retribuciones de todos los empleados públicos en este momento.

Les propongo que piensen en otra consecuencia que puede tener este ajuste desmedido y frívolo sobre las retribuciones de los funcionarios. ¿Qué van a hacer las CCAA? Sí, ya sé que la regulación sobre las retribuciones básicas afecta a todos; pero ¿y las complementarias? Si hoy ya se produce una enorme diferencia entre funcionarios que cumplían con las mismas obligaciones en función de quien les pagara la nómina (piensen en la guardia civil respecto de las policías autonómicas o los policías locales,), imagínese lo que va a ocurrir a partir de mañana. Y no es una hipótesis: la prensa vasca recogía el jueves que el Departamento de Educación firmará con CCOO del País Vasco un incremento salarial vía complementos. Y me temo que esto no ha hecho sino empezar; con lo cual, el principio de igualdad ante la ley se quebrará aún más.- Ese principio de “a igual trabajo igual salario”, –que ya venía desmintiéndose en la administración pública de este Estado de las Autonomías en el que sólo tienen autonomía las CCAA y sus sociedades públicas que se escapan de todo tipo de control–, se habrá quebrado para siempre; y la desigualdad y la injusticia aumentarán de forma exponencial.

Les dije al principio que vivíamos una situación paradójica; la primera paradoja es la que ya expliqué: el rojo inicia la reforma más antisocial de la historia. La segunda paradoja es que el presidente autonomista ha cedido la autonomía de España al FMI y el ECOFIN. España ya no es un país soberano; no lo es su Gobierno desde que empezó a presidirlo José Luís Rodríguez Zapatero, porque desde el primer momento se conformó con ser el coordinador de las diecisiete Comunidades Autónomas. Y no lo es hoy España porque este Presidente se ha convertido en un portavoz sin voto de los dictámenes del Ecofin y del FMI. Sin voto, sin criterio, sin idea, sin fundamento. Y sin ninguna capacidad para reaccionar.

Se ha cumplido el peor de los maleficios: el Presidente sin límites ha quedado a expensas de los que establecen los límites pensando en su interés y no en el nuestro, el del conjunto de los ciudadanos. Un Presidente que no ha tomado ni una sola decisión de política económica anticrisis, que decidió esperar a que la tormenta escampara sin hacer nada, que contó para ello con la complicidad de los sindicatos, con el silencio de su partido, con la obediencia ciega de sus barones territoriales, ha acabado siguiendo las instrucciones de los malvados neocons, a quienes tanto denostó como chivos expiatorios de la incompetencia con la que él mismo se enfrentaba a las dificultades. Sabido es que quien no toma decisiones termina cumpliendo instrucciones. Esto es lo que hay. Es inaceptable que la Comisión Europea ejerza más control sobre el Gobierno de España que éste sobre las 17 Comunidades Autónomas.

Es inaceptable que el Gobierno renuncie a ejercer sus competencias para coordinar y planificar la actividad económica. Es humillante que el Gobierno de Zapatero obedezca instrucciones sin rechistar y sea incapaz de poner orden en nuestro propio país ejerciendo todas las competencias que tiene atribuidas por la Constitución. Es inaceptable que este gobierno renuncie a asumir su responsabilidad. Por eso le exigimos que nos devuelva la autonomía a los ciudadanos; que nos deje decidir sobre nuestro futuro. Que convoque elecciones. Que asuma de una vez que el responsable de que se nos esté quemando el bosque no puede dirigir la brigada antiincendios. Que nos devuelva la autonomía, oigan; que somos ciudadanos y queremos  ejercer nuestro derecho a elegir nuestro destino.

51 Comentarios

EL ALMA DE CUBA.

El alma de la Cuba digna se conjuga en femenino y en plural:  Las Damas de Blanco. También hay que escribirlo con mayúsculas, para que todo el que lo vea escrito sepa que estamos nombrando algo extraordinario e irrepetible.

El miércoles día cinco de mayo, a las doce de la mañana, hora de La Habana, entramos en el domicilio de Laura Pollán, una de las mujeres que forman el colectivo  Las Damas de Blanco, esas mujeres que marchan cada semana en su ciudad para recordar ante el mundo -y también ante sus conciudadanos cubanos y ante el Gobierno de Castro– que sus hombres están privados de libertad por un delito de conciencia. Ellas son las esposas o madres de los 57 ciudadanos cubanos encarcelados por orden de Fidel Castro en el año 2003. Encarcelados y condenados a penas de entre quince y veinticinco años. Condenas que son, por la edad que tenían cuando fueron encarcelados y la expectativa de vida en Cuba, cadenas perpetuas.

Todos ellos eran colaboradores de Oswaldo Payá; todos ellos cometieron el delito de recoger firmas para el Proyecto Varela que pide, de acuerdo con los propios procedimientos del Gobierno de Cuba, una nueva Constitución para el país. Todos ellos fueron condenados  por ejercer sus derechos de ciudadanía  en un país en el que la libertad está condenada a cadena perpetua cuando no a muerte.

Laura estaba acompañada por Alejandrina de la Riva y Loida Valdés. En la habitación contigua, unida a la salita a la que se accedía directamente desde la calle, estaban otras dos mujeres “del interior”, que habían llegado a ayudarlas. Nos sentamos haciendo un círculo; yo daba la espalda a la calle; a mi izquierda, Alejandrina y Loida que tenían tras de si un mural que recordaba los nombres de todos los presos de conciencia. Fernando Maura se sentó frente a mí; a mi derecha, Laura; y en segunda plano Mayka y Antonio Salvador, cuaderno y cámara en mano. Al poco rato llegó Berta Soler, otra de las Damas de Blanco, que se sentó junto a Fernando. Traía con ella a su madre (“no puedo dejarla sola en casa y quería estar aquí”), una mujer muy mayor, con el pelo muy corto y muy blanco que destacaba sobre su negra piel.

Laura nos contó cómo surgió el movimiento de las Damas; como empezaron a reunirse tres, cuatro, siete… en esa misma sala. Cómo al principio se reunían para no llorar solas, para compartir su angustia, para darse calor humano y consuelo. Nos contó cómo fue aumentando el número de mujeres que acudían día tras día. “Loida dijo al principio que esta sala se nos quedaba grande; luego nos dimos cuenta que se había quedado pequeña y salimos a la calle”.

Nos hablaron de sus hombres; de la enorme injusticia que soportan; nos contaron que la mayor parte de ellos están encarcelados en prisiones lejos de las provincias en las que residen sus familias: “Nos castigan dos veces, a nosotros y a ellos. A ellos porque al sufrimiento de estar injustamente encarcelados, se añade el de saber las penalidades que pasamos para poder llegar desde nuestros hogares a visitarlos; y a nosotras, su familia, porque el viaje es muy penoso”. “Mi esposo lleva tres años sin ver a su madre; ella está mayor, no soportaría el viaje…”

Nos hablaron de la situación de las cárceles. “No todas son iguales; mi esposo está en una prisión muy limpia, le dan de comer decentemente… pero la gente que le vigila es muy mala, muy dura, cruel…” “Otras prisiones son viejas, sucias, apenas les dan de comer, están desnutridos, enfermos…pero algunos de los guardianes son caritativos… Otras son viejas y sucias, no les dan apenas de comer, y sus guardianes son personas crueles que no tienen piedad por su dolor… Hay de todo”.

“Tengo una madrina en España, es como de la familia, no nos conocemos, pero un día llamó y preguntó en qué podía ayudar… Ahora es una más de nuestra casa, nos queremos como si fuera familia… Se llama  María Benjumea…”

“Un día decidimos  marchar por las calles de Cuba para que el mundo supiera lo  que estaba pasando en Cuba, para que se aprendieran los nombres de los presos, para que nadie olvidara esta injusticia, para que viéndonos a nosotras viera las caras de los nuestros, ciudadanos sin cara ni nombre conocido por nadie más que por el régimen que les quitó la libertad y por nosotras, sus familias”. “Salimos a la calle para que sepan que no les olvidamos; y para que nadie olvide”. “Salimos para pedir su libertad, para que los cubanos nos miren a la cara, mujeres desarmadas, pacíficas, campesinas, que nunca pensamos que íbamos a tener que hacer nada así…”

“Yo soy una campesina del interior; tengo una hija que sufre epilepsia; nunca hice otra cosa que atender mi casa; y nunca conocí de cerca el compromiso de mi marido. Llevaba  treinta años viviendo con él cuando lo encarcelaron y creía que es ese tiempo le había escuchado todo cuando me quería decir; cuando se lo llevaron, pasado el tiempo, me di cuenta que hubo una palabra que me decía y yo no escuche: libertad. Le escribí un poema a la cárcel para pedirle perdón por no haberle prestado la suficiente atención”.

“Yo era profesora; a veces le reñía a mi esposo por quitarnos tiempo a la familia, a mí, por dedicarlo todo a la causa, al Proyecto Varela. Ahora me doy cuenta de cuanto tiempo se necesita defender a nuestra patria. Porque yo tampoco tengo ahora tiempo para otra cosa. Y ahora quiero mucho más a mi patria de lo que la quise nunca; ahora sí que se lo que es luchar por tu país, por la libertad, ahora sí que soy cubana…, más que nunca…, más que nunca…”

“Cuando se lo llevaron nos requisaron todo: las fotos de la boda, las fotos con los hijos, los recuerdos familiares en los que aparecía su rostro… Quieren borrarlos, no quieren que les podamos hablar de ellos a nuestros nietos, a nuestros hijos. Quieren que no podamos enseñarles quien fue su padre, que no puedan recordar su rostro, que lo borren de su memoria. He llevado a mi nieto a que lo conozca; y hemos puesto su rostro de una foto perdida en esta camiseta. No podrán borrar  nuestra memoria, no podrán con nuestros recuerdos…”

“Nos acosan en la calle, nos insultan con obscenidades, nos golpean, nos persiguen cuando caminamos. Quieren que abandonemos, que tengamos miedo… A qué vamos a temer, qué nos pueden quitar… Cada día estamos más fuertes. Sólo queremos que les dejen en libertad. No son delincuentes, no hicieron nada malo, no hay nada por lo que tengan que pedir perdón”.

“Necesitamos que ellos sepan que no están solos. Una carta que les llegue de alguien desde España, una postal, unas palabras. Sólo para que sepan que en alguna parte de España, un hermano piensa en él. Para ellos es muy bueno; y si los carceleros no se la dan, también es bueno: aunque no se la entregue a su destinatario el carcelero la lee; y el carcelero comprende entonces que en alguna parte de España hay un ciudadano que sabe el nombre y el apellido de nuestro esposo, que sabe en la cárcel en la que está encerrado, que nuestro hombre tiene un vínculo en el exterior. Y eso les protege”.

Nos comprometimos a organizar una campaña permanente de envío de cartas a cada uno de los presos de conciencia cubanos. Laura nos grabó unas palabras que colgaremos en la web haciendo este llamamiento: Tu carta para un preso. Haremos una cadena de solidaridad activa; organizaremos envíos todos los meses, setenta y cinco cartas por duplicado: una a la cárcel y otra al domicilio familiar, para que se la puedan llevar; y también para que sepan, unos y otros, que no les vamos a dejar solos nunca más.

Estar con las Damas de Blanco es una de las emociones más intensas, más ricas que he vivido. Hemos tenido una enorme suerte pudiendo conocer a esas mujeres, escuchándolas hablar, sintiéndonos acogidas por ellas como amigos y compañeros de camino. En dos horas de conversación hemos recibido tantas lecciones de dignidad, de respeto, de valor cívico, de generosidad… que no soy capaz de expresarlo. Nos contaron su vida, sus experiencias y sus temores sin perder la dulzura en la mirada, el gesto amable y cálido. La esperanza se sobrepuso siempre a cualquier otra sensación, por dramática que fuera la experiencia narrada.

Nunca voy a olvidar ese hermoso reencuentro:  la salita en penumbra para soportar el calor, las tacitas de  café oloroso y fuerte, azucarado y denso. Laura entrando y saliendo del relato coral, siempre con su voz suave y su sonrisa dulce;  Berta  con su sonrisa franca y abierta que dejaba al descubierto su blanquísima dentadura, abrazándonos fuerte, con una espontaneidad y  un cariño contagioso; y Alejandrina, que parecía tener edad para criar hijos pre-adolescentes y nos habló del nieto pequeño al que llevó en su último viaje a conocer a su abuelo; y Loida que nos habló de los poemas que escribe a su esposo desde esa primera vez en la que le pidió perdón por no haber percibido cuantas veces él pronunció la palabra libertad…

Gracias, mis amigas, nuestras amigas cubanas. Gracias por estar ahí y por ser tan grandes. Gracias por recordarnos el verdadero significado de palabras como dignidad, valor, solidaridad, amor, fe, confianza, esperanza, amistad,  alegría…libertad. Besos fuertes. Besos mil, amigas.

30 Comentarios